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CUADERNO IDEAL

Brenda Lozano

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Fragmento

Índice

Portadilla

Índice

Dedicatoria

Introducción

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Créditos

Grupo Santillana

A Diego, Emiliano y Patricio.

“Pues siempre está el amor de temor lleno.”

Recibe antes que nadie historias como ésta

Carta de Penélope a Ulises, Heroidas, OVIDIO

“Sea, oh sea, you’re the homeland of waves,

the waves are sea-children.

The sea is their mother

and their sister’s the notebook,

It’s been that way now for many a century.

And they lived very well.

And prayed often.

The sea to God

and the children to God.

And after, they resettled in the sky.

From where they sprayed rain,

and on that rainy spot a house grew.

The house lived well.

It taught the doors and windows to play

shore, immortality, dream and notebook.

Once upon a time.”

The Song of the Notebook, ALEXANDER VVDENSKY

“A hundred thousand welcomes! I could weep,

And I could laugh; I am light, and heavy. Welcome!”

The Tragedy of Coriolanus, SHAKESPEARE


1

Hoy me sonrió un enano.

Cuando niña pensaba que el sacapuntas eléctrico era lo que me separaba de la vida adulta. Entre el sacapuntas de plástico azul y el sacapuntas eléctrico —en la oficina de mi padre o en el escritorio de la maestra— estaba la distancia entre la infancia y la vida adulta.

A los veintiún años, en una cena, le hicieron unas preguntas a Proust. Entre ellas, cuál era su pájaro favorito. La golondrina, respondió. Proust no inventó las preguntas conocidas como “El cuestionario Proust”, simplemente fueron tan buenas sus respuestas que por eso el cuestionario se hizo célebre. Le hicieron el cuestionario dos veces. Tenía quince años cuando le preguntaron cuál era su color favorito. La belleza no depende de los colores sino de su armonía, respondió.

Cuando yo tenía quince años aún pensaba que el sacapuntas eléctrico me separaba de la vida adulta. Y si me hubieran preguntado cuál era mi color favorito habría respondido que el de mi sacapuntas azul, pero el pájaro favorito de Proust es también mi pájaro favorito.

Si pudiera metamorfosearme en pájaro me transformaría en una golondrina.

Cambiar. Desconocerse es más importante que conocerse.

Jonás y yo resolvimos juntos un crucigrama esta noche. Hicimos buen equipo. Un tipo de crucigrama con un montón de casillas en blanco, numeradas. Había que descifrar a qué letra del alfabeto correspondía cada número, luego descifrar el título, el autor y el texto. Él delineó con rojo las palabras de tres letras, yo con azul las palabras de cuatro letras. Era un fragmento de Primer amor. El fragmento trataba sobre el amor entre los padres del personaje. Nos tomó más de una hora resolverlo entre los dos. El crucigrama es una buena muestra de cómo funcionamos en pareja, en este departamento. Una maqueta, una escala enana. Su doctorado en matemáticas fue muy útil para resolver el crucigrama. Mi licenciatura en comunicación me ayudó a dar con el apellido del autor. A partir del apellido, pudimos descifrar el resto del texto gracias al orden que Jonás suele darle a todo. Significativo que apareciera tantas veces la palabra madre. La madre de Jonás murió una semana antes de que nos conociéramos y hoy, justo este domingo, sería su cumpleaños. Cada que Jonás leía en voz alta la palabra “madre” se me encogía el corazón.

Hoy volví a ver al mismo enano que me sonrió hace unos días en la calle. Esta vez lo vi sentado de espaldas, en una fonda. Revisaba algo en el celular, me parece que leía las noticias. Los pies, las suelas de sus zapatos, no tocaban el piso, las rodillas no estaban flexionadas. Rectas las piernas del enano sentado en la silla de plástico.

Esta noche escuchamos distintas versiones de Wild is the Wind acostados en la cama. Entre David Bowie y Nina Simone yo me quedo con Bowie, Jonás se queda con Nina Simone.

Encontré mi combinación: cuaderno Scribe para diario y cuaderno Ideal para la ficción. Éste es mi matrimonio. Géminis por fin se hace uno. Hoy es un día feliz en el que encontré cuadernos Scribe e Ideal arrumbados, empolvados, en una papelería en la calle Alfonso Reyes. Eran los últimos. Es muy difícil encontrar cuadernos Scribe e Ideal, pero la pasión de Alfonso Reyes por la ficción tiene resonancias en su calle. Me parece que Reyes podría hacer esquina con Borges, la pasarían haciendo bromas entre sus calles, pero entonces ¿qué fenómenos paranormales ocurrirían en esa papelería?

Song of the Notebook. Así se titula el poema que Alexander Vvedensky escribió en un cuaderno de tapas grises entre 1932 y 1933. El poemario se titula The Gray Notebook, simplemente por el color de las tapas.

Un concierto de árboles y arbustos. El viento entre las ramas de los árboles: la canción del cuaderno en su versión original. Silencio. Escucha esa canción.

Si Jonás se transformara en pájaro podría pedirle que me deje volar a su lado, como en Wild is the Wind.

Me gustaría cenar con Jonás, pero hoy no regresa a la casa. “Voy a cenar con mi papá”, dice el mensaje. Le llamé. Nos peleamos por teléfono por una tontería. Se quedará a dormir allá. Me arrepiento de haber comenzado la discusión.

El enano de la cuadra. Hoy llevaba un traje de tres piezas y un bastón minúsculo. Esta noche intercambiamos miradas. Me sentí como el enano, a otra escala en la vida y con la necesidad de apoyarme en un minúsculo bastón.

El enano, sí, es un enano. Es un vecino. Probablemente con credencial de elector. Con un pasado amoroso y un historial bancario. Es decir, el enano es también una idea. De alguien que vive a otra escala, de alguien que vive entre objetos demasiado grandes, demasiado pesados o demasiado altos. De alguien que vive en un sistema, en una rutina, en la vida diaria. Y sin embargo.

Hoy fui a tomar café con mi amiga Tania. En la Escandón, Prosperidad hace esquina con Progreso. Leí las intersecciones de las calles como si fueran galletas chinas.

¿Dónde estoy? En una silla, sí, pero siento que estoy en medio del mar. Nado hacia adelante y me alejo. Nado al frente, pero voy hacia atrás. Me parece que la playa está más lejos que antes.

Esta noche Tania, tomando una cerveza, me dijo muy tranquila que su prima de Acapulco le dijo que para no ahogarse en el mar había que nadar en diagonal. Esperar el impulso de las olas y no nadar al frente, sino en diagonal.

¿Cómo se nada en diagonal en la vida?

Añoro la mañana en que despertaré transformada en golondrina. Ahora imagino a dos golondrinas sosteniendo un listón en el aire. En el listón se lee claramente “Cuaderno Ideal”. La golondrina del lado izquierdo soy yo, la golondrina del lado derecho es el enano de la cuadra.

Dos personas metamorfoseadas en animales cobran la misma proporción. La mejor forma de conocer a alguien es cuando cambia de forma.

Si un grupo de metal se metamorfosea mientras toca en el Foro Alicia quedaría una banda de zorros vestidos de negro. Si la orquesta de la UNAM se metamorfosea en la sala Nezahualcóyotl durante el concierto quedarían zorros vestidos de negro. Es una ecuación sencilla: equis es igual a metamorfosis. Es preciso despejar equis para saber qué animal serías.

Una de las cosas que no me gusta de los plumones es que son plumones. Escribo a mano, tengo la letra chica. Usted comprenderá las molestias que esto me ocasiona.

Este sábado por la tarde Jonás y yo fuimos a una inauguración en una galería. Vimos a una mujer fascinada por estar en la fiesta un tanto más que en la exposición. Las piezas fueron mera burocracia para divertirse. Eso, justamente, me cayó bien de ella. Alguien que fue a pasarla bien sin más. Hay gente que prefiere el ruido, no las nueces, dijo Jonás en referencia a esa mujer que bailaba pasos exagerados. Eso tiene Jonás, a veces se toma en serio lo que no debe tomarse con tanta seriedad. Jonás, obviamente, no baila.

En la pista, escuché a alguien mencionar que allí estaba El artista más importante de México. Esa frase, al parecer, tiene el mismo número atómico que el uranio. Algunos se acercaron a conversar con él. Más tarde, El artista más importante de México tomó de la cintura a una joven, bailaron cumbias sicodélicas. Me pareció que es buen bailarín. Algunas personas interrumpían su baile, de cuando en cuando, para conversar con él. Lástima que la mujer que prefiere el ruido que las nueces no bailó cumbias sicodélicas con El artista más importante de México, la pista hubiera ardido en llamas.

El secreto de la gente que se acercó a interrumpir el baile de El artista más importante de México, ahora que lo pienso, quizás está en la palabra “importante”. En el DF podríamos fundar la secta a esa palabra.

Nos fuimos de la fiesta de la galería. Hicimos algunas compras para preparar la cena. Me pareció ver a Oscar Wilde en el supermercado. Alguna vez vi a Fernando Pessoa escogiendo fruta en el mercado de los jueves.

Hoy es domingo. Jonás ahora está en casa de su amigo Marcos. Aquí en la casa es domingo de dilema. Qué se fue al carajo antes, ¿la tía solterona o la poesía que le gusta leer?

Es domingo de hacer dichos inútiles.

Todos los textos de noche son pardos.

Todos los cuadernos, igual que un edificio naciente, son obra negra.

Cuadernero a tus cuadernos.

¿Y sabes? Un cuaderno puede ser una vía láctea de letras.

¿Qué es lo ideal? El peso ideal, la estatura ideal. La casa, el sueldo, el trabajo ideal. El libro ideal. La persona ideal. A mí la campana del camión de la basura me parece ideal: ningún accidente, ningún desastre, ninguna catástrofe tiene la delicadeza de anunciar su llegada.

Estoy nadando en diagonal, mira. Se hace tarde, ¿por qué no regresas de casa de tu amigo Marcos? No te voy a hacer el cuestionario Proust, mejor te hago el cuestionario Beckett. Mira, ven.

1. ¿Pierna derecha o pierna izquierda?

2. ¿Compañía o soledad?

3. ¿Cómo traducirías al español la palabra lessness?

4. ¿Cuántas veces chupas una piedra antes de guardártela en el bolsillo?

5. Un cuarto oscuro, una voz te habla. ¿Qué te dice?

6. Las personas que amas viven en botes de basura y tienes una galleta de chocochip, ¿cómo la divides?

7. ¿Un rey con un carrito de supermercado o un vagabundo con una corona de cartón de Burger King?

8. ¿De qué hablamos cuando hablamos de Godot?

Un modo de metamorfosearse en golondrina es escribiendo: ...