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TODOS PODEMOS CAMBIAR AL MUNDO

Juan David Aristizabal Ospina  

5


Fragmento

Hacer nuestros sueños realidad

Juan David Aristizábal ha escogido por título para este bello libro que pone en nuestras manos Todos podemos cambiar el mundo. Pero no se trata solo de un título, sino de una invitación, de una provocación que desafía nuestra forma de hacer las cosas, la manera en que vemos el mundo, y que nos señala un camino para alcanzar nuestros ideales de transformación de la sociedad. Un joven inquieto, curioso y creativo que plasma en estas páginas, con generosidad e ilusión, el fruto de su valiosa experiencia y su apreciable conocimiento.

Vibrar con lo que se hace, hacerlo bien y sentir que se genera impacto individual y colectivo es el objetivo que se nos propone. Cambiar el mundo podría sonar tan idealista como inalcanzable. Pero a lo largo de este libro eso es precisamente lo que se quiere, saber y sentir que es real y alcanzable, y por lo tanto posible. Que para lograrlo hay que cambiar la mentalidad y asumir una actitud de querer hacer las cosas y hacerlo de manera decidida. Por supuesto que no está aquí la receta perfecta ni la fórmula mágica, esa no es la pretensión, pero sí es un mapa de ruta que quiere que recorramos, donde sepamos que habrá momentos de alegría y de tristeza, de éxito y de fracaso, de subir y de bajar, pero que transitado con persistencia, pasión y dedicación, nos permitirá alcanzar los resultados deseados y los sueños imaginados.

El mundo no cambia ni se cambia porque sí, no es fruto del azar. Es el resultado de nuestras acciones. El mundo lo cambiamos nosotros, con nuestro trabajo, con nuestra inteligencia, con nuestros valores, creyendo en los demás, siendo sensibles y solidarios. Entre todos tenemos que hacer que las cosas buenas y positivas sucedan.

Este libro nos muestra que la vida es un viaje, un viaje fantástico. Que tiene un punto de partida y un destino, para el cual nos tenemos que preparar en todo momento, que tenemos que disfrutar, aunque conscientes de los momentos difíciles. Un viaje para descubrir, para reconocernos como parte de una sociedad que necesita de todos y de cada uno de nosotros, porque, como lo afirma Juan David, “nadie puede cambiar el mundo solo”.

Y el cambio comienza por cada uno de nosotros. No podemos ir a gerenciar las empresas o las organizaciones si no nos gerenciamos a nosotros mismos. Hacemos estrategia para todo, pero no nuestra propia estrategia. Tengo que saber quién soy yo, qué quiero y a dónde quiero llegar, y para ello tengo que realizar un ejercicio permanente de reflexión, de autocrítica y de autoconocimiento. Este libro tiene más preguntas que respuestas, precisamente porque quiere que cada persona sea responsable de preguntarse y de responderse, de encontrarse a sí misma. Las respuestas que guían nuestro camino en la vida no están por fuera de nosotros. Esas respuestas las encontramos dentro de nosotros mismos, cuando somos capaces de desconectarnos del mundo para entrar en ese entorno maravilloso que es nuestro mundo interior. Allí están las preguntas y las respuestas para la vida. Eso es lo que quiere Juan David, que indaguemos, busquemos, encontremos y actuemos.

El libro es un diccionario del optimismo, cada palabra y cada título tienen una razón de ser. No es por casualidad que con frecuencia nos hable de inspirar, movilizar, crear, transformar, sensibilidad, talento, educación, respeto, entre muchas otras palabras de profundo contenido. Un lenguaje que se nos propone para cambiar nuestra realidad. Que hagamos caso cuando seriamente nos dice que tenemos que cambiar la mentalidad, la cultura, la forma en que hacemos las cosas. Si lo entendemos así, definitivamente estaremos preparados para producir la transformación de cada uno de nosotros, de las organizaciones y de la sociedad. Y no es cualquier clase de transformación, pues como siempre lo hemos afirmado, tiene que ser una transformación trascendente, que deje huella, que marque nuestro presente y nuestro futuro. Ir más allá y trascender es lo que se nos propone. Una hermosa frase que nos serviría para ilustrar nuestro propio compromiso y nuestro compromiso colectivo se la escuché a la periodista Amira Abultaif: “En la vida no debemos hacer solo lo mínimo exigido, sino lo máximo posible”. Si actuáramos de esta manera, seguramente las cosas serían diferentes, porque nos obligaríamos a ser más y a hacer más. Este es el puente que nos saca de la mediocridad y nos señala el camino de la impecabilidad en todo lo que hacemos. Es la manera como debemos actuar, porque no somos seres aislados sino seres conectados, no somos seres individuales sino seres colectivos. Y nos conectamos entre nosotros y conectamos nuestras ideas y convicciones con nuestras capacidades, aptitudes y actitudes. Ahí está la clave, en la forma como nos conectamos, actuamos y buscamos que haya mejores personas en la búsqueda permanente de una mejor sociedad.

En el Instituto Disney enseñan precisamente sobre el

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