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LA RECETA DEL éXITO

Juan Manuel Barrientos  

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Fragmento

DE CERO A EL CIELO

Cuando consulté Google en la web sobre cómo empezar un libro aparecieron en el navegador dos millones de links en el resultado de la búsqueda, y entre todos ellos no encontré la respuesta que esperaba; siendo sincero ¿quién no utiliza Google para mirar una receta, un consejo práctico, o cualquier cosa que no sepa? Esta parte (el principio del libro) es lo último que estoy escribiendo. Sus capítulos están listos esperando que los leas, y consisten en 40 claves o ingredientes que conforman la que considero mi receta personal, con la que descubrí cómo disfrutar con todos mis sentidos el sabor particular del éxito. Los puntos ya los tenía superclaros desde el momento en que decidí escribirlo, simplemente porque son fruto de mi propia experiencia, describen mi punto de vista, pero para esta parte en cómo comenzar un libro soy inexperto.

Antes de empezar a leer el libro consigue un lapicero y mantenlo a la mano, ráyalo, subráyalo y anota las ideas que se te vengan a la cabeza mientras lo lees; este no es un libro de un escritor de libros para ser leído, este es un libro de un soñador, emprendedor, trabajador y hoy empresario, para ser el detonante de tu creatividad, y si lo logra, ser tu guía para hacer tus sueños realidad. Si alguna vez lees el libro y quieres preguntarme algo, puedes seguirme en Instagram, @juanmaelcielo, mandarme un mensaje directo y procuraré, en la medida de mis posibilidades, responderte.

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Tú eres tus sueños, tus metas, tus decisiones, tus actos, tus pensamientos, tus sentimientos y, sobre todo, tu actitud frente a la vida. La idea de este libro es que aclares esto, principalmente tus sueños, porque ellos son tu motor, y quiero que esta herramienta te ayude a encontrar tus verdaderos sueños, los que serán el motor de tu vida, y ese es el fin de este libro. Espero que lo logres. Yo solo seré una especie de guía; eres tú quien recorrerá el camino.

Este libro es para soñadores: llámate como quieras, todos lo somos; emprendedores, negociantes, líderes, empleados, desempleados y felices desempleados, amas de casa, estudiantes, y cualquier persona que quiera aprender a conocerse desde adentro y de paso ilustrarse con algunas de mis experiencias como persona, como soñador, como cocinero, como empresario, y en especial como emprendedor.

Sin embargo, no te confundas: este no es un libro de autoayuda, y aunque espero motivarte, tampoco es de motivación pues es un manual de experiencias y realidades que muchas veces te aterrizarán en realidades que se enfrentan a la ingenuidad. No tiene fórmulas extrañas, bueno, algo raras, más bien lógicas, pero con una perspectiva diferente de la vida. Aun si lees este libro probablemente vas a volver a caer, solo que intentaré compartir contigo experiencias que, primero, eviten que, aunque caigas, lo hagas tan rápido, o que en la caída no te des muy duro, y dos, para que te levantes rápido, te limpies las lágrimas, te suenes la nariz y sigas. Recuerda lo que dice Willie Colón en una de sus canciones: “Nadie vendrá a cambiarte el pañal”.

Parte de evolucionar como ser de conciencia, como empresario y como ciudadano es autocriticarte. ¡Sí! La autocrítica, el examen general de los jesuitas o la meditación con la que toman conciencia los hinduistas y budistas, en esencia, se refieren al mismo ejercicio: Cierra los ojos, toma conciencia, enfréntate, acéptate, transfórmate y evoluciona. Sobre esto ahondaré unos tips más adelante.

Como ejemplo de este ejercicio, acá va mi autocrítica.

Soy egocéntrico, confundo muchas veces lo práctico con lo facilista, soy demasiado intenso, soy demasiado impaciente, soy workohólico; mi padre dice que no tengo límites, soy sarcástico; soy molestamente sincero, no tengo filtros para decir las cosas. Soy sumamente adaptable al cambio, pero paradójicamente no cambio mi forma de ser en los círculos sociales, y eso molesta pues soy uno siempre, no soy complaciente, en el sentido de lo políticamente correcto, odio la palabra no, tengo la absoluta incapacidad de ajustarme a sistemas predeterminados, es decir, instituciones, colegios universidades, etcétera. Tengo un serio problema con la autoridad, salvo que la autoridad sea yo, jajaja, y aunque creía que tenía déficit de atención terminé descubriendo que tengo atención extrema selectiva para las cosas que amo y me importan y al otro 99% de las cosas no les presto atención. Sobre esto vale la pena agregar: Einstein decía que si quieres evitar las críticas, la mejor forma es no hacer nada, no inventar nada y no ser nadie.

Otra confesión: mi mayor frustración es no tener ritmo para bailar salsa; también me hubiera gustado tocar piano, pero no coordino ningún ritmo, ni en una clase de spinning. Como no tengo ritmo, mi vida es arrítmica; no hay rutin ...