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EL ARTE FEMENINO DE AMAMANTAR

Liga de la leche internacional

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Fragmento

© Liga de la Leche Guatemala – Maria José Carranza

BIENVENIDA

Antes de la aparición de El arte femenino de amamantar, existía lo que yo denomino “La historia de la lactancia”. Dicha historia no estaba escrita; se trataba de conocimientos sobre la lactancia que pasaban de una generación a la siguiente, de una madre a otra. Inesperadamente, desde principios del siglo XX, en gran parte de los países desarrollados, la transmisión de la “historia” prácticamente cesó. Pero no del todo. Los recuerdos de “La historia de la lactancia” nutrieron la redacción de la primera edición de El arte femenino de amamantar en 1958, que se proponía preservar y mantener tan valiosa sabiduría.

Lo que nunca desapareció fue el deseo instintivo de numerosas madres de amamantar a sus hijos a pesar de los publicitados avances en alimentación con biberón (método mejor denominado con posterioridad alimentación infantil artificial). Para muchas de estas madres, la intención de dar el pecho se frustraba enseguida debido a las informaciones erróneas o la falta de información.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Yo fui una de estas madres con mi primera hija, Elizabeth. El médico me advirtió que tenía poca leche, de modo que empecé a usar el biberón como complemento. Para nosotras, esto fue el principio del fin de la lactancia natural a los tres meses, algo que hoy en día sigue doliéndome.

Al mudarnos a Franklin Park, Illinois, conocí al doctor Gregory White, al que algunos consideraban una persona ajena a los avances de la época, y otros un profeta inconformista. Mi marido, Chuck, y yo estuvimos encantados de que el doctor creyera en “el parto natural a la antigua y la crianza natural”. (Al inicio de nuestra carrera como padres, Chuck simplemente seguía mis ideas “poco convencionales”, pero más adelante se convirtió en un firme defensor de las mismas).

Al nacer nuestro segundo hijo, Timothy, en 1952, y con la orientación del doctor White, tomamos el buen camino. Como seguidor del doctor Herbert Ratner, un temprano defensor de la sabiduría de la naturaleza, el doctor White me dio el mejor consejo que he recibido como madre: “Lo que el bebé pide es lo que el bebé necesita”. Se esfumaron las preocupaciones y dudas en relación con malcriar al bebé, cogerlo demasiado o demasiado poco en brazos, seguir un horario o amamantar a demanda. Fue maravilloso, ¡qué libertad!

Más o menos al mismo tiempo, conocí a otras jóvenes madres que también daban el pecho a sus bebés, un “movimiento materno subversivo” de mujeres que cogían a sus bebés en brazos en lugar de dejarles llorar y que los llevaban consigo cuando salían. Una de estas madres, Betty Wagner, vivía muy cerca de mi casa; su familia era algo mayor que la mía.

Al pasear con nuestros bebés las tardes de verano, Betty compartía conmigo su experiencia de la lactancia, me daba consejos que me ayudaban a disfrutar más y estresarme menos al amamantar al bebé y cuidar de mi creciente familia. Fui entrando en contacto con diversos hilos de “La historia”: mujeres cariñosas, con las que compartía puntos de vista, una familia que me apoyaba, médicos profesionales que me ofrecían sus conocimientos.

En 1956, se produjo el momento más significativo de la revitalización de “La historia de la lactancia”, cuando siete mujeres de la zona de Franklin Park, todas para entonces madres lactantes experimentadas, eligieron el nombre de “Liga de La Leche” (en inglés “La Leche League”) y se comprometieron a apoyar a otras madres que también desearan amamantar a sus bebés. El grupo inicial, las siete fundadoras de la Liga de La Leche, eran Mary Ann Cahill, Edwina Froehlich, Mary Ann Kerwin, Viola Lennon, Marian Tompson, Betty Wagner y Mary White. Tanto el doctor White como el doctor Ratner siguieron defendiendo de por vida la lactancia natural y la Liga de La Leche, que se extendió rápidamente como un fuego latente avivado de nuevo.

Entonces se colocó la última pieza para continuar “La historia de la lactancia”. Se organizó un foro y un proceso para que las madres se reunieran, compartieran un método natural, intercambiaran información y hallaran apoyo y aliento.

Esta nueva edición, la octava, abunda en este esfuerzo, abre nuevos horizontes de información sobre la lactancia, desde las conclusiones de estudios científicos hasta las experiencias domésticas y valiosas de madres y bebés anónimos. La nueva redacción es obra de las tres escritoras. Pero en un segundo plano, como si se tratara de un coro griego, se hallan las numerosas madres que nos han precedido.

Querida lectora, pase las páginas, empiece la lectura y descubra la belleza y el poder de la lactancia. Sumérjase en la historia. Usted también tiene su lugar en lo que siempre será su propia experiencia personal y sus recuerdos, y además, un acto de enormes consecuencias para usted, su hijo y su familia. Para toda la sociedad. Para el mundo.

¡Gracias!

Mary Ann Cahill,

cofundadora de la Liga de La Leche Internacional

© Angelica Garcia

INTRODUCCIÓN

¡Bienvenida a la nueva edición de El arte femenino de amamantar! Es un libro para usted, dondequiera que se halle en su viaje como madre. Es un libro sobre el desarrollo de la relación de lactancia con el bebé, con estrategias que ayudan a compaginar la lactancia con su vida ajetreada y con ideas para superar los retos que surjan. Claro que el libro también contiene información científica, pero esperamos hacer aflorar la parte “artística”, la parte divertida, de modo que usted y su bebé encuentren la manera de disfrutar juntos de la lactancia.

¿El título le parece anticuado? Esto se debe a que lleva más de medio siglo en circulación, desde 1956, cuando casi todos los programas de TV eran en blanco y negro, y en muchos países las tasas de madres lactantes alcanzaban niveles históricamente bajos. El arte femenino de amamantar fue el primer libro sobre lactancia para madres y escrito por madres, concretamente, siete.

Este grupo de madres no se proponían escribir un libro. Disfrutaban de la lactancia materna, muchas habían dado el biberón a sus primeros hijos y habían amamantado a los posteriores, y habían comprobado, como suelen hacer las madres, que la lactancia resulta mucho más sencilla cuando la comentamos entre amigas. De modo que empezaron a reunirse mensualmente en sus casas con otras mujeres interesadas en (¡chis!) la lactancia. Como la propia palabra en inglés resultaba chocante en aquella época, optaron por un nombre en clave (“leche” en español, en lugar de su correspondiente vocablo milk, en inglés): la Liga de La Leche, en honor a una ermita en San Agustín, Florida, dedicada a Nuestra Señora de la Leche y el Buen Parto.

Aquel primer grupo de la Liga de La Leche pronto se convirtió en diversos grupos. Las preguntas de las madres del barrio se convirtieron en preguntas de madres de todo el país. En 1958, para afrontar la demanda, las mujeres habían escrito una sencilla guía sobre los fundamentos de la lactancia. Hicieron copias, sus hijos las ayudaron a encuadernar las páginas, y el primer Arte femenino de amamantar, con un total de treinta y una páginas, se empezó a enviar desde sus casas. En 1963, sólo cinco años después, redactaron una versión más completa, buscaron una imprenta, y acabaron vendiéndose más de un millón de ejemplares.

Siguió creciendo. Ahora, desde Bolivia hasta Bulgaria, de Sudáfrica a Singapur, las madres lactantes se reúnen en grupos de la Liga de La Leche (LLL) para celebrar, reír, llorar y aprender juntas. Comparten también consejos técnicos, pero principalmente hablan de sus experiencias diarias, la vida con el nuevo bebé, cómo dormir lo suficiente, qué alimentos ofrecer a un niño pequeño que mama, qué decir a los familiares reticentes. Esta participación común, el hecho de compartir las experiencias entre madres, es el alma de toda reunión de la LLL y de cada edición de El arte femenino de amamantar desde 1958 hasta hoy.

Esperamos que la presente edición sea como una reunión de la Liga de La Leche: suficientes detalles técnicos para iluminar el camino y allanar los baches, pero principalmente consejos prácticos y anécdotas de otras madres que han pasado por lo mismo. Al leer, esperamos que se sienta acompañada de todas las mujeres embarazadas y madres que lo leen al mismo tiempo que usted, además de las madres de generaciones anteriores que han contribuido en su redacción. Al amamantar a su bebé, entra usted a formar parte de una hermandad de madres que se remonta a nuestros antepasados más lejanos y se proyecta en las futuras generaciones.

¿QUÉ DIFERENCIA ESTE LIBRO DE OTROS LIBROS SOBRE LA LACTANCIA?

Si se viera obligada a elegir: dar el biberón siguiendo un horario y reduciendo el contacto corporal, pero con su leche en el biberón; o amamantar al bebé, a demanda, con leche de fórmula que saliera de sus mamas. ¿Qué elegiría? Tendría que elegir entre el producto de la leche humana y el proceso de la lactancia… sin poder tener ambos a la vez.

Algunas madres optarían por la leche materna, dados los factores de protección y salud que ofrece. Otras optarían por la lactancia natural porque valoran la relación y la conexión con el bebé y no se imaginan criando a su bebé de otro modo.

No hay una respuesta correcta, pero, en la actualidad, muchas mujeres elegirían el producto por encima del proceso porque la leche materna se lleva todo el mérito. La investigación de la leche humana no deja lugar a dudas; pero el estudio de las relaciones es más complicado. Existen toneladas de estudios que destacan la importancia del preciado líquido que producen las mamas femeninas. Pero el presente libro valora además la relación, el alma de la lactancia, no sólo el líquido. La lactancia es una conexión además de una fuente de alimento, se trata de la primera relación personal del bebé, diseñada para darle una cálida bienvenida al mundo con mucho más que factores inmunológicos y buena nutrición. Es una manera de hacer de madre, de establecer una relación que se desarrolla toma a toma, forjando confianza, intimidad, conocimiento mutuo y un vínculo profundo que dura más allá del destete.

Cada idioma tiene una palabra para describir al bebé nutriéndose del pecho materno. En algunos idiomas, existe más de un término. El español tiene dos: amamantar y criar. Criar implica, además, educar, cuidar al bebé. Tal vez se emplee a veces para evitar la palabra “mama” que incluye el vocablo “amamantar” (o la expresión “dar el pecho”), pero es una buena palabra para describir algo que va más allá de un método de alimentación. Por eso, además de utilizar la palabra amamantar, en el libro utilizamos la palabra criar porque para nosotras hace referencia a la conexión entre madre e hijo, más allá de la leche.

¿QUÉ ES DIFERENTE EN ESTA EDICIÓN?

Esta nueva edición es para usted, la madre del siglo XXI. El nuevo siglo llega con nuevas actitudes, nuevas expectativas, nuevas tendencias… y nuevos bebés fabricados según un diseño antiquísimo. Los bebés de la actualidad tienen los mismos reflejos, los mismos instintos, las mismas necesidades que los bebés de hace mil años. El libro ofrece perspectivas sobre cómo los comportamientos de siempre de los bebés afectan la lactancia hoy, sobre lo que necesitan los bebés de los padres, y sobre lo que nosotras necesitamos de la maternidad. La ayudaremos a buscar la manera de adaptarse cuando el estilo de vida y la biología no se ponen de acuerdo.

El mundo en que vivimos presenta ahora más diversidad de estructuras familiares. Por eso, en esta edición empleamos el término pareja para referirnos a la persona que comparte con usted el hogar, la vida y el cuidado del bebé, tanto si se trata de un marido, esposa, novio, novia u otra categoría. Tal vez cuente usted con sus padres, amigos, parientes o compañeros de vivienda cuya presencia sea importante para usted y para su hijo.

Con internet, puede usted tener acceso a una cantidad ingente de información sobre la lactancia, pero también existe mucha desinformación, y puede resultar complicado saber cuál es cuál. Las explicaciones del libro están avaladas por los más destacados asesores sobre lactancia y por una sólida base de investigaciones científicas, y se remite a la lectora a sitios web interesantes y se ofrecen referencias por si desea ampliar la información. Avalan también los contenidos del libro décadas y décadas, tal vez incluso milenios, de “sabiduría materna”. La lactancia siempre ha sido algo que las mujeres aprendían unas de otras, no de los expertos, de modo que encontrará experiencias de otras madres a lo largo del texto. Como nuestras redes de apoyo son tan vitales para amamantar con éxito, hemos añadido un capítulo entero que trata de este tema.

También encontrará en la presente edición una gran cantidad de información sobre el parto, porque a pesar de existir muchos títulos que tratan o bien del parto o bien de la lactancia, la conexión vital que hay entre ambos no suele tratarse. Esto es algo que resulta más importante en la actualidad, cuando la mayoría de las mujeres se someten a intervenciones médicas (parto inducido, epidurales o cesáreas) durante el parto y el alumbramiento. Estas intervenciones pueden provocar efectos inesperados tanto en los bebés como en las madres que intentan iniciar la lactancia. Para recuperar la normalidad, hemos añadido un capítulo que trata únicamente del agarre del bebé al pecho para exponer las técnicas que explotan los reflejos e instintos de la madre y el bebé. Hemos añadido una sección de capítulos cronológicos, con mucha más información sobre los aspectos prácticos de la vida con un lactante en cada momento de su desarrollo, incluidas las alegrías y dificultades de amamantar a un hijo cumplido el año.

Hemos ahondado en los consejos para conseguir descansar más, empezar con los alimentos sólidos y destetar al bebé. Si va usted a reincorporarse al trabajo, le resultará útil el nuevo capítulo con consejos para seguir amamantando, minimizar el estrés para usted y para su hijo, y para reconectar con el bebé tras las separaciones diarias. Hemos añadido información sobre los retos que plantean la extracción de leche, los bebés prematuros, los bebés múltiples, los problemas de producción de leche, la lactancia cuando se padece una enfermedad crónica, y la lactancia con bebés con necesidades especiales. Hemos añadido un capítulo de “Apoyo técnico” con información sucinta acerca de algunos problemas transitorios como la congestión de las mamas, la ictericia, las infecciones mamarias, la medicación o las operaciones quirúrgicas. Dedicamos un capítulo entero a la Liga de La Leche, cómo empezó y a qué se dedica. Finalmente hemos añadido una serie de páginas para anotaciones que usted desee tener a mano o compartir con otras madres.

Dado que compartir anécdotas es la forma que tenemos las mujeres de conectar más profundamente, hallará una historia al inicio de cada capítulo, escrita por una madre del pasado o del presente, para compartir su experiencia a través del espacio y el tiempo. Resulta increíble la sabiduría que contienen las historias de mujeres que fueron madres hace tiempo; el mundo ha cambiado, pero el arte de amamantar es intemporal.

LAS AUTORAS DE ESTA EDICIÓN

Somos tres líderes de la Liga de La Leche, acreditadas por la LLL. Hemos amamantado a nuestros propios hijos (nueve entre las tres) y sumamos un total de casi treinta años (¡ya están todos destetados!) de lactancia, y esta experiencia nos ha llevado a trabajar, escribir y hablar de las madres y los bebés lactantes.

Para cada una de nosotras, la lactancia ha sido una experiencia transformadora, esencial al aprender cómo ser madres. No siempre fue fácil ni perfecto, nos hemos enfrentado a mastitis, conductos galactóforos obstruidos, llagas y pezones agrietados. Algunos de nuestros bebés llegaron pronto y otros tarde, algunos no querían dejar de mamar y otros rechazaban el pecho por completo. A veces hemos tenido demasiada leche y, otras, demasiado poca. Hemos trabajado en casa y fuera de casa. Cuando la lactancia no funcionaba, seguíamos con el corazón lleno de amor y un estilo de maternidad todo lo cercano posible a la biología humana.

El interés de Diana por ayudar a otras madres surgió de su producción insuficiente de leche para su primer hijo y su deseo de hallar soluciones. Diane se decidió al darse cuenta de que estaba ofreciendo tanta ayuda como había recibido en las reuniones de la LLL. Teresa supo desde el principio que si sus caballos, gatos y perros eran capaces de dar a luz y alimentar a su prole, ella también, y se convirtió en líder para ayudar a otras madres a encontrar su propio camino. Pero ha habido cientos de otras colaboradoras: madres primerizas, madres experimentadas y bisabuelas cuyas experiencias han sido de utilidad a innumerables madres a lo largo del tiempo. Este libro es de ellas y…

¡ESTE LIBRO ES SUYO!

Esperamos que esta edición de El arte femenino de amamantar la ayude a sentirse cómoda con la lactancia y encuentre un estilo que se adapte a usted, a su bebé y a su rincón del mundo. Creemos que conocer las tendencias naturales de otras madres, además de las suyas y las de su bebé, le facilitarán la búsqueda de un estilo propio y lo harán más satisfactorio. Como oirá en cualquier reunión de la Liga de La Leche en cualquier lugar del mundo, mire a su alrededor, elija lo que le vaya bien a usted y a su familia, y olvídese del resto. Tanto si halla ideas e información en este libro, de las investigaciones científicas, o de las charlas con otras madres, usted se conoce a sí misma, conoce a su bebé y a su familia mejor que nadie. Con las madres, siempre es así.

PRIMERA PARTE

NUEVOS COMIENZOS

© Liga de la Leche Guatemala – Maria José Carranza

UNO

PREPARAR EL NIDO

© Liga de la Leche Colombia

“Cuando tenía dos años, mi madre llegó del hospital con dos misteriosos bultos envueltos en suaves mantitas azules. Uno era mi hermano recién nacido. Mi madre me entregó el otro. Bajo los pliegues de la manta se hallaba una preciosa muñeca que, mi madre me explicó, sería mi bebé. Mi padre llegó detrás con una mecedora roja que colocó junto a la mecedora de madera de mi madre. Recuerdo vívidamente a mi madre amamantando a mi hermano, y a mí imitando cada movimiento que hacía para alimentar bien a mi bebé, aunque mis pechos no se parecían en nada a los de ella. Mi madre y su bebé se miraban con adoración durante la toma. Yo miraba a mi muñeca, los ojos de la cual se cerraban al acostarla. Deseaba que mi muñeca fuera real y estaba impaciente por crecer y poder amamantar a mi propio bebé.

Veinticinco años después di a luz a mi primer hijo. El día que llegué a casa, me senté en nuestra mecedora de madera y, mientras lo sujetaba junto a mí y le daba el pecho, abrió los ojos y me miró. De inmediato, regresó el recuerdo de aquel día de mi infancia y me caían las lágrimas al pensar: ESTO es lo que he estado esperando toda la vida”.

Cathy, recuerdos de 1981

BIENVENIDA a nuestra “reunión de la Liga de La Leche sobre papel”. En una reunión real, encontraría usted una mezcla de mujeres embarazadas, madres con recién nacidos y madres con bebés mayores o con niños pequeños. Oiría preguntas de mujeres que se hallan en diferentes etapas de la maternidad. Algunas respuestas le parecerían adecuadas, otras contestarían dudas que ni siquiera sabía que tenía y otras la dejarían indiferente y las olvidaría. Esperamos que haga lo mismo con el presente libro.

La piedra angular de las reuniones de la Liga de La Leche (LLL) consiste en dar respuesta a preguntas. Si bien un libro no puede compararse con una reunión con otras madres, sí podemos usarlo para tratar algunas de las preguntas más típicas de cada etapa, y explicar lo que las madres suelen contar según su experiencia, además de darle a conocer lo que dicen los estudios científicos al respecto.

El primer capítulo de nuestra “reunión sobre papel” empieza con las preguntas que las mujeres embarazadas suelen formular sobre la lactancia. Aunque haya tenido ya usted a su bebé, las respuestas a estas preguntas deberían hacerla sentir bien con su elección y darle más datos sobre por qué la lactancia natural es tan buena.

“EL RECIÉN NACIDO SÓLO TIENE TRES NECESIDADES: EL CALOR DE LOS BRAZOS DE SU MADRE, EL ALIMENTO DE SUS PECHOS Y LA SEGURIDAD DE SABER QUE ESTÁ JUNTO A ÉL. AMAMANTAR LAS SATISFACE TODAS”.

DOCTOR GRANTLY DICK-READ, DE PARTO SIN DOLOR, 1955.

¿ESTÁ HECHA PARA MÍ LA LACTANCIA?

Cuanto más cerca está de conocer a su bebé, probablemente más piense en lo que sucederá después del parto. Está “preparando el nido”, reuniendo las cosas que el pequeño necesitará y haciéndole sitio en casa. ¡Qué hermosa es la ropa de bebé! ¡El cambiador es precioso! Pero mientras está usted de compras, su cuerpo prepara silenciosamente el verdadero “nido” que el bebé necesita: sus pechos. Al principio no necesitará nada más, serán su refugio de calor, seguridad, consuelo, cariño y, sí, alimento. Por muy bonitos que sean los accesorios y la ropa del bebé, lo que más le importará a él será cómo usted y su cuerpo lo protejan y lo nutran.

Amamantar es mucho más que una forma de alimentar al bebé. Es el modo en que estamos diseñadas por la naturaleza para iniciar la experiencia de la maternidad. Entonces, ¿por qué no siempre es algo automático? Algunas de sus amigas le habrán explicado sus duras experiencias. Tal vez su madre no pudo darle pecho y usted se pregunta si tendrá el mismo problema. La buena noticia es que hemos aprendido muchas cosas desde que su madre intentara dar pecho. Hemos aprendido a conocer y respetar más los instintos de madre e hijo. Hemos aprendido que cuantas menos intervenciones existan durante el parto, más fácil es reconocer estos instintos. La Liga de La Leche siempre estará a su lado para ayudarla a superar los retos a los que se enfrente.

Tal vez desee dar pecho porque sabe que es lo mejor; la ciencia sigue descubriendo más acerca de los beneficios de la lactancia en cuanto al desarrollo del bebé y la protección de la salud de la madre. Tal vez desee amamantar porque le parece lo más natural; cada madre encuentra la forma en que amamantar la acerca a sus hijos. Tanto si el impulso surge de la cabeza como del corazón, la lactancia es buena para usted y es buena para el bebé.

¿HASTA QUÉ PUNTO ES VERDADERAMENTE IMPORTANTE AMAMANTAR?

¡Es muy importante! Prácticamente no hay ninguna otra cosa que pueda hacer por su hijo que le afecte tanto emocional y físicamente como amamantarlo.

La lactancia natural también es importante para el organismo de la madre. No hay ningún aspecto de la salud del bebé que no se vea afectado por la lactancia, y dar el pecho afecta igualmente a una serie de aspectos de la salud de la madre. Este libro sería mucho más largo si se describieran en él todos los beneficios de la lactancia para la madre, el bebé y la familia, pero señalaremos los más importantes.

EL ALIMENTO MÁS NORMAL PARA EL BEBÉ ES LA LECHE MATERNA

No existe ninguna leche de fórmula que se parezca siquiera a la leche que su cuerpo produce. La leche materna posee todas las vitaminas, minerales y demás nutrientes que el bebé necesita, incluidos muchos que todavía no se han descubierto, y cambia sutilmente con cada toma, cada día y cada año, para adaptarse a los cambios de las necesidades del bebé. Existen unas singulares células vivas en la leche materna que impiden el crecimiento de bacterias nocivas y virus en el organismo aún inmaduro del bebé. Todavía hay más. El interferón y la interleucina actúan como poderosos protectores contra la infección. Si pudieran comprarse, no los podríamos pagar. La leche materna los incluye, sin gastos adicionales. Con unas gotas de leche materna se puede incluso tratar una infección ocular y acelerar la curación de un problema dermatológico.

Sin su alimento normal, el bebé presenta más riesgo de infecciones de oído, malestar intestinal y problemas respiratorios. Las alergias y los problemas dentales son muy frecuentes. La visión, los nervios y los intestinos no se desarrollan por completo. A causa de estas diferencias (y muchas otras que no nombramos aquí), un bebé que se alimenta con leche de fórmula presenta un metabolismo distinto y un desarrollo diferente y aumenta de peso de manera particular a lo largo del primer año de vida. Sus riñones e hígado trabajan más para procesar los productos residuales de la leche de fórmula. Precisa más dosis de una medicación para obtener el mismo efecto. La respuesta de su sistema inmunitario frente a las vacunas es menos eficaz. El riesgo de SMSL (Síndrome de Muerte Súbita del Lactante o muerte en la cuna) y muerte infantil por otras causas es más elevado si el bebé no es amamantado.

Más adelante, de niño o adulto, tiene un mayor riesgo de enfermedad de Crohn, de colitis ulcerosa, diabetes tipo 1, enfermedad cardíaca y determinados tipos de cáncer. Reacciona al estrés más negativamente y tiene la presión sanguínea elevada, tanto de bebé como más adelante. Presenta mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardíaca y osteoporosis en su madurez. Hay diversos estudios del cociente intelectual que indican déficit en niños que no tomaron pecho o no lo recibieron mucho tiempo.

El calostro, la leche que se produce en pequeñas cantidades el primer par de días tras el nacimiento del bebé (y que ya se empieza a producir durante el embarazo), concentra propiedades inmunológicas que constituyen la primera protección del bebé contra los gérmenes a los que se verá expuesto. Esta “primera leche” contiene una elevada concentración de inmunoglobulina A secretora, un agente que actúa contra la infección y recubre el intestino para protegerlo del paso de gérmenes y proteínas extrañas que podrían provocar sensibilidades alérgicas. Los científicos también han descubierto recientemente un nuevo ingrediente de la leche humana denominado inhibidor de la tripsina secretoria pancreática, que protege y repara el intestino del bebé. Se halla en toda la leche humana, pero su concentración es siete veces más elevada en el calostro para proteger el delicado y vulnerable intestino del recién nacido. Imagine que el calostro es una pintura compleja diseñada para sellar las tiernas paredes intestinales (diseñadas, claro está, para recibirla).

El calostro tiene un nivel ácido que favorece que los intestinos del bebé acepten la mezcla adecuada de bacterias beneficiosas. El calostro es un laxante que pone en marcha los intestinos y contribuye a la eliminación de las heces espesas y pegajosas denominadas meconio que se acumulan en el organismo del bebé antes del nacimiento.

La leche madura, que se produce durante las dos primeras semanas, contiene un número de ingredientes, aún desconocido, que contribuyen a la salud de toda la vida del bebé. Además del interferón, la interleucina, los glóbulos blancos y la inmunoglobulina, el bebé lactante desarrolla un sistema inmunológico casi tan fuerte como el de la madre. El factor del crecimiento humano sigue desarrollando los intestinos, los huesos y otros órganos. La insulina para la digestión, los ácidos grasos para un corazón sano, la lactosa para el desarrollo cerebral: todo está en la leche. Lo que es más importante es que está disponible de manera que el bebé pueda asimilarlo. A las leches de fórmula se les añade hierro en un formato que el bebé no puede asimilar directamente y que de hecho puede resultar nocivo porque aumenta el riesgo de infecciones intestinales, sangrado intestinal y anemia.

La mecánica de la lactancia es también importante. Cuando el bebé toma pecho, los músculos de la mandíbula se ejercitan y realizan un masaje que ayuda a los huesos faciales a desarrollarse mejor. La mandíbula de los niños que utilizan biberones y chupetes de entretención es más estrecha y el paladar es más alto, cosa que dificulta con mayor probabilidad la respiración nasal. Los bebés que usan chupetes de entretención, en lugar del pecho, para consolarse, tienen más probabilidades de precisar logopedia más adelante. El niño que toma pecho menos de un año es más probable que precise una ortodoncia más adelante. Los ronquidos y los problemas respiratorios relacionados también son más comunes.

El bebé puede diseñarse una comida a medida para satisfacer sus necesidades. Si tiene sed, tomará pecho menos tiempo y recibe leche menos grasa. ¿Más sed? Pide un cambio de lado antes y toma más leche ligera del otro pecho. ¿Tiene mucha hambre? Toma más rato del primer pecho o toma con más vigor para obtener leche más rica en grasas y calorías. ¿Es hora de un estirón? Si el bebé toma más leche de la habitual, tendrá más leche disponible en la próxima sesión. Si toma menos de lo habitual, la producción de leche se reduce. ¿Se va haciendo mayor y toma el pecho con menor frecuencia? La leche contendrá más factores inmunológicos para mantenerlo protegido. ¿Ha ingerido gérmenes de la barra del carrito del supermercado? Pasa estos gérmenes al pecho de la madre cuando lo amamanta y se producen los anticuerpos adecuados. De innumerables formas, su pecho es el “Centro de Salud” del bebé.

AMAMANTAR MANTIENE SANA TAMBIÉN A LA MADRE

Amamantar es el siguiente paso natural de la secuencia de la reproducción: embarazo - parto - lactancia. Cuando el recién nacido se agarra al pecho de la madre al nacer, el útero se contrae y el sangrado se reduce. La hemorragia es un riesgo más elevado cuando el bebé toma biberón y el vientre de la madre permanece abultado más tiempo.

Si amamanta exclusivamente (sin dar al bebé agua, otros alimentos o leche artificial) y el bebé toma pecho con frecuencia, incluyendo al menos una toma nocturna, es muy probable que no vuelva a tener la regla durante al menos seis meses. Las probabilidades de quedar embarazada de nuevo serán extremadamente bajas durante este tiempo (véase el Capítulo 8 para más información).

La lactancia ayuda a muchas mujeres (no todas) a perder peso. La naturaleza proporciona parte del peso del embarazo con el fin de poder producir leche los primeros meses. El diseño natural hace que el peso desaparezca cuando el bebé tome su alimento con asiduidad.

Las mujeres que no han amamantado presentan un mayor riesgo de síndrome metabólico, un cúmulo de factores de riesgo de padecer afecciones cardíacas y diabetes. Si ya presenta usted diabetes con dependencia de insulina, es probable que precise menos insulina mientras dé el pecho.

La lactancia natural será su seguro contra el cáncer de pecho, uterino y cervical. (Es posible que el menor nivel de estrógeno proporcione protección; cuanto más tiempo amamante, más eficaz será su seguro). Esto no significa que una mujer no pueda contraer estos tipos de cáncer si ha dado el pecho, pero es menos susceptible a ellos. La osteoporosis y las fracturas también son más frecuentes en mujeres que no han amamantado.

Existe una mayor posibilidad de que la presión arterial de una madre que da el biberón sea más elevada porque sus respuestas neurológicas y endocrinas son más pronunciadas que las de una madre lactante. La salud general física y mental también se ven afectadas, y más adelante tendrá un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide.

“NO ERA CONSCIENTE DE LA INCONMENSURABLE DICHA QUE LA LACTANCIA PODÍA DARME A MÍ. CREÍA QUE SE TRATABA DE SATISFACER LAS NECESIDADES DEL BEBÉ, NO DE LA MADRE. LAS HORMONAS ME INUNDABAN Y ME SENTÍA FELIZ Y EUFÓRICA CUANDO AMAMANTABA A MI BEBÉ. Y, DEBO CONFESAR, ESTO ES ALGO QUE ME PROPORCIONÓ, COMO MADRE INSEGURA, SEGURIDAD Y ME HIZO SENTIR ORGULLOSA DE MÍ MISMA”.

SAMANTHA

¿HASTA QUÉ PUNTO SON FIABLES LOS ESTUDIOS SOBRE LACTANCIA?

Seguramente habrá oído que la lactancia reduce el riesgo de infección y de contraer numerosas enfermedades y afecciones de pequeño y de adulto, que reduce el riesgo de alergias, incluso que potencia el cociente intelectual. Pero (¿está sentada?), ¡no es cierto!

He aquí la razón: imaginemos que deseamos evaluar un nuevo fármaco. Nos concentramos en las personas que ingieren el fármaco y las comparamos con un grupo de personas que no lo toman. De este modo, sabemos qué efectos tiene. Con él, se mejora o se empeora lo que es normal. La ciencia debe centrarse en el experimento, no en lo que es normal. Ahora, reflexionemos sobre los estudios llevados a cabo sobre la lactancia. Exacto: ¡se investiga la lactancia natural! Esto significa que los estudios se han hecho al revés, evaluando lo que es normal (la lactancia natural) en lugar de evaluar el experimento (la lactancia artificial). Así, parece que las elevadas tasas de enfermedad en niños alimentados con leche de fórmula sean normales y que la lactancia natural proporcione beneficios adicionales.

La lactancia no reduce el riesgo de infección ni enfermedad. No añade puntos al cociente intelectual. La lactancia ayuda a desarrollar bebés con una salud y un cociente intelectual normales. Cuando los bebés no se amamantan, estamos exponiendo la misma información de los mismos estudios, pero centrándonos en el grupo verdaderamente experimental, presentan un mayor riesgo de enfermedad a corto y largo plazo.

Los investigadores sin proponérselo han encubierto los problemas de la alimentación artificial al centrarse en los aparentemente fabulosos “beneficios” de la leche humana y la lactancia natural, casi como si se tratase de un “extra” práctico pero innecesario. Esto está empezando a cambiar. Cada vez son más los artículos científicos que presentan al bebé lactante como el punto de partida, como dicta la ciencia, y observan lo que ocurre a los bebés cuando se altera el sistema normal. Es posible que este enfoque asuste al público, contemplar la lista de riesgos en lugar de la lista de “beneficios”. Pero es un enfoque más honesto y preciso, y es el que hemos adoptado.

No le darán ninguna medalla por amamantar. Se trata simplemente de la forma natural de criar a un bebé.

“LA LACTANCIA ES UNA ‘RED DE SEGURIDAD’ CONTRA LOS EFECTOS DE LA POBREZA… LA LACTANCIA EXCLUSIVA EN GRAN MEDIDA ELIMINA LAS DIFERENCIAS DE SALUD ENTRE LOS BEBÉS NACIDOS EN LA ABUNDANCIA O EN LA MISERIA. A MENOS QUE LA MADRE SE HALLE EN UN ESTADO NUTRICIONAL PRECARIO, LA LECHE MATERNA DE UNA MUJER DE UN POBLADO AFRICANO ES TAN BUENA COMO LA DE UNA MUJER RESIDENTE EN UN APARTAMENTO EN MANHATTAN”.

JAMES P. GRANT, ANTIGUO DIRECTOR EJECUTIVO DE UNICEF

LA LACTANCIA FORTALECE EL VÍNCULO ENTRE MADRE E HIJO

Antes de abrir este libro probablemente había oído muchas cosas acerca de la nutrición y el poder inmunológico de la leche materna. Pero si habla con la mayoría de las madres lactantes, seguramente ellas se centrarán en cómo la lactancia ayuda a la madre y al bebé a sentirse conectados y a forjar el vínculo entre ambos, tejiendo un cordón emocional que sustituirá el cordón umbilical.

Todo forma parte del modo en que la naturaleza nos empuja a cuidar de nuestros bebés y pasar la transición después del parto. Cada vez que la madre amamanta a su hijo, su organismo libera hormonas que la llenan de ternura y cariño. Estas hormonas, la prolactina y la oxitocina, no sólo favorecen la conexión con el bebé, sino que también ayudan a la madre a recuperarse del estrés físico y emocional del parto. Sin estas hormonas, las madres tienden a hablar menos, a interactuar menos y a acariciar menos a sus bebés. En cuanto al bebé, la lactancia es lo que espera al nacer. Su relación lactante con la madre representa la base sobre la que formará su concepto de sí mismo y de los demás. Una madre señaló que es como si los biberones llenaran el estómago y la leche materna llenara, además, el alma.

Muchas madres que dan el biberón a sus hijos desearían haberles dado el pecho, aunque muy pocas madres que amamantan desean haber dado el biberón. Esto no significa que las madres que dan el biberón no amen o no valoren a sus bebés, pero existen diferencias. Cuando la madre del bebé que toma biberón oye llorar o inquietarse a su hijo, reacciona utilizando el cerebro. Cuando la madre que amamanta oye a su hijo emitir los sonidos que significan que quiere tomar pecho, el sistema químico de su organismo reacciona.

También existen diferencias en la intimidad de las tomas, y el bebé las nota. Cuando la madre da el biberón, sujeta a su hijo de modo que sus pechos no molesten al darle de comer. El bebé nota la ropa en su cara y manos. A medida que el bebé crece y se vuelve curioso, a la madre suele resultarle más cómodo que el pequeño mire hacia otro lado o que tome él mismo el biberón. Cuando la madre amamanta, su cuerpo forma parte de la función, con las mejillas del bebé sobre su piel, y el bebé siente que se abraza todo su cuerpo.

La conexión emocional que se crea con estos abrazos de cuerpo entero es poderosa. Al cabo de un corto tiempo, probablemente le parecerá que separarse del bebé, especialmente durante los primeros meses, le resulta difícil porque le afecta emocionalmente y en la producción de leche. Es algo positivo para su relación, presente y futura.

La experiencia de la lactancia también puede ayudar a curar otras heridas emocionales, desde un parto difícil o traumático a un pasado de abusos. La “tristeza posparto” es más común en sociedades como la nuestra, en que madre e hijo no pueden estar juntos desde el momento del parto.

“CUANDO MIS HIJOS FUERON ADOLESCENTES, LA GENTE SOLÍA SORPRENDERSE DE NUESTRA BUENA RELACIÓN, DE NUESTRAS LARGAS CONVERSACIONES SOBRE TEMAS COMO NOVIOS Y NOVIAS, ASUNTOS ESCOLARES, POLÍTICA O EL FUTURO DEL MUNDO. OTROS PADRES ME PREGUNTABAN CÓMO CONSEGUÍA ESTE TIPO DE RELACIÓN Y ME COSTABA RESPONDER PORQUE TENÍA QUE EMPEZAR DICIENDO, ‘BUENO, EMPIEZAS AMAMANTÁNDOLES HASTA QUE SE DESTETAN…’”.

ANN

LA LACTANCIA ENSEÑA A LA MUJER A SER MADRE

La lactancia facilita el reconocimiento de la propia identidad como madre. Usted es la fuente de alimento del bebé y es la persona que le da más consuelo, de modo que es usted a quien se dirige. Su organismo reacciona instintivamente, no tiene que pensar qué debe hacer una vez se habitúa a atender al bebé. Al pasar tanto tiempo juntos, usted llega a conocer el cuerpo y la personalidad de su hijo mejor que nadie. Sabe cómo interpretar su llanto antes que su pareja. Sabe qué le hace feliz y qué no le gusta. Día a día, la lactancia levanta su confianza y acrecienta sus habilidades como madre.

A muchas mujeres les sorprende la pasión que llegan a sentir por la lactancia. Si conoce usted a otra mujer lactante en cualquier lugar del mundo, sentirá una conexión con ella, por diferentes que sean sus culturas e independientemente del tiempo que haga que usted o ella amamantaron a sus hijos. Pocas de nosotras sentíamos este entusiasmo por la lactancia antes de ser madres lactantes, y muchas lo recordamos como una de las mejores cosas que hemos hecho en la vida. La experiencia es así de poderosa.

“VIVIMOS CERCA DE UNA COMUNIDAD DE LA VIEJA ORDEN MENONITA. AUNQUE COMPRAMOS EN LAS MISMAS TIENDAS, NORMALMENTE SÓLO NOS MIRAMOS Y SONREÍMOS. PERO CUANDO LLEGUÉ CON MI BEBÉ Y ME SENTÉ EN UN BANCO CERCA DEL RÍO PARA AMAMANTARLO, TRES MUJERES SE ME ACERCARON CON SUS VESTIDOS LARGOS Y GORROS, Y CON SUS HIJOS PEQUEÑOS. SE SENTARON JUNTO A MÍ Y ME PREGUNTARON LA EDAD DE MI HIJO, ADMIRARON SUS OJOS AZULES Y ME PRESENTARON A SUS BEBÉS. SENTADAS DANDO EL PECHO A NUESTROS HIJOS, NUESTROS ESTILOS DE VIDA DISPARES PARECÍAN IRRELEVANTES: ÉRAMOS MADRES LACTANTES Y ESO ES LO QUE IMPORTABA”

TERESA

“Lo que se forja con la relación de la lactancia constituye la base para el desarrollo de todas las relaciones sociales, y la comunicación que el bebé recibe con el calor de la piel de la madre constituye la primera experiencia de socialización”.

Ashley Montagu,

El tacto: la importancia de la piel en las relaciones humanas, 2004.

Y, ADEMÁS, HAY RAZONES PRÁCTICAS

Después de las primeras semanas, cuando ya ha encontrado el truco y amamantar es algo ya natural, descubrirá que es capaz de calmar a su bebé en casi cualquier situación; hambre, cansancio, sobre estimulación, miedo, dolor, con sólo ofrecerle el pecho. Amamantar deja de ser un método de alimentación y se convierte en una herramienta maternal multiusos. Son precisamente estas pequeñas tomas sociales las que mantienen la producción de leche y el desarrollo del bebé en perfectas condiciones. Las tomas que siguen horarios, como los besos que siguen horarios, sólo sirven para complicarles la vida a ambos.

De hecho, uno de los aspectos más agradables de amamantar es que permite a la madre tomarse pequeños descansos a lo largo de un día ajetreado. Amamantar es eficaz y fácil. Puede parecer que su vida se acelera, pero, al amamantar al bebé, deberá tomarse el tiempo de cogerlo en brazos y permanecer quieta unos minutos. Unas cuantas respiraciones profundas, y la vida vuelve a parecer sencilla.

Algunas madres dicen que no desean dar el pecho para no sentirse atadas, pero la mayoría de las madres lactantes afirman que la lactancia en realidad las libera. Nada de biberones, latas de leche en polvo ni necesidad de lavar objetos, esterilizarlos ni guardarlos. Nada de mediciones, leche derramada, ni necesidad de calentarla. Nada de planificación, leche sobrante ni leche que se echa a perder. Seguramente, menos visitas al médico. La leche materna siempre está disponible, siempre sale a la temperatura adecuada y nunca se pasa, por mucho frío o calor que haga fuera. El dinero que se ahorra en leche de fórmula en un año puede pagar un electrodoméstico de lujo. En caso de emergencia es buena, tanto si se trata de un problema de escasa importancia como de un desastre natural que implique escasez de leche de fórmula y agua limpia para prepararla; la lactancia natural es la manera de garantizar la alimentación de su hijo.

“UNA VEZ ESTABA EN UN AVIÓN CON MI HIJO LACTANTE DE DOS AÑOS, QUINN. HABÍA TORMENTA Y VOLAMOS EN CÍRCULOS SOBRE EL AEROPUERTO DURANTE DOS HORAS PORQUE NO ERA SEGURO ATERRIZAR. AL FINAL, NOS DESVIARON A OTRO AEROPUERTO A DOS HORAS DE CAMINO PARA REPOSTAR. NOS QUEDAMOS EN LA PISTA TRES HORAS MÁS ANTES DE RECIBIR PERMISO PARA DESPEGAR DE NUEVO HACIA NUESTRO DESTINO ORIGINAL, A DOS HORAS DE CAMINO. NO SE PERMITIÓ SALIR A NINGUNO DE LOS PASAJEROS Y NO SIRVIERON COMIDA NI BEBIDAS (NI SIQUIERA AGUA). QUINN Y YO ESTÁBAMOS TRANQUILOS, LACTANDO Y JUGANDO PARA HACERNOS COMPAÑÍA. PERO UN BEBÉ QUE TOMABA BIBERÓN Y SU MADRE ESTABAN POCO MENOS QUE HISTÉRICOS PORQUE SE HABÍAN QUEDADO SIN LECHE DESPUÉS DE LAS PRIMERAS DOS HORAS DE NUESTRO INESPERADO RETRASO DE NUEVE HORAS”.

DIANA

¿SERVIRÁN MIS PECHOS?

La gama de lo normal es amplia: pechos grandes y pequeños, bajos y altos, blandos y firmes, con pezones largos, cortos, planos, redondos o multilobulados. Todas somos diferentes, y la mayoría no nos parecemos a las mujeres que salen en los videos de lactancia. Pero su bebé estará contento con su forma, sea cual sea.

El tamaño de los pechos no importa. La cantidad de leche que se produce no tiene nada que ver con la talla de los pechos. Pero algunas formas y algunos pechos que se han sometido a cirugía sí pueden tener problemas para producir suficiente leche, y algunas mujeres necesitan dar pecho con mayor frecuencia que otras para mantener una buena producción láctea. No obstante, existen maneras de resolver los problemas que surjan.

El tamaño de los pezones no es importante. La mayoría de los bebés son capaces de dejar una marca o “chupetón” si nos succionan el cuello; no suelen necesitar un tipo específico de pezón para poder agarrarse al pecho, sólo que se adapte a su boca. Si el pezón es demasiado grande o ancho para que el bebé lo agarre, el pequeño sólo debe crecer un poco hasta que su boca sea lo bastante grande. En ocasiones, los pezones habitualmente prominentes se vuelven planos justo después del parto si un exceso de líquidos intravenosos inyectados durante el parto han provocado que los pechos se hinchen. Hay pezones hundidos (invertidos) en lugar de sobresalientes, pero hay modos de hacerlos sobresalir.

Por tanto, no importa el tamaño de sus pechos ni de sus pezones. Evidentemente, algunas formas y tamaños de pecho o pezón requerirán un poco más de esfuerzo, especialmente al principio, pero amamantar casi siempre es posible. Encontrará consejos para amamantar según los diferentes tipos de pecho y de pezón en el Capítulo 18.

¿SABRÁ AGARRARSE MI BEBÉ?

Su bebé nace para tomar el pecho. Dispone de diversos reflejos innatos que le ayudarán a hacerlo bien, aunque su parto sea duro o surjan problemas. Los bebés están diseñados para superar partos difíciles, el frío, el hambre, la separación de la madre y los gérmenes y, a pesar de ello, mamar bien. Así es cómo han sobrevivido a lo largo de la historia.

Tal vez haya visto usted algún video en que un recién nacido se coloca sobre la barriga de la madre y él solo llega al pecho y se agarra a ella para tomar sin ayuda externa. Su bebé poseerá estos mismos instintos y la tendrá a usted para ayudarle. El peso del éxito de la lactancia no recae únicamente en usted. Su bebé está equipado para ello, con todos los reflejos necesarios. Usted aporta el acceso y el apoyo.

Sus propios instintos la guiarán. La mayoría de las madres, sin siquiera ser conscientes de ello, toman en brazos al bebé cuando llora y lo mantienen en posición vertical, de modo que el pecho y la barriga del bebé quedan contra el hombro y el pecho de la madre. ¿Por qué esta posición? Bueno, no sólo tranquiliza al bebé, sino que además le facilita el acceso al pecho si tiene hambre. Consuelo, acceso y apoyo. ¡Lo hacemos sin pensar!

Es cierto, no obstante, que hoy vemos más bebés que no se tranquilizan enseguida. Esto suele deberse a que sus organismos están saturados de la medicación e intervenciones a las que fueron sometidos durante el parto. El Capítulo 3 la ayudará a comprender y evitar, o al menos minimizar, la posibilidad de que esto le ocurra. Si el bebé experimenta dificultades para agarrarse al pecho, en el Capítulo 18 hallará información útil.

¿ES DOLOROSO DAR EL PECHO?

Cuando una gata alimenta a sus crías, no está pensando en si todos los gatitos reciben la leche necesaria ni si se están agarrando bien a la mama. Simplemente se tumba (por regla general ronroneando) y deja que mamen. Sin embargo, si siente dolor, si un gatito se agarra con mal ángulo o se muestra demasiado agresivo, la gata reacciona. Mueve el cuerpo, empuja al gatito con el hocico o, si está muy incómoda, se sacude a la prole de encima y empieza de nuevo.

Lo mismo ocurre con los humanos. Tener sensibilidad en los pezones es normal durante los primeros días. Pero si amamantar resulta verdaderamente doloroso, hay que interpretarlo como una señal del cuerpo que indica que hay que cambiar algo. Como explica Christine Smillie, doctora especialista en lactancia: “El dolor es la forma que tiene el organismo de indicarnos que debemos encontrar una posición más cómoda. Si nos entra una piedra en el zapato, no seguimos andando con la piedra sin más. Nos paramos, tal vez sacudimos el pie, e intentamos deshacernos de la piedra. Si no lo conseguimos, intuitivamente hacemos algo más para poder caminar cómodamente”. Gran parte de las veces, el dolor de los pezones no es más que eso y se soluciona con algún pequeño cambio, como se explica en el Capítulo 4.

El dolor y las grietas en los pezones no son lo normal.

¿TENDRÉ SUFICIENTE LECHE?

Es natural preocuparse por ello, especialmente si sus amigas parecían no producir bastante leche. Pero la mayoría de las madres son capaces de producir la leche necesaria. Lo más probable es que este sea su caso.

Algunas mujeres experimentan dificultades con la producción de leche, pero la mayoría de los impedimentos para ello se pueden solucionar. En ocasiones, la madre ha recibido información errónea sobre la lactancia y, en ocasiones, el bebé es el que tiene algún problema para succionar bien la leche. Los partos medicados pueden complicar el buen comienzo de la lactancia. A veces, la madre tiene algún problema hormonal que afecta su capacidad para producir leche, y alguna vez se trata de un problema anatómico, debido a una intervención mamaria previa o a un problema con los pechos o los pezones. De modo que, sí, algunas madres tienen dificultades para producir leche en abundancia. Pero hay muchísimas maneras de incrementar la producción de leche; las contamos más adelante. Las Líderes de la LLL están dispuestas a echarle una mano en todo momento.

Si cree que puede experimentar problemas para amamantar temporalmente, plantéese la extracción manual de calostro antes del parto para congelarlo (véase el Capítulo 15 para aprender a hacerlo). No sólo conseguirá tener una reserva de calostro “por si acaso”, sino que esto favorecerá la producción posterior.

Si, a pesar de toda la información y ayuda, no consigue producir suficiente leche, puede igualmente amamantar con éxito. Muchas madres dan pecho satisfactoriamente aun con una producción parcial de leche. Le dan un suplemento al bebé para compensar la leche que no pueden proporcionarle, pero se centran en la que sí pueden darle. Para ellas, sus pechos están “medio llenos” y no “medio vacíos”, es cuestión de perspectiva. Una madre con una afección rara conseguía producir únicamente una cucharadita (5 ml) de leche al día. Pensaba en este líquido como la medicina para su bebé y se la daba orgullosa todos los días.

Cada gotita de leche materna que el bebé toma es enormemente beneficiosa y contiene todas las virtudes inmunológicas de una dieta exclusiva con leche y muchísimos elementos que se hallan completamente ausentes de la leche de fórmula.

¿CUÁNTO TIEMPO AMAMANTARÉ?

La respuesta corta es “tanto tiempo como usted y el bebé lo deseen”. Quizá ya tenga una idea de cuánto tiempo quiere amamantar. Una vez iniciada la lactancia, es posible que decida dar pecho más tiempo del que inicialmente se proponía. Por desgracia, muchas mujeres acaban destetando a su hijo antes de lo previsto, porque se les plantean dificultades y no saben cómo solucionarlas. (Esto no es probable que le pase a usted, claro, porque dispone de este libro y de acceso a los recursos de la LLL, incluido el apoyo de otras madres que conocerá en las reuniones de la LLL).

¿Qué recomiendan los expertos? Según los estudios llevados a cabo, la Organización Mundial de la Salud y numerosas asociaciones pediátricas de todo el mundo aconsejan amamantar con exclusividad (sin otros líquidos ni alimentos sólidos) durante seis meses, e ir incorporando otros alimentos a la dieta del bebé mientras se le sigue dando el pecho durante al menos dos años.

¿No se imagina dando pecho a un niño de dos años? Casi ninguna de nosotras se lo imagina cuando tenemos al bebé. Pero también resulta difícil imaginar cómo es cuidar de un niño de esta edad si no se ha hecho nunca. Por ahora, concéntrese en alimentar a su hijo y pedir ayuda si la precisa. Después, cuando ya esté amamantando con facilidad, podrá tomar decisiones acerca del momento en que desea dejar de hacerlo, desde una posición de fortaleza, no porque abandone al no tener otra opción. Cuando esté preparada para pensar en el destete, encontrará una exposición del tema en profundidad en el Capítulo 16.

¿QUÉ “MATERIAL” NECESITO PARA AMAMANTAR?

Existen muchos productos en el mercado destinados a las madres lactantes, pero un bebé lactante en realidad no necesita demasiado. He aquí nuestras reflexiones sobre los productos más comunes de los que le hablarán.

¿ROPA PARA MADRES LACTANTES? NO HACE FALTA

Las prendas de ropa diseñadas específicamente para amamantar con solapas y acceso fácil a los pechos están bien, pero no son necesarias; la mayoría de madres se visten con una camiseta holgada y la levantan para dar pecho. La camisa puede colgar por encima del bebé y así ocultar la piel de la madre. También puede ponerse una camisa con botones y desabrocharse los de abajo. Otra opción es vestir una chaqueta holgada o una camiseta por encima de otra más ajustada o sin mangas.

¿SUJETADORES DE LACTANCIA? NO SON ABSOLUTAMENTE NECESARIOS

Los sujetadores no son nunca necesarios para la salud; si le gusta ir sin sujetador, siga así. Si le gusta llevarlo, tenga en cuenta que los que llevará el último trimestre de embarazo seguramente serán los que le vayan bien al nacer el bebé, aunque la talla de la copa pueda quedarle algo pequeña el primer par de meses. Necesitará dos o tres. Muchas madres tienen bastante con un sujetador normal suficientemente holgado y flexible para poder subir o bajar la copa para dar pecho. Al principio, es mejor evitar los que incorporen aros. Pueden afectar los tejidos mamarios y aumentar el riesgo de conductos obstruidos o infección. Evite cualquier sujetador que le quede tan ajustado como para dejarle marca en la piel.

Algunas madres encuentran prácticos los sujetadores de lactancia porque disponen de solapas que se abren y proporcionan fácil acceso al pecho sin tener que quitarse el sujetador para cada toma. Se encuentran en todo tipo de estilos y tejidos, pero los de algodón son los más cómodos. Los de calidad soportan mejor el uso y lavado frecuente. Puede adquirirlos en tiendas especializadas en lencería o por internet. La Liga de La Leche comercializa una línea de sujetadores de lactancia de calidad (http//www.llliclothes.com).

Un buen lugar para preguntar sobre el tema es una reunión de la Liga de La Leche, donde las asistentes estarán encantadas de compartir sus experiencias.

¿DISCOS DE LACTANCIA PROTECTORES ANTI GOTEO? DEPENDE

Algunas mujeres los encuentran útiles para recoger la leche que gotea, pero algunos pezones no gotean. (El goteo no tiene nada que ver con la producción de leche). Hay empapadores desechables y lavables. También puede usted hacerse los suyos con círculos de algodón cosidos. Muchas mujeres utilizan un pañal de tela para limpiar el goteo entre tomas mientras dan pecho y no necesitan protectores anti goteo.

¿SACALECHES? NO SIEMPRE ES NECESARIO

Si no va a estar separada del bebé regularmente, puede que no necesite un sacaleches. Muchas madres lactantes no necesitan extraerse leche. Si desea tener uno para las separaciones inesperadas o cuando salga con su pareja, la extracción manual o un buen sacaleches manual pueden bastarle. Los sacaleches manuales son económicos y pueden extraer la leche más eficazmente que los eléctricos, más caros. La extracción manual también es una buena opción, y no vale nada. Véase el Capítulo 15 para una explicación de cómo extraerse leche manualmente.

Si va a reincorporarse al trabajo mientras el bebé es pequeño, este es un buen momento para informarse sobre los sacaleches; véase el Capítulo 15.

¿TABURETE? NO ES ABSOLUTAMENTE NECESARIO

Para las madres que dan pecho sentadas y tienen las piernas cortas, un reposapiés resulta cómodo al elevar su regazo y relajar la región lumbar. Pero las madres que se recuestan ligeramente para amamantar, o que cruzan las piernas, pueden no necesitar un taburete. Si usa uno, no tiene por qué ser una pieza específica: puede servir un libro grueso, una bolsa de pañales o la barra de la mesilla de centro. Con la práctica, hallará otras formas creativas de ponerse cómoda. Intente elevar sólo un pie, así los pies del bebé quedarán más bajos que la cabeza.

¿PORTABEBÉ? ¡CASI SIEMPRE ES ÚTIL!

Una de las herramientas más útiles para una madre es un portabebé de tela o de un material blando para poder llevar al bebé consigo todo el día, en casa o fuera. Los bebés enseguida ganan peso, y su espalda y brazos agradecerán este modo de cargar con el pequeño, bien cerca de su cuerpo. Podrá llevar a su hijo en el portabebé desde que nazca hasta que pese unos 16-18 kg (mucho más de lo que podría cargar si lo llevara en la silla de seguridad). Las madres de todas las culturas han utilizado portabebés que les han facilitado la vida. Más de un bebé que llora la primera vez, al cabo de un tiempo se muestra contento al ver su portabebé.

Tener las manos libres es fantástico. Pero llevar al bebé a cuestas es además importante para el pequeño; los estudios llevados a cabo indican que los bebés que no son “cargados” por los adultos gran parte del día se quejan más que los que sí.

No sólo hablamos de las madres. El marido de Diana, Brad, llevaba a sus hijos en portabebés cuando salía a hacer encargos. El hijo de Teresa, Matthew, lleva a su bebé encima con un portabebé con el logo de su equipo de hockey.

Existen portabebés de todo tipo de tela, desde algodón hasta red o seda lavable y vienen en todos los colores y dibujos. Encontrará diversidad de diseños, desde los que se atan cruzados hasta el modelo más básico que se ajusta con dos aros. Estos accesorios no sólo sirven para llevar al bebé, también representan una superficie limpia para cambiarle el pañal y pueden usarse para cubrir al bebé cuando se duerme. Casi nadie se dará cuenta de que está dando el pecho a su hijo cuando lo lleve en el portabebé. Algunos portabebés incluso disponen de bolsillos para llevar el móvil o las llaves y están disponibles en varias tallas. En internet hallará patrones para confeccionar su propio portabebé de manera segura. Coserlos es sencillo, bastan dos costuras rectas, y muchos modelos sólo precisan un largo de tela sin necesidad de costura. Los modelos sencillos son los que suelen funcionar mejor.

Llevar un portabebé requiere algo de práctica, y el modo de emplearlo, incluso el modelo utilizado, puede variar a medida que crezca el bebé. Asegúrese de colocarlo bien para que el bebé esté seguro y quede más bien de pie contra su pecho, no colgando como si estuviera en una hamaca, y evite posiciones en que el bebé recline la cabeza hacia su propio pecho. Pregunte a otras madres en las reuniones de la LLL, eche un vistazo al Capítulo 6 o experimente hasta que encuentre su propia técnica.

“DAR EL PECHO ES LO MEJOR QUE HE HECHO EN MI VIDA (ADEMÁS DE TENER A LEAH)”.

KATE, UNA MADRE CUYO BEBÉ NO SE AGARRABA AL PECHO LAS PRIMERAS DOS SEMANAS, QUE TUVO LOS PEZONES AGRIETADOS DURANTE DOS MESES, QUE NUNCA PRODUJO SUFICIENTE LECHE… Y QUE ACABÓ AMAMANTANDO CON ALEGRÍA Y SATISFACCIÓN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA DE SU HIJA

¿QUÉ DEBO HACER PARA PREPARAR MI CUERPO?

¡Pocas cosas! La preparación más trabajosa se lleva a cabo automáticamente.

ANTES DE LA PRIMERA REGLA

Algunos de los conductos galactóforos se formaron entonces y se asemejaban a una serie de troncos y ramas incipientes. Se formaron “troncos” detrás del pezón, de los que crecieron pequeñas “ramas”.

ANTES DE CADA REGLA ANTES DEL EMBARAZO

Los conductos formaron más y más ramas, las ramas desarrollaron ramitas y creció el tejido mamario, lo que provocaba la sensibilidad en las mamas que posiblemente experimenta justo antes de la regla.

DURANTE LOS TRES PRIMEROS MESES DEL EMBARAZO

El crecimiento de los pechos se acelera y se forman más ramificaciones. Es probable que le duelan ahora más los pechos que antes de las reglas, y el crecimiento interno de las mamas probablemente formará unos pechos visiblemente mayores. Cada pequeña ramificación se convierte en un pequeño grupo de células productoras de leche denominado alvéolo. Estos alvéolos son huecos y están rodeados de músculos microscópicos. La leche se recogerá en el hueco de cada alvéolo, será expulsada mediante los músculos y circulará por las ramas y troncos galactóforos hacia el pezón. Algunos de estos conductos se unirán por el camino, de modo que probablemente contará con entre cuatro y dieciocho poros en el pezón de los cuales emanará la leche.

Ahora observe el exterior de sus pechos. Es posible que detecte venas azules, y que las aréolas, la zona oscura que rodea los pezones, se hayan oscurecido más e incluso extendido. Puede que note que le crecen bultitos en las aréolas: las glándulas de Montgomery, que segregan pequeñas cantidades de aceite para mantener los pezones limpios e hidratados.

Si siempre ha considerado que sus pechos son “diferentes”, o si no experimenta sensibilidad ni cambios, consulte con su médico o lea el Capítulo 18 para que la lactancia comience con buen pie.

DURANTE LOS SIGUIENTES TRES MESES DE EMBARAZO

El crecimiento de los pechos continúa, por dentro y por fuera. Mover los pechos (véase más adelante) le dará una idea de los cambios de peso y contorno y aumentará su familiarización con una parte de su cuerpo que tal vez no haya manejado antes.

MOVER LOS PECHOS

He aquí una buena idea. Cheryl Chapman, enfermera, masajista y autora del libro The Happy Breast Book, sugiere que todas las mujeres, especialmente las embarazadas y lactantes, se muevan los pechos al menos dos veces al día. Cree que esto conlleva diversos beneficios, como un mejor drenaje linfático para eliminar toxinas y favorecer el sistema inmunitario, reducir el dolor de los pechos durante el embarazo y mejorar la conciencia de la mujer sobre los cambios en su organismo. Doble la cintura y coloque una mano debajo de cada pecho, ahuecándolas, y mueva suavemente las manos hacia arriba y hacia abajo, como si mullera una almohada. El movimiento permite que los pechos se recoloquen.

DURANTE LOS TRES ÚLTIMOS MESES DE EMBARAZO

En el tercer trimestre, muchas mujeres pueden extraer, o incluso les gotea, gotas de calostro, la primera leche espesa y amarillenta (o de otro tono) que representará el primer alimento del bebé. Es una mezcla de carbohidratos (azúcares), proteínas, lípidos (grasas) y factores inmunes. Si se extrae usted calostro, producirá más; no existe una cantidad limitada. Si el embarazo finaliza en cualquier momento a partir de ahora, casi todas las madres automáticamente empiezan a producir leche suficiente para alimentar al bebé en cuestión de días.

Estos tres últimos meses son un buen momento para aprender a extraer leche manualmente. Aunque suelen obtenerse sólo unas gotas (o menos), saber hacerlo puede serle útil en los meses siguientes. Véase el Capítulo 15 para conocer la técnica.

DESPUÉS DEL PARTO

La “barrera” hormonal que impedía la producción de leche se viene abajo cuando se expulsa la placenta. Los primeros días, los alvéolos seguirán segregando calostro. El contenido en azúcar y grasa se eleva drásticamente el tercer o cuarto día, y los alvéolos reciben más agua (y muchos otros elementos), de modo que la leche es ahora más blanca y más abundante. Las madres suelen referirse a “la bajada” de la leche. Pero lo cierto es que el mecanismo ya se había puesto en marcha, aunque la producción fuera menor y en diferente concentración. Durante las primeras dos semanas, el azúcar, agua y grasas adicionales siguen aumentando. Todo esto ocurre tanto si la leche se extrae como si no. Aunque la madre no hiciera nada, incluso si no quiere dar pecho, el organismo hace todo lo necesario para alimentar al recién nacido.

El aumento paulatino de leche permite al bebé practicar actividades como la respiración o la digestión. En unos diez días, la producción ya es casi completa y no aumentará demasiado después de pasado un mes. Es posible que el bebé dé estirones de crecimiento, entonces tomará más y la producción de leche aumentará… pero luego volverá a tomar menos y la producción de leche volverá a su nivel habitual.

POCO DESPUÉS DEL PARTO

La producción de leche empieza a funcionar mediante un sistema de “oferta y demanda”, es ...