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Noticia

Ricardo Silva, o el arte de la ficción

Publicada el 30/10/2017

“Ficcionario”, de la editorial Penguin Random House, es el libro número 20 del escritor.

Antes de entrar en el libro, Ricardo Silva Romero le hace una advertencia al lector: “Este es un libro sobre la ficción y sobre el drama. Es la suma de mis respuestas honestas —las largas, las ciertas— a las preguntas sobre qué es esto que hago y cómo lo hago”. Trece líneas más abajo, en la misma advertencia, Silva Romero agrega que el libro podría llamarse de otra manera: “Es sólo una ficción”.

Pero ¿qué clase de lector necesita una advertencia? ¿A qué clase de lector se siente un autor en la necesidad de confesarle que el título del libro pudo ser otro y, de paso, no se lo reserva? ¿Quiénes son los lectores de Ficcionario?

Los escritores

Ficcionario es un libro para escritores. Es el número 20 de Silva Romero. En 1999 publicó el primero, lo que significa que, en promedio, ha escrito más o menos un libro al año. Ha dicho en varias entrevistas que la escritura es para él un trabajo de oficina que se logra con paciencia, pero, sobre todo, con juicio y resistencia.

Después de la Historia oficial del amor, que no es otra cosa que una historia oficial del amor y, por ende, así de grande y ambiciosa, Silva Romero no sabía a dónde llevar su escritura. Carolina López, su esposa y su editora de siempre, le dijo que escribiera este libro. Él hizo caso.

Es un libro, entonces, que no llega sólo después de 19 obras publicadas y 20 años de carrera, sino después de una publicación que partió en dos la historia de su escritura.

Llega después de la muerte de su padre y del nacimiento de su hija. Este es un escritor que ya ha experimentado, como él mismo lo confiesa en la nota final de su libro, la máxima alegría y la máxima tristeza.

Por eso tiene argumentos para dar consejos. Silva Romero ya ha vivido lo suficiente como escritor, y como ser humano, antes de sentarse a explicar por qué escribe y cómo lo hace. Ficcionario es un libro de un escritor para otros escritores. Está lleno de consejos. Habla de las estructuras narrativas, de la historia de los relatos. Explica por qué los relatos salen bien y por qué salen mal. Ofrece respuestas a preguntas que los escritores se hacen a diario, y las resuelve desde su propia experiencia.

Los lectores

Ficcionario no es un manual de consejos. Tampoco es un ensayo en donde el autor brinda un argumento y luego lo justifica. No es una enciclopedia, no es un compilado de anécdotas, no es una autobiografía. Ficcionario es otra ficción. “Una ficción más”, aclara desde el principio. Por eso es un libro para los amantes del drama, de las historias. En últimas, es un libro para los lectores.

Todas las ficciones, explica el autor, tienen un personaje que busca desesperadamente algo y que se encuentra con una serie de obstáculos para conseguirlo. El personaje de esta ficción, de la del Ficcionario, quiere desesperadamente darle sentido a su vida. “Yo me la juego por el drama”, es su respuesta. “El drama es una forma de poner orden a una historia, sí, pero sobre todo es la mejor manera de fingir que los hechos tienen un sentido”. Los obstáculos del personaje para lograr su cometido saltan a la vista: escribir no es fácil, hay que sobreponerse a los retos que supone la práctica en sí misma, a una industria editorial hostil y a la inmediatez de la vida. La escritura, que crea y recrea dramas con inicio, nudo y desenlace, suele demandar pausas extensas, producción intelectual sin resultados tangibles luego de horas, semanas, meses e incluso años de trabajo. Silva Romero se encuentra con esos obstáculos y los pone en evidencia. Igual, se sobrepone a ellos. Un drama, su drama como escritor.

Los seres especiales

Ficcionario es un libro para los seres especiales. La gente que tiene vidas de película va a encontrar una esperanza en este libro. Los seres especiales son los dueños de las historias que merecen ser contadas, pero, suele suceder, esas historias son deliciosas de leer, pero pocas veces de vivir. Los seres especiales son interesantes, pero no felices. Entender su propia vida como una ficción, que es la propuesta de Silva Romero, les va a estructurar la vida y ayudar a entenderla y, por ende, a disfrutarla. Él lo dice: la vida cobra sentido cuando se entiende como un drama. Para eso se vive: para dramatizar la vida.

Los seres normales

“Creo que todo aquel que elige un oficio, elige en realidad una ficción. No una mentira, no, una ficción. El abogado suele darse cuenta, en un momento de epifanía que sólo les confiesa a unos pocos, de que él en estricto sentido se dedica a convencer a los otros de su versión de los hechos, punto. (...) El religioso parte de la base de Dios: ‘Fue así’, se dice ‘y así será y así es como quiero que sea’”, anota Silva Romero. Por eso, este es un libro para los seres normales, porque todos, absolutamente todos, hacemos de nuestros oficios una ficción. Dramatizamos la vida para poder entenderla y sobrellevarla. Si somos seres normales, este libro también fue hecho a nuestra medida.

 

 

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