Loading...

GUíA PARA UNA MAMá MILLENNIAL

Carolina Molina O.  

0


Fragmento

Presentación

Nuestra vida cambia en ese primer momento en el que leemos nuestra prueba embarazo y esta sale positiva. Sí, cambia, así como lo lees, aunque esto realmente solo lo vas a entender cuando tengas a tu bebé en brazos. En ese cambio radical aparecen todas las emociones juntas: felicidad, miedo, cansancio (fatiga emocional), estrés, dicha… y también aparecen todas las dudas. ¡Todasssssssss! En especial si somos madres primerizas, pues estamos viviendo algo completamente nuevo y lo desconocido siempre causa temor, hasta que nos adaptamos a esa nueva realidad.

Con el propósito de acompañarte en este proceso nace esta Guía para una mamá millennial. Acabo de pasar por lo mismo que estás viviendo y te aseguro que sentir que no estamos solas en esta etapa nos hace unas mamás más empoderadas de nuestro rol, unas mujeres más tranquilas y unos seres humanos más felices. Y ese es precisamente mi objetivo, brindarte herramientas para que esta etapa sea menos difícil para ti y para tu bebé.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Te invito a que entiendas la palabra guía solo como una guía y no como una verdad única, pues cada mamá y cada bebé son mundos completamente diferentes. No te diré que este es el manual o la fórmula para lograr ser la mamá perfecta, pues estoy convencida de que no existen fórmulas, no creo en la perfección ni en que a ser mamá se aprende leyendo un texto. A ser madre se aprende en el día a día, equivocándote, volviendo a intentarlo, leyendo este texto, aprendiendo de otras mamás, siendo intuitiva y escuchando el corazón.

En este libro vamos a recorrer los primeros nueve meses de tu bebé dentro de ti —tu embarazo—, luego vamos a hablar sobre el desarrollo de los segundos nueve meses de vida, que hacen parte de la exterogestación (palabra rara que se refiere a ese primer periodo de nueve meses de nuestro bebé fuera del útero). Este tiempo tan necesario para que nuestra criatura complete su desarrollo y pueda adaptarse al medio extrauterino (o sea la vida real). Es como si todo continuara y comenzáramos un segundo embarazo en el cual el contacto físico, los besos, las caricias y la atención se transformaran en una extensión del útero que protegía, abrazaba y acunaba a nuestro pequeño. Luego terminaremos con algunas pautas de crianza que recomiendo poner en práctica desde que nuestros hijos son unos recién nacidos.

Por lo general escuchamos a las mamás hablar sobre “mi embarazo”, y este es un término sobre el cual quisiera comenzar a crear conciencia. Primero, en un embarazo no estamos solas, nuestro hijo también es protagonista y hace parte de ese proceso; por eso te invito a visualizar esta etapa como “nuestro embarazo”, un gran trabajo en equipo, en el que además de tu pequeño, también estará tu pareja presente para acompañarlos en este viaje. Recuerda que tu bebé te escucha, te siente y te conoce, pues nace de ti misma.

En este libro voy a acompañarte en los primeros años de tu vida como mamá, y voy a cumplir con estas ocho promesas:

Prometo traducir a un idioma que todas entendamos las palabras muy sofisticadas, científicas o raras, para que no quedes más confundida de lo que estabas . Me gusta que me sientas lo más cercana posible. #soytanrealcomotú Prometo no dar y dar vueltas sobre un mismo tema (para parecer que soy experta). #voyalgrano Prometo no dármelas de la mamá perfecta, o de muy psicóloga infantil. Abrazo mis equivocaciones y aprendo de ellas. #sevaleequivocarse Prometo liberarte de las culpas que muchas veces nos crea la sociedad. #daslomejorquepuedesdesdeloquetienes Prometo brindar tips y herramientas prácticas que se puedan aplicar.#volveralobásico Prometo combinar la teoría y la vida real de una mamá. #ambassonclave Prometo ser muy honesta, me aburren las máscaras . #asísoyyo Prometo que al leer este libro te vas a sentir mucho más tranquila y empoderada de tu rol de madre . #confíoenti

Mamás millennial, mamás reales

Las mamás millennial nacimos entre el inicio de la década de 1980 y finales de la de 1990. Vivimos conectadas la mayor parte del tiempo, ya sea a nuestras redes sociales o a internet, pues nos gusta estar siempre bien informadas , aprender en comunidad con otras mamás que están pasando por nuestra misma etapa y amamos a nuestro amigo Google.

Estamos cambiando esquemas frente a lo que significa ser madres, pues preferimos dejar atrás nuestros miedos, cada vez nos empoderamos más de nuestro rol de mamás, escuchamos a nuestro corazón y creemos que es posible ser mujer, mamá, esposa, profesional y ama de casa.

Nos preocupamos por lo que comen nuestros hijos, aceptamos nuestras equivocaciones, no creemos en la maternidad perfecta y la característica que más nos identifica es que somos mamás reales, de carne y hueso, que entienden que la maternidad de la publicidad no es más que una forma de engancharnos para vender, pues asumimos la maternidad como un todo: felicidad, caos, sonrisas, sueño, aventuras y mucho cansancio . Esa es la vida real de una mamá.

De allí, de las mamás millennial parte el concepto de #mamásreales que tanto mencionaré aquí, y es muy importante señalar que todas somos mamás reales, cada una con un mundo único, una forma de ver la realidad completamente diferente, con padres que nos criaron de formas diversas, pero todas con un corazón gigante que ama sin medidas a sus hijos .

No creo que exista una “mamá ideal”, pues esa idea responde a un modelo que la sociedad ha creado, con unos estándares inalcanzables, que lo único que ha logrado es llenarnos de culpas, desconectarnos de nuestra verdadera esencia y hacernos sentir como “malas madres” o bichos raros si nos salimos del esquema. Además, son estereotipos que hablan de “mundos perfectos”, con niños que están limpios todo el tiempo, con madres de cuerpos divinos a los tres días de haber parido, con cocinas organizadas y casas donde hay dos niños perfectamente impecables .

Y me voy a poner un poquito más profunda… ¿Qué es realmente ser una buena madre? Qué idea tan subjetiva y ambigua, pues todos tenemos diferentes mundos y formas de percibir la realidad, por lo tanto, lo que es bueno para mí, puede que no sea bueno para ti.

Puede que para Erika sea bueno tener un trabajo estable que le permita darle a su hijo todo lo que necesita, mientras que para Paula el ser buena madre es renunciar a su trabajo, dejar de gastar en ciertas cosas, recibir menos ingresos, pero pasar tiempo con su hijo. Ambas hacen lo que hacen con una buena intención y las dos creen que eso es lo mejor para sus hijos. Ambas verdades están bien.

Puede que Sara no haya podido tener a su hijo por parto vaginal, sino por cesárea; mientras que Juliana tuvo parto natural. Tanto una como la otra son mamás reales. Vanesa le da pecho a su hijo de tres años, Carolina no pudo lactar a su bebé y le dio leche de fórmula, y las dos son igual de reales.

Seguramente Sofía tiene la ayuda de una empleada doméstica que deja su casa reluciente, pero Ceci no tiene ayuda de nadie y no tiene tiempo para tender las camas pues tiene otras prioridades; eso no las hace ni mejores ni peores madres.

¿Quién es quién para juzgar las decisiones de Ana, Francisca, Juliana, Claudia, Ernestina, Josefina o Carolina? Cada una de ellas tiene una historia que contar y por eso cada una de ellas es una mamá real.

Una mamá real eres tú, soy yo, es tu vecina, mi mejor amiga, la rubia, la trigueña, la gordita, la flaca, la que llora, la que se ríe duro… todas somos “mamás reales” y quiero compartirte que a esta conclusión llegué después de escuchar a muchas mamás reales de mi comunidad describir el significado de lo que para ellas era una “mamá real”. Me di cuenta de que era imposible elegir una sola idea en la que todas se sintieran incluidas y ese fue uno de los regalos que me trajo escribir este texto: darme cuenta de que no hay verdades absolutas y de que hay tantas realidades como observadores .

Como te venía contando, quise conocer qué opinaban algunas mujeres sobre lo que para ellas es una mamá real, y esto fue lo que compartieron:

Estefany: Las que lloramos por las noches porque a veces estamos exhaustas de estar pendientes del cuidado del bebé. Pero igualmente los amamos.

Paula: Que una mamá real puede equivocarse, pero todo lo hace con amor.

Nicol: Ser una mamá real es aceptar que en tu casa ya no existe el orden. #juguetesentodosladoshastaenelbaño

Cristina A.: Todas somos reales.

Yina: Una mamá real es aquella para quien la prioridad es su bebé. Hasta se olvida de ella, pues está ahí 24/7 para su hijo.

Ximena: Es alguien que actúa desde el corazón, que se acepta como es: HUMANA.

Patricia: Alguien que acepta que no puede sola, y a quien no le da pena pedir ayuda.

Gabriela: Para mí, significa defender mi instinto de mamá ante las opiniones de los demás.

Cristina: Una persona que reconoce que hay diferentes formas de crianza, que como mamás reales cada una da lo mejor.

Mary: Mamás felices en medio del caos de la vida cotidiana (se vale llorar, sentirse frágiles y fuertes).

Natalia: Alguien a quien a veces no le queda tiempo para depilarse.

Ana: Una mamá real es quien da todo por su hijo, los ama, lo entiende y lo acepta como es.

Yo también quiero compartirles quién es “la mamá real de esta casa”, o sea, yo :

Soy alguien que sabe que su hija no debería tener ninguna distracción mientras está comiendo, pero, en casos extremos (como cuando almorzamos donde los abuelos, o cuando estamos solas en casa y la mamá real está cocinando), uso sin cargos de conciencia la canción de La vaca Lola para entretenerla. Soy una persona que, en vez de pretender que mi bebé entienda mi lógica como adulta, hago lo posible por entender la forma de ver el mundo de mi hija y adaptarme yo a la de ella. Me equivoco en ocasiones, pero trato de encontrar cuál fue el aprendizaje y cómo puedo hacerlo mejor la próxima vez. Amo y amo más, y amo más, y me encuentro profundamente enamorada de mi hija. Soy la que vive con sueño… lo reconozco, lo acepto, lo lloro, me tomo cuatro tazas de café al día y finalmente abrazo al sueño . Sé que es por una buena causa. Soy quien prefiere dedicarle más tiempo a mi hija que a las labores domésticas, no importa si dejo la cocina sin arreglar con tal de estar pendiente de mi bebé y de sus necesidades. (Cuando mi mamá lea esto se va a poner ). Soy alguien que conoce la teoría de memoria, pero a veces la paso por alto y no le veo ningún problema a esto . Soy quien pone el respeto por delante todo, aunque en ocasiones muy ocasionales también pierdo la paciencia y me toca tomarme un “tiempo fuera”. Soy alguien que se conecta con su esencia, escucha su corazón, utiliza el sentido común y hace oídos sordos a los opinólogos. Soy una persona que se muestra ante su hija como un ser humano de la vida real. Reconozco mis emociones, le explico a mi bebé qué me pasa y le muestro cómo encuentro las soluciones. Yo le cuento a Macarena que estoy cansada y que por eso no estoy hablando tanto como siempre. No estoy tan segura de que lo entienda textualmente, pero al menos sé que sí se conecta conmigo emocionalmente.

Y puede que tú estés pensando: “Eso suena muy bonito, pero, y yo, ¿cómo hago para conectarme con esa mamá real que existe dentro de mí? ¿Esa mamá que actúa desde su esencia, desde su corazón y no desde lo que otros esperan de ella? ¿Esa mamá que entiende que es humana, que ama a sus hijos, que es muy valiente y que por esa razón no se culpa a sí misma?” .

Mi respuesta es… siempre pregúntate si lo que estás haciendo te hace sentir bien o mal. Si eso que haces te produce felicidad y tranquilidad, significa que vas por buen camino; si, por el contrario, te produce angustia, miedo o ira, entonces deberías cuestionarlo y buscar herramientas para hacerlo de otra forma. Luego ponte en el lugar de tu hijo y cuestiónate cómo puede estar sintiéndose él con eso. Con estas dos respuestas vas a encontrar el camino a seguir .

Te invito a tomarte una foto con este libro y subirla a tus redes con el hashtag #SOYUNAMAMÁMILLENNIAL, ¡quiero conocerte!

Introducción

Antes de comenzar esta experiencia te voy a contar quién soy yo, pues estoy segura de que vamos a compartir muchas cosas y me parece importante presentarme como me enseñó mi mamá (es decir, formalmente) . Mi nombre es Carolina Molina Ochoa, nací en 1984 (¡o sea, alcanzo a ser millennial, que conste!), soy mamá de Macarena, una bebé hermosa. Soy esposa y soy una hija muy amada. En mi mundo profesional soy psicóloga, especialista en clínica y desarrollo infantil. También soy coach ontológico certificada por la International Coach Federation, y soy emprendedora. Mi propósito de vida es trabajar para ver sonreír a los niños. Lo descubrí hace mucho tiempo en un retiro espiritual y, por este motivo, desde hace diez años elegí trabajar con padres de familia por medio de la psicología clínica infantil.

En este libro vas a encontrar parte de esa experiencia profesional y, lo más importante de todo, la teoría llevada a la práctica en mi vida real, pues, como ya te conté, hace muy poco tiempo pasé por lo que tú hoy estás pasando.

A lo largo de todo el libro te invitaré a realizar unos ejercicios y actividades que te ayudarán a sentirte más tranquila y conectada contigo misma en esta etapa. También vas a encontrar muchos tips. Lo reconozco, soy la Dra. Tips. ¡Me encantan! Y, además, me parecen muy útiles, pues son cortos y directos.

Respecto a los tips, tengo muy claro que todas las mamás y los niños son seres diferentes. Por lo tanto, lo que me funcione a mí, no necesariamente te podrá servir a ti. Lo que acá comparto es desde mi perspectiva y desde mi realidad, espero coincidamos en algunas cosas para de esta forma poder aportar a tu vida. Si hay algo con lo que no estás de acuerdo, o que simplemente no creas, está bien. Puedes hacerlo a un lado y hacer de cuenta que no lo leíste. ¡Trato hecho!

Te invito nuevamente a que estudies y leas este libro desde tus primeros nueve meses de embarazo porque, para ser sincera, no creo que vayas a tener mucho tiempo de sentarte a leer durante los primeros nueve meses de vida de tu bebé. No quiero ser negativa, jejeje, solo realista. Si mucho, una vez al mes vas a tener un poco de tiempo, sentada en el baño o antes de acostarte en las noches, para volver a revisar lo que sucede en este mes y echarle un vistazo a los tips que seguramente van a servirte mucho.

Y si eres una mamá primeriza, créeme que sí vas a necesitar haber leído este libro antes de tener a tu bebé, para que todo no te reciba por sorpresa, pues la maternidad es un mundo de muchas emociones juntas que, si se viven con herramientas y conocimiento acerca de lo que irás viviendo, seguramente será menos caótico y podrás disfrutar todas las etapas con más tranquilidad.

Y, bueno, esa realmente es una actitud de una mamá real. Querer aprender, investigar, buscar y preguntar acerca de este paso tan importante en su vida: SER UNA MAMÁ, pues sin lugar a dudas tu vida se parte en dos; no solamente cambia el cuerpo, también cambia la forma de observar la realidad, las emociones, la rutina diaria y las prioridades. Así que, ¡comencemos!

Quedar
embarazada

Estás en embarazo… ¡felicitaciones! A partir de hoy eres una feliz y bendecida mamá real. Analizando el embarazo creo que es similar a un entrenamiento que nos hace la sabia naturaleza para prepararnos para lo que viene. Que, no es para asustarte, pero realmente no será así como que digamos muy sencillo. Vas a notar que el sueño comienza a sufrir un pequeño desorden, vas a querer dormir mucho… y lo mismo pasará en los primeros años de ser mamá. Al final de tu embarazo la espalda, la columna y el cuello pedirán un masaje de relajación a gritos —lo mismo pasará en los dos primeros años de vida de tu bebé— y mientras esperas la tan anhelada llegada de tu bebé (el nacimiento) comenzarás una maestría en paciencia y autocontrol que sacará aptitudes en ti que ni tú misma conocías, y estas serán las mismas que vas a necesitar durante los primeros 15 años de maternidad.

Comenzarás una aventura súper intensa en la que aprenderás, realmente, lo que significa amar. También te sentirás como en una montaña rusa emocional, pues las emociones comienzan a aparecer todas juntas: podrás experimentar mucha alegría, pero es normal que a la vez el miedo se presente. Sentirás ilusiones por tener en brazos a ese nuevo ser, además, podrás sentir algo de frustración y hasta pereza por personas o situaciones que antes eran agradables y naturales para ti.

Te explicaré: todos estos cambios son debido a los ajustes hormonales por los que pasa el cuerpo mientras se prepara para alojar a ese nuevo ser humano que crece dentro de ti. Por esto es muy importante que desde el inicio del embarazo realices los chequeos médicos y los exámenes de laboratorio respectivos, pues de esa forma tu médico podrá determinar qué necesitas y así realizar un tratamiento oportuno en caso de ser necesario.

Para la llegada de un bebé al mundo, no solo debe prepararse la mamá. El papá también debe ocuparse de velar por tu tranquilidad y tener muuuuuchaaaaa paciencia en esta etapa y también después, cuando nazca el bebé. Me encanta que ahora es muy común escuchar a un hombre decir que “está esperando un bebé”. Esta afirmación es real, ya que el hijo es de los dos y la responsabilidad también debe ser compartida; además, muchas veces los padres padecen un embarazo empático, presentan cambios hormonales y sienten los síntomas de la mujer embarazada como si fueran ellos los que se encontraran en este proceso.

El embarazo es el comienzo de una aventura que te prepara para conocer al maestro de tu vida.

Por otro lado, la comunicación que los padres mantengan con su bebé durante los meses de embarazo es muy importante, pues el feto puede sentir el amor y las emociones que le transmiten sus progenitores. Cada pareja elige la forma adecuada para comunicarse con su bebé: algunos les leen cuentos, oran, hablan sobre su llegada, cantan, etcétera. Independientemente del medio que utilicen, lo que importa es la interacción que están estableciendo con ese nuevo ser que en pocos meses llegará al mundo.

1 Aliméntate muy bien durante y después de los nueve meses de embarazo. Consume alimentos ricos en proteínas, calcio, hierro y ácido fólico. Esto le va a hacer mucho bien a tu bebé en su desarrollo, y a ti te hará más fuerte durante la gestación y te ayudará a sentirte mejor después del parto. No es cierto que tienes que comer por dos, de este falso mito hablaremos más adelante. Recuerda alimentarte bien, pero también ten en cuenta que el sobrepeso afecta al feto y te deja regordita .

2 Busca contacto directo y oportuno con tu ginecólogo de cabecera para que tengas un adecuado cuidado prenatal. Intenta buscar un médico que te genere confianza y que sientas cercano, pues durante el embarazo vas a tener muchas preguntas. Te volverás muy intensa —muy—, y qué mejor que tus dudas sean respondidas por el profesional de la salud que acompaña tu gestación y que, además, sea alguien que te tenga mucha paciencia .

3 Por fa no te automediques. Cada medicamento que consumas durante tu embarazo debe ser aprobado antes por tu médico .

4 Realiza ejercicio físico regularmente. Elige el deporte que más te guste. La natación y el yoga son muy recomendables. Recuerda que primero es necesario que visites a tu médico y le preguntes hasta dónde puede llegar ese ejercicio y qué movimientos deberías evitar. Además, antes de practicar cualquier deporte debes tener en cuenta si tu embarazo presenta algún riesgo.

5 No debes tomar bebidas alcohólicas ni fumar. Podría hacerle daño a tu bebé.

6 Tómate tu tiempo para descansar, pues vas a sentir más sueño de lo normal. Si es posible, bájale un poco al ritmo de trabajo. El cuerpo te va a pedir descanso, sobre todo durante el primer trimestre y el último. Cuando tengas a tu bebé en brazos, vas a querer regresar a esta etapa para descansar, ¡así que aprovecha!

7 Recuerda que es muy importante contar con una adecuada red de apoyo en este proceso, así que procura estar cada vez más cerca de tu pareja, familia y amigos.

8 Evita los alimentos crudos. Cocina bien la carne, trata de evitar el jamón y los embutidos, lava muy bien las frutas y las verduras que vayas a consumir.

9 Incluye a tu pareja en las visitas al médico y los cursos de entrenamiento; recuerda que ambos están embarazados, y si no puede ir por X o Y motivo, tú lo desatrasas.

10 El embarazo no es una enfermedad, así que continúa con tu vida normal, teniendo algunos cuidados y precauciones sin que estos se vayan al extremo.

11 Te recomiendo tener súper presentes estos signos de alarma durante todo el embarazo:

Sangrado vaginal. Dolor fuerte en la espalda o a la altura de la cintura. Ardor o dolor para orinar. Dolor de cabeza intenso acompañado de visión de manchas o luces. Fiebre y vómitos recurrentes. Disminución en intensidad y frecuencia de los movimientos de tu bebé. Salida del líquido amniótico (se siente como si te hubieras orinado). Es importante el monitoreo que te realice tu médico, ya que también puede haber una pérdida prolongada y en goteras de este líquido. Excesiva hinchazón en los pies, la cara o alguna parte del cuerpo.

Si llegaras a sentir alguno de estos síntomas, por favor contacta lo más pronto posible a tu médico .

Quiero compartir esta música que amé durante mi embarazo y me ayudó mucho a conectarme con mi bebé.

Yo te esperaba
Alejandra Guzmán

Tú me caíste del cielo
Río Roma

Llegaste tú
Luis Fonsi

Mi pequeño amor
Myriam Hernández

Cuídame
Pedro Guerra y Jorge Drexler

Por lo que reste de vida
Thalía

Mi verdad
Maná y Shakira

Tabla de semanas, meses y trimestres en el embarazo

El tema de las semanas y de los meses es un poco complejo, pues tendemos a pensar que todos los meses están compuestos por cuatro semanas, entonces hacemos mal las cuentas. Por cada 3 meses que pasan, se agrega una semana a la cuenta. Por ejemplo:

A los primeros 3 meses se les agrega una semana
3 x 4 = 12 + 1 semana: son 13 semanas A los 6 meses se les agregan 2 semanas
6 x 4 = 24 + 2 semanas: son 26 semanas A los 9 meses se les agregan 3 semanas:
9 x 4 = 36 + 3 semanas: son 39 semanas

A continuación, te comparto este cuadro para que siempre lo tengas muy presente.

Cómo calcular la fecha de tu pa ...