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CUANDO EL DESIERTO FLORECE

Prem Rawat  

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Fragmento

08/

Las dos hormigas

 

 

Un día, dos hormigas se encontraron por casualidad. Una vivía en un montículo de azúcar y la otra en uno de sal.

—Nunca te había visto por aquí, ¿de dónde eres? —dijo la hormiga de la sal.

—Vivo en una colina de azúcar —respondió la otra.

—¿Azúcar? ¿Qué es eso?

—Es algo que tiene un sabor dulce y delicioso. De solo pensarlo, ya lo estoy saboreando. ¿Seguro que nunca lo has probado?

—Donde vivo solo hay sal, que se puede comer, pero da mucha sed. Suena muy bien eso del azúcar.

—Bueno, ¿por qué no vienes a visitarme y lo pruebas?

Se pusieron de acuerdo y la hormiga del azúcar le explicó a la otra cómo llegar a su colina.

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Cuando se acercaba el día de la visita, la hormiga de la sal se puso a pensar:

—¿Y si no me gusta el azúcar? Después de un viaje tan largo seguramente tendré hambre. Por si acaso, llevaré un poco de sal en la boca.

—¡Bienvenida a mi colina! Toma, aquí tienes un poco de azúcar. Pruébala y verás qué buen sabor tiene.

La hormiga de la sal se puso un poco en la boca y dijo:

—Mmm... Tiene exactamente el mismo sabor que mi sal.

Desconcertada por su reacción, la otra insistió:

—¿Estás segura? El azúcar y la sal tienen un sabor muy diferente. Prueba un poco más.

La hormiga de la sal lo hizo y respondió:

—Sí, tiene el mismo sabor que mi sal. Tú lo llamas «azúcar» y donde vivo yo lo llamamos «sal», pero es la misma cosa.

La otra sabía que el sabor del azúcar y el de la sal eran muy diferentes, así que estaba segura de que algo no encajaba.

Después de pensar un momento, le dijo:

—Abre la boca y déjame ver qué tienes dentro.

Cuando la hormiga de la sal abrió la boca, la otra vio un gran trozo de sal.

—Ahí está el problema. Sácate eso de la boca y luego vuelve a intentarlo.

La hormiga lo hizo, volvió a probar el azúcar y finalmente pudo saborear su dulzura.

—¡Vaya, es increíble! ¡Delicioso! —exclamó—. Tan dulce que nunca volveré a mi colina de sal.

 

 

 

En la vida, para dar un paso, tienes que dejar atrás el anterior. El éxito se basa en nuestra capacidad de evolucionar, de aprender y crecer. Para evolucionar, tenemos que quedarnos con lo bueno y dejar atrás lo que no nos hace falta.

 

Cuanto más hagamos eso, más éxito tendremos. Este cuento tambi ...