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COLOMBIA. MIRANDO HACIA DENTRO. TOMO 4 (1930-1960)

Eduardo Posada Carbó  

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Fragmento

I

Legajo de los aforismos

Primavera de 1918

El camino verdadero pasa por una cuerda que no está tendida en lo alto, sino muy cerca del suelo. Parece hecha más para tropezar que para andar por ella.

Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia, de la interrupción prematura de lo metódico, de un enquistamiento aparente de la cosa aparente.

Hay dos pecados humanos principales de los que se derivan todos los demás: la impaciencia y la negligencia. Por la impaciencia los expulsaron del Paraíso, por la negligencia no vuelven a él. Aunque en realidad quizá solo haya un pecado principal: la impaciencia. Por la impaciencia los expulsaron, por la impaciencia no vuelven.

Muchas sombras de los difuntos se dedican simplemente a lamer las ondas del río de los muertos, porque este río viene de nosotros y conserva aún el sabor salado de nuestros mares. Entonces el río se estremece de asco, toma la dirección opuesta y arroja a los muertos de vuelta a la vida. Y ellos

Recibe antes que nadie historias como ésta

Aforismos están felices, cantan himnos de agradecimiento y acarician al indignado.

A partir de cierto punto ya no hay vuelta atrás. Hay que llegar a ese punto.

El momento decisivo de la evolución humana es perenne. Por eso tienen razón los movimientos intelectuales revolucionarios que reniegan de todo lo anterior, ya que todavía no ha pasado nada.

Una de las tentaciones más eficaces del mal consiste en la exhortación a la lucha. Es como la lucha con las mujeres que termina en la cama.

9. Una perra apestosa, gran paridora, en algunas partes ya podrida, pero que en mi infancia lo era todo para mí, que me sigue fielmente a todas partes, a la que no puedo evitar pegar, pero ante la que yo mismo, temiendo su aliento, me echo atrás paso a paso, y que sin embargo, si no tomo otra decisión, me acorralará en el rincón ya visible de la pared, para descomponerse allí del todo sobre mí y conmigo, hasta el final –¿es algo que me honra?–, con el pus y la carne llena de gusanos de su lengua junto a mi mano.

Legajo de los aforismos . A. está muy engreído, cree haber avanzado mucho por la senda del bien, ya que, como al parecer es un objeto cada vez más atractivo, se siente cada vez más sometido a tentaciones procedentes de lugares que hasta ahora le eran del todo desconocidos. Pero la explicación correcta es otra: un gran demonio se ha instalado en él, y los más pequeños, innumerables, acuden a servir al grande.

/12. Diferencia de las opiniones que se pueden sostener por ejemplo ante una manzana: la opinión del niño que tiene que estirar el cuello para ver a duras penas la manzana encima de la mesa, y la opinión del dueño de la casa que coge la manzana y se la ofrece libremente a su comensal.

. Un primer signo de que empieza el conocimiento es el deseo de morir. Esta vida parece insoportable, y la otra inalcanzable. Ya no se avergüenza uno de querer morir; desde la vieja celda odiada, uno ruega que lo trasladen a una nueva que con el tiempo también llegará a odiar. Y en esto desempeña cierto papel el residuo de fe que le queda en que durante el traslado el señor pase casualmente por el pasillo y, mirando al prisionero, diga: «A este no volváis a encerrarlo. Se viene conmigo».

Aforismos

. Si anduvieses por una llanura con la firme intención de avanzar, y pese a ello retrocedieras, tu situación sería desesperada; pero como estás trepando por una pendiente escarpada, más o menos tan escarpada como lo eres tú mismo visto desde el suelo, los retrocesos solo pueden deberse a las características del terreno, así que no debes desesperar.

. Como un camino en otoño: apenas lo han barrido, vuelve a cubrirse de hojas secas.

. Una jaula salió en busca de un pájaro.

. En este lugar no he estado nunca: la respiración es diferente, junto al sol brilla, más deslumbrante que él, otra estrella.

. Si hubiera sido posible construir la Torre de Babel sin necesidad de subirse a ella, habría estado permitido erigirla.

. No dejes que el mal te haga creer que puedes ocultarle secretos.

Legajo de los aforismos . Entran leopardos en el templo y se beben hasta la última gota de los cuencos de las ofrendas; esto se repite una y otra vez; al final acaba haciéndose posible calcular cuándo lo harán, y se convierte en una parte de la ceremonia.

. Con la misma firmeza con que la mano sujeta la piedra. Pero la sujeta con firmeza solo para lanzarla lo más lejos posible. Sin embargo, el camino también lleva a esa lejanía.

. Tú eres los deberes. No se ve un alumno por ninguna parte.

. Del verdadero rival te llega un valor sin límites.

. Comprender la suerte de que el suelo sobre el que te sostienes no pueda ser mayor que lo que cubren los dos pies.

. No es posible complacerse en el mundo, a menos que uno se refugie en él.

Aforismos

. Los escondites son innumerables, la salvación es única, pero hay tantas posibilidades de salvación como escondites.

Hay una meta, pero no hay camino; lo que llamamos camino es vacilación.

. Hacer lo negativo es una tarea que tenemos impuesta, lo positivo nos está dado.

. Una vez que hemos admitido al mal en nuestro seno, ya no nos pide que creamos en él.

. Las reticencias con las que admites al mal en tu seno no son tuyas, sino del mal.

El animal arrebata el látigo al amo y se azota a sí mismo para convertirse en amo sin saber que eso solo es una ilusión, provocada por un nuevo nudo en el látigo del amo.

. Lo bueno, en cierto sentido, es descorazonador.

Legajo de los aforismos . No aspiro al autodominio. El dominio de uno mismo significa querer actuar sobre un punto casual de las infinitas irradiaciones de mi existencia intelectual. Pero si tengo que trazar esos círculos en torno a mí, prefiero hacerlo de modo inactivo, dedicándome a la mera contemplación del enorme complejo, y me llevo conmigo solo el reforzamiento que esa visión me da e contrario.

. Dicen las cornejas que una sola corneja podría destruir el cielo. Esto es indudable, pero no constituye ninguna prueba contra el cielo, ya que el cielo significa precisamente imposibilidad de cornejas.

. Los mártires no subestiman el cuerpo, sino que lo elevan a la cruz; en eso coinciden con sus rivales.

. Su cansancio es el de un gladiador después del combate, su tarea ha sido encalar un rincón de un despacho oficial.

. No hay Tener, solo hay un Ser, solo un Ser que aspira al último aliento, a la asfixia.

Aforismos

. Antes no entendía por qué nadie respondía a mi pregunta, hoy no entiendo cómo pude creer que podía preguntar. Pero claro, no creía, solo preguntaba.

. Su respuesta a la afirmación de que quizá tenía, pero no era, fue solo temblor y palpitaciones.

. Uno se asombraba de lo fácil que le resultaba el camino de la eternidad; y es que caía en picado por él.

. Al mal no se le puede pagar a plazos, y sin embargo lo intentamos incesantemente.

Sería imaginable que Alejandro Magno, a pesar de los éxitos bélicos de su juventud, a pesar del magnífico ejército que había formado, a pesar de las fuerzas encaminadas a transformar el mundo que sentía ...