Loading...

NO SOMOS ETCéTERA

Elizabeth Castillo  

0


Fragmento

Agradecimientos

A Leandro, mi hijo, por ser el hombre maravilloso que es y por tratar de entender a su madre, siempre.

A mamá y papá, porque de ellos aprendí que no se deben tolerar las injusticias.

A Marcela Sánchez Buitrago, por ser ella, tan ejemplar y maestra.

A Claudia Mercedes Zea, por unirse conmigo en la aventura de conseguir que el matrimonio civil fuera una realidad para todos. A Sandra Marcela Rojas y Adriana González, por bravas, por cómplices. A Gonzalo Ruiz y Carlos Rivera, por lo mismo.

A Lucía Muelle de Esguerra, un río hermoso que desembocó en el mar. Y a Carolina Esguerra Muelle, que me llevó de crucero por un rumbo desconocido y me enseñó el orgullo de nombrarme lesbiana.

A Nancy Lee, por la aventura de mantener juntas el Grupo de Mamás Lesbianas. A cada una de las mamás que nos han acompañado, por todo lo que nos han enseñado.

A Charlotte Callejas, Diana Navarro, Claudia Corredor, Ana Lucía Ramírez, Manuel Velandia, José Ordóñez, Mauricio Albarracín, Hernando Muñoz, Germán Rincón Perfetti, Sandra Montealegre, Laura Weinstein, Alejandro Michells, Nemías Gómez, Angélica Lozano, Edward Hernández, Ricardo Montenegro, Pedro Julio Pardo, Wilson Castellanos, Alba Reyes, Miguel Rueda, Paola Zuluaga, Rodrigo Sandoval, Cristina Uribe, David Alonso, Diana Roa, Mauricio Noguera, Luis Carlos Porto, Mariana Gómez García y Sandra Masso, por haber sido lo que son. Por seguir siendo. Por el aguante.

A los que estuvieron y no alcanzaron a vivir para ver lo que logramos. En memoria.

A tanta gente que, sin ser homosexual, bisexual o trans, se ha empeñado en apoyar y lograr la igualdad para hacer posible un país distinto.

A tantas y tantos que han hecho de esta causa su vida. Gracias por toda su pasión, su paciencia, su fuerza.

Gracias a cada una, a cada uno. Gracias por ponerse del lado correcto de la historia.

A manera de prólogo

Querida Elizabeth:

Todas somos fragmentos, tejidos de momentos efímeros que se resignifican cada vez que vuelven a nuestra memoria y nos hacen sonreír o llorar, a veces porque nos ayudan a entender un pequeño misterio de ese pasado que constituye lo que llamamos identidad, a veces solo porque nos enredan un poco más. Líneas de fuga. Múltiples posibilidades. Historias por vivir de otra manera…

Tú nos has mostrado que cada giro de nuestro cuerpo podría dar inicio a una nueva vida y llevarnos por un camino de descubrimientos completamente distinto: hay una suma de elecciones, resistencias, movimientos leves, silencios y confrontaciones pequeños que se convierten sin querer en un capítulo de un libro que muchas quisiéramos poder escribir con la frescura con la que los escribes acá. No como explicaciones, no como justificaciones, más bien como testimonio de la capacidad que hoy tenemos de enfrentarlos con serenidad como parte de lo que en un momento fue solo desasosiego. Escribir como conjuro, escribir como afirmación,

Recibe antes que nadie historias como ésta