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PARCEROS

Maleja Restrepo / Tatán Mejía

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Fragmento

¿Cómo presentar a Maleja y a Tatán?

Ella es youtuber, actriz, presentadora y modelo. Él es atleta extremo; puntualmente hace piruetas en moto, también es empresario y claro, es youtuber. Ella es inteligente, desparpajada y habla sin máscaras ni filtros. Él es algo más tímido y cauto con sus comentarios, lo que le otorga un sentido del humor fantástico a la relación. Son jóvenes, divertidos y talentosos y hace algún tiempo decidieron compartir algo de su vida con el mundo a través de sus redes sociales.

Maleja y Tatán nos invitaron a mí, Juan Pablo Raba y a mi esposa, Mónica Fonseca, a escribir el prólogo para su primer libro, algo que nos pareció fantástico ya que cuando a uno le piden hablar de los demás, irremediablemente termina reflexionando sobre uno mismo. Entre conversaciones, discusiones y preocupaciones encontramos con ellos un punto en común.

El amor no es suficiente.

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Esta es la absoluta verdad. Desde niños nos vendieron la idea de que un día llegaría a nuestras vidas un príncipe azul en su blanco corcel o una princesa de piel de porcelana y zapatos de cristal y que en ese momento, los pajaritos cantarían, los ciervos hablarían y todo absolutamente sería mágico y perfecto. Nada más alejado de la realidad. Conocer a esa persona, a ese amor de nuestra vida nos trae los momentos más felices, es verdad, pero también tienen que prepararse para algunas de las situaciones más complejas y difíciles que podrán enfrentar.

Y es ahí, en el ojo del huracán, cuando realmente se darán cuenta de que efectivamente el amor no basta. Hace falta mucho más para estar en pareja, mantener un matrimonio y crear una familia. Para empezar, hay que llegar a acuerdos de todo tipo: económicos, sexuales, emocionales, intelectuales, espaciales, etc.

Hay que aprender a hacer casi todo juntos y aun así encontrar los espacios necesarios para no perder la individualidad, eso que en algún momento hizo que “nuestro otro yo” se fijara en nosotros. Hay que tener mucho, pero mucho sentido del humor; en eso Maleja y Tatán le dan “sopa y seco” a cualquiera, porque de eso se trata: de aprender a reírse juntos pero sobre todo aprender a reírse el uno del otro y que esta risa sea una ventana a la evolución de la pareja. Mejor dicho, hay que ser de todo, algo así como un malabarista. Hay que ser esposos, amantes, padres, novios, profesionales, amigos, deportistas y como los protagonistas de este libro, hay que ser PARCEROS.

Bien... Juan Pablo ya lo dijo todo pero aquí va algo más que quiero compartirles de esta pareja a la que le celebro su ingenio, complicidad y capacidad de entender una era digital que a muchos los ha cogido por sorpresa y que claramente ellos se la surfean como campeones. Este libro es una maravillosa apología al verdadero amor; al que es la suma de todo y no la resta. Al que permite reflexionar, pensar y actuar y no al revés. Es una invitación deliciosa a celebrar la vida en pareja, a entenderla, a disfrutar la cotidianidad sin que se vuelva tediosa. Es un ejercicio inteligente y escrito en un lenguaje claro, que todos entendemos, que nos hace reflexionar sobre la importancia del sentido del humor y el uso de nuestra inteligencia emocional por encima de nuestras emociones de manera errática. No con esto quiero decir que no improvisen sino todo lo contrario: son maestros de la improvisación, de la capacidad de adaptarse, de reaccionar ante la novedad y de reinventarse de ser necesario. Maleja, Tatán y Guadalupe son una empresa maravillosa, una FAMILIA muy real que trabaja todos los días por su bienestar.

Mantenerse en pareja, disfrutarse, aprender y desaprender para continuar un camino juntos es algo que solo logran las personas inteligentes. Trabajar juntos por el tan anhelado amor eterno sí es posible. No lo digo yo, lo dice un sabio. Aquí les comparto su reflexión al preguntarle por el significado del amor eterno.


¿Y EL AMOR ETERNO?

“Ese es de inteligentes que estructuran y modulan los patrones de acción fijos sobre la base de ver al otro como la mano de uno. Cuidarla es mi responsabilidad y viceversa. Saber que no habrá puñalada trapera es la norma. ¡Nunca, primero me matan tres veces! Esa es la clave neuronal del amor eterno, la que mantiene el estado funcional activo y bloquea cualquier cosa que le sea contraria. Es una calidad de estado mental. Si se entiende no hay otra posibilidad que amar al otro; en cambio, querer acostarse con otro y pasarla rico no es amor. Amor es compromiso y cerebralmente está en el cerebro truhán. Uno no se enamora de una mujer porque tiene unas tetas buenísimas, uno se enamora de su cerebro, porque con él se interactúa y se avanza, con las tetas no. Amar es cerebralmente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro de uno. Amar es bailar, no hacer gimnasia. Encontrar eso es muy difícil; hallarlo es un tesoro”.

Rodolfo Llinás

Neurocientífico colombiano

Celebramos con ustedes, parceros, esta aventura que comparten con el mundo. Los queremos, admiramos y seguimos.

Juan Pablo Raba y Mónica Fonseca

Así comienza este viaje…

Si en este preciso momento, en el que tienen este libro en las manos, están esperando a que nosotros les digamos cómo es una relación perfecta, cuál es el secreto para tenerla y los pasos a seguir, mejor déjenlo a un lado, salgan de su casa y estréllense contra el mundo, porque lo que les falta es calle.

La cotidianidad de nuestras vidas, aunque un poco diferente a la de ustedes, nos hace igual a un par de personas más, dos más del corral en un mundo donde nos han vendido la idea de que el matrimonio es aburrido y monótono.

Para nosotros, definitivamente no lo es y por eso decidimos escribir este libro. ¿Que les vamos a solucionar la vida amorosa? ¡Nooo!, bájense de ese bus. Aquí solo estamos para contarles nuestra historia. Además, lo que menos tenemos es el perfil de terapeutas de pareja: yo, un deportista extremo que en el colegio perdió hasta clase de Religión, y yo, una actriz que no ha terminado la carrera de Comunicación Social. Aunque deberíamos obviar esa parte, porque contar esa historia daría para escribir otro libro...

Yo, Tatán Mejía, estoy seguro de que si a mis compañeros se les hubiera pasado por la cabeza que sería yo el que escribiría un libro, jamás hubieran perdido su infancia tratando de ser los mejores estudiantes, sino que hubieran vivido una etapa mágica sin estar preocupados por pagar impuestos ni facturas.

Yo, Maleja Restrepo, estoy segura de que si les hubiera contado a mis compañeros de colegio y a mis profesores que escribiría un libro, serían los primeros en comprarlo.

Yo soy de una pequeña y alucinante ciudad en el interior de mi país: ¡mi Manizales del alma! Y yo soy de la ciudad del borojó, el chontaduro, la manga poma y la brisa inigualable de las 5 p.m.: ¡mi Cali bella!

Me crié en una familia “finquera”, entre vacas y caballos. Mi padre y mi madre siguen juntos después de casi cuarenta años de casados. Entre discusiones y tiempos increíbles, mi vida en familia junto a mis padres me ha enseñado que lo que se daña se arregla y punto, por más difícil que llegue a ser ese momento.

En cambio, mi situación es diferente: mis padres se separaron cuando yo tenía 14 años, lo que me mostró una cara no tan amable de las relaciones; eso sí, admiro y me siento orgullosa de mi madre, que siempre estuvo ahí. A mi papá también lo adoro pero es un amor distinto.

Pero... ¿cómo podemos decir nosotros qué está bien y qué está mal? Si, como dijimos antes, solo somos ...