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LOS VIAJES DE TUF

George R.R. Martin

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Fragmento

Título original: Tuf Voyaging

Traducción: Alberto Soler

1.ª edición: febrero, 2013

© de La estrella de la plaga: 1985 by Davis Publications, Inc. Procede de Analog, enero-febrero 1985.

de Los panes y los peces: 1985 by Davis Publications, Inc. Procede de Analog, octubre 1985.

de Guardianes: 1981 by Davis Publications, Inc. Procede de Analog, octubre 1985.

© de Una segunda ración: 1981 by Davis Publications, Inc. Procede de Analog, noviembre 1985.

© de Una bestia para Norn: 1986 by George R. R. Martin. Una versión más corta y sustancialmente distinta de esta narración apareció en Andrómeda (Orbit, UK, 1976), con copyright de Futura Publications Ltd., 1976.

© de Llamadle Moisés: 1978 by The Condé Nast Publications Inc. Procede de Analog, febrero 1978

© de Maná del cielo: 1985 by Davis Publications, Inc. Procede de Analog, diciembre 1985.

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© Ediciones B, S. A., 2013

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito Legal: B. 4994.2013

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-329-7

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

 

 

 

 

 

a Roger y Judy Zelazny, quienes ayudaron

a que en Santa Fe me sintiera como en casa.

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

 

Presentación

Prólogo

1

2

3

4

5

6

7

Biografía

Presentación

Los viajes de Tuf ilustra una vez más ese procedimiento tan típico de la ciencia ficción que recibe el nombre de fix-up. Con ello se indica el montaje de diversos relatos interrelacionados entre sí, formando un único libro a cuyo efecto, si hace falta, se «rellena» el material disponible con algunas historias escritas expresamente con ese único fin.

Sin ir más lejos, la famosísima trilogía inicial de la Fundación de Asimov, cuya publicación en forma de libro empezó en 1951, reúne cinco relatos y cuatro novelas cortas que, casi en su totalidad, habían aparecido ya en la revista Astounding. En el primer volumen, Fundación, el primero de los relatos, Los psicohistoriadores, se escribió exprofeso para ser posteriormente editado en forma de libro en 1951, mientras que el segundo capítulo del libro, Los enciclopedistas, era el relato que lanzó la serie después de su publicación en mayo de 1942 en la revista ya mencionada. Igualmente el resto de capítulos del primer volumen proceden de la revista: Los alcaldes (junio 1942), Los comerciantes (agosto 1944) y Los príncipes comerciantes (octubre 1944). El segundo volumen, Fundación e imperio se formó con las novelas cortas El general (abril 1945) y El mulo (diciembre 1945), mientras que el tercer volumen de la inicial trilogía, Fundación e imperio se formaba con las novelas cortas El mulo inicia la búsqueda (enero 1948) y La búsqueda de la Fundación (noviembre 1949).

Otro ejemplo famoso y de todos conocido es Dune (1965) de Frank Herbert, formado con dos novelas cortas: Dune world (publicada en Astounding a partir de diciembre de 1963) y Prophet of dune (también aparecida en la misma revista a partir de enero de 1965).

En ambos casos, las obras, aunque escritas «a plazos», presentan una unidad evidente por la temática (Fundación) o por los personajes y la idea central (Dune). Por ello los fix-up bien concebidos y realizados pueden contemplarse como una curiosa novela de episodios y algo muy característico del género de la ciencia ficción.

George R. R. Martin ha querido emular a los viejos maestros en el libro que nos ocupa, y para ello ha creado un personaje y una profesión llamados a sentar un hito en la historia del género. Las aventuras y desventuras de Haviland Tuf, con su maravillosa nave que había pertenecido al viejo Cuerpo de Ingeniería Ecológica, tuvieron su origen, un tanto inesperado, en un breve relato aparecido en la revista Analog en febrero de 1978. Se titulaba Llamadme Moisés y fue la primera presentación en sociedad de Haviland Tuf y su curiosa manera de entender la ecología. Hoy se ha convertido en el sexto capítulo del libro.

Posteriormente fue Guardianes, publicada en octubre de 1981, la que profundizaba en el conocimiento de este interesante personaje y en el tema de la ingeniería ecológica. Creo que fue precisamente ese relato y el importante respaldo que obtuvo con el premio Locus de ese año, lo que originó el proyecto de este libro en el que aparece como su capítulo tercero.

En posteriores entregas vimos aparecer en esta revista la explicación de cómo Haviland Tuf llegó a poseer el Arca en La estrella de la plaga, auténtica novela corta serializada en Ana-log a partir de febrero de 1985 que constituye el primer capítulo del libro.

Después aparecieron los tres relatos en los que intervienen Tolly Mune y aparece el problema del exceso de población del planeta S’uthlam: Los panes y los peces (octubre-diciembre 1985), Una segunda ración (noviembre 1985) y Maná del cielo (diciembre 1985), y que componen el eje central del libro (capítulos segundo, cuarto y séptimo).

El autor quiso finalmente incluir una nueva versión muy modificada de un primer relato, publicado inicialmente en la revista británica Andrómeda en 1976. Al incorporarle la figura de Haviland Tuf, pasó a llamarse Una bestia para Norn que forma hoy el quinto capítulo del libro.

El conjunto, pese a lo que podría parecer a primera vista, presenta una gran coherencia e interés. Creo que las dos ideas centrales en que reposa el prestigio de estas historias son precisamente algo que ya se encontraba en grado sumo en ese Guardianes cuyo éxito llevó al nacimiento del libro. Me refiero a la psicología del personaje central y a las posibilidades potenciales de la idea de la ingeniería ecológica a nivel planetario.

El protagonista, Haviland Tuf, es un ser curioso. Un mercader independiente, de gran tamaño, obeso, calvo y con la piel blanca como el hueso. Es vegetariano, bebe cantidad de cerveza, come demasiado y le encantan los gatos. Y además es completa y absolutamente honesto. Tal vez en algunos aspectos sea un curioso trasunto del autor, que quizá no llegue a los dos metros y medio de altura pero está más bien llenito y vive con cuatro gatos. (Incidentalmente debo reconocer que, para que no se perdiera el tono buscado por el autor, hemos encargado la traducción a un hombre que estuvo también llenito hace unos años y que tiene dos gatas en casa...)

Tal y como se narra en La estrella de la plaga, Tuf se hará con la posesión de una enorme nave espacial, el Arca, la única superviviente del antiguo Cuerpo de Ingeniería Ecológica de la Vieja Tierra. Un Cuerpo desaparecido más de mil años antes de la época de Tuf, pero que revive con él y con sus gatos. Gracias a los poderes del Arca, Tuf resucita la vieja profesión de la ingeniería ecológica pero la dejará marcada con la impronta de su personalidad, su astucia y su ironía.

A lo largo de su deambular, le veremos enfrentarse con viejos y nuevos problemas que, en sus manos, adquieren una nueva dimensión y, lo que es más importante, obtienen sorprendentes soluciones, no exentas de una vertiente moral.

Se ha anunciado ya otra serie de aventuras de este curioso personaje, posiblemente surgida a raíz del éxito en Norteamérica de este primer libro. Se titula Twice as Tuf, y si mantiene el nivel de esta primera entrega es casi seguro que también se incorporará a nuestra colección.

Miquel Barceló

para la edición en la colección Nova

Prólogo

Catálogo seis

Artículo número 37433-800912-5442894

Centro ShanDellor para el Progreso de la Cultura y el Conocimiento

Departamento Xenoantropológico

Descripción artículo: cristal codificado vocalmente

Artículo encontrado en: H’Ro Brana (co/ords SQ19, V7715, I21)

Fecha aproximada: grabado unos 276 años normales antes de la actualidad

Clasificar en:

razas esclavas, Hranganos

leyendas y mitos, Hruun

medicina

—enfermedad, no identificada

bases comerciales abandonadas

¿Oiga? ¿Oiga?

Sí, ya veo que funciona. Estupendo.

Soy Rarik Hortvenzy, agente no graduado, advirtiendo a quien pueda descubrir en el futuro mis palabras.

Está anocheciendo y para mí este crepúsculo es el último. El sol se ha hundido tras los riscos occidentales, manchando la tierra con un color rojo sangre, y ahora la noche avanza hacia mí, devorándolo todo sin piedad. Las estrellas se asoman una a una, pero la única estrella que me importa arde día y noche, noche y día. Esa estrella siempre está conmigo y es el objeto más brillante del cielo aparte del sol. Es la estrella de la plaga.

Hoy enterré a Janeel. La enterré con mis propias manos, cavando en el duro suelo rocoso desde el alba hasta la tarde, hasta que los brazos me ardieron a causa del dolor. Una vez terminada mi penosa labor, una vez hube arrojado sobre su cabeza la última palada de este maldito polvo desconocido y hube colocado la última piedra sobre su túmulo, entonces me puse en pie y escupí sobre su tumba.

Todo ha sido culpa suya. Se lo dije no una sola vez, sino muchas, mientras agonizaba y, cuando al final estuvo muy cerca, acabó admitiendo su culpabilidad. Vinimos aquí por su culpa y fue culpa suya que no nos marcháramos de aquí cuando aún podíamos hacerlo, así como que ahora esté muerta (sí, de eso no cabe duda alguna) y que yo vaya a pudrirme sin haber sido sepultado cuando llegue mi hora. Mi carne será un buen banquete para las bestias de la oscuridad, para los voladores y los cazadores nocturnos con los que en tiempos tuvimos la esperanza de comerciar.

La estrella de la plaga brilla con una blancura feroz iluminando toda esta tierra. Una vez le dije a Janeel que había algo equivocado en su luz; que una estrella como ésa debería arder con una llama rojiza. Tendría que envolverse en velos de una fantasmagórica luz escarlata y debería susurrar en la noche vagas historias de fuego y sangre. Pero esta pureza clara y blanca, ¿qué relación guarda con la plaga? Eso fue en los primeros días, cuando nuestra nave nos había depositado aquí para abrir nuestro pequeño y orgulloso centro de comercio, dejándonos luego para partir hacia nuevos destinos. Por aquel entonces, la estrella de la plaga era solamente una de las cincuenta estrellas de primera magnitud que brillaban en estos cielos ignotos, y resultaba incluso difícil distinguirla a primera vista. En esos días sonreíamos al contemplarla, nos reíamos de las supersticiones de los primitivos, de esas bestias atrasadas capaces de suponer que la enfermedad caía del cielo.

Y, sin embargo, la estrella de la plaga empezó a brillar más y más. A cada noche que pasaba su llama se hacía más fuerte, hasta ser visible incluso de día. Pero mucho antes de que eso ocurriera la epidemia ya había empezado.

Los voladores revolotean bajo el nublado cielo. En realidad su vuelo se reduce a un simple planeo y vistos desde lejos no carecen de belleza. Me recuerdan las gaviotas de sombra de mi hogar, del mar viviente que palpita en Budakhar, en e ...