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El escritor y periodista convers√≥ con ARCADIA sobre 'El agua de abajo'. En este libro, que reci√©n public√≥, re√ļne 25 cr√≥nicas period√≠sticas en las que retrata de manera fascinante la esencia de lugares y personajes olvidados en Colombia.

 

Juan Leonel Giraldo comenz√≥ a tejer su pasi√≥n por la literatura desde antes de saber leer. Seg√ļn le dijo a ARCADIA, desde muy peque√Īo su madre le le√≠a novelas como¬†Don Quijote de la Mancha¬†y¬†La madre¬†de M√°ximo Gorki, textos y lecturas que lo encaminaron a un futuro extenso en la escritura. El quindiano, autor de un libro que logr√≥ cinco ediciones como¬†Centroam√©rica entre dos fuegos, define su trayectoria period√≠stica como ?un destino de clase media?, pues nunca se decidi√≥ por una profesi√≥n. Desde antes de terminar el colegio se sumergi√≥ en los libros y, leyendo mucho, sum√≥ incontables autores a su lista inspiraciones. Primero, para escribir, y eventualmente para encaminarse por el periodismo, una profesi√≥n a la que ha dedicado.

En los a√Īos sesenta lleg√≥ a Bogot√°, ciudad en la que cultiv√≥ su amor por el s√©ptimo arte.¬† En ese entonces, explica, el fen√≥meno del cine moderno vibraba, y se volv√≠a a proyectar el realismo italiano. Recuerda que, los domingos, la mayor√≠a de los teatros proyectaba el cine mudo de Charles Chaplin o de Harold Lloyd, y Bogot√° entera parec√≠a una enorme cinemateca comercial. De cine escribi√≥ por mucho tiempo en el Diario del Quind√≠o, Cromos, Flash, Cinemes, Cines√≠ y Cinefin. Su pasi√≥n cin√©fila no result√≥ en vano, pues pensar en el lenguaje del cine y en c√≥mo contar una historia sum√≥ mucho a su trayectoria.

Giraldo trabaj√≥ en El Espectador, Diners, Planeta, Penguin, y en La Prensa de Buenos Aires, entre otros medios, y si bien no apuntaba a trabajar en un medio grande, una seguidilla de eventos curiosos, que recuerda con satisfacci√≥n, lo llevaron a El Tiempo Casa Editorial por cinco a√Īos. Para poder entrevistarlo, Giraldo le minti√≥ al escritor argentino Jorge Luis Borges, dici√©ndole que era para El Tiempo. Con la entrevista hecha, la llev√≥ al peri√≥dico, que la public√≥ y lo contrat√≥.

Ahora, cientos de miles de palabras despu√©s, Giraldo publica¬†El agua de abajo, una compilaci√≥n de relatos, algunos publicados hace ya varios a√Īos en los medios mencionados. ARCADIA convers√≥ con √©l sobre las an√©cdotas que rodean estas historias, la Colombia que retrata, la situaci√≥n en la que se encuentra el g√©nero de la cr√≥nica y el libro que construye estos d√≠as.

Presenta cr√≥nicas period√≠sticas, 25 historias que desdibujan el esp√≠ritu de cada¬†personaje, algunos tan humildes como Alcides el del p√°jaro y Dar√≠o el del trompo, tan valientes, como el capit√°n del naufragio y el veterano de la guerra, ¬ŅC√≥mo construy√≥ cada una de ellas? ¬ŅC√≥mo surgi√≥ la idea de escribir sobre estos personajes?¬†

Siempre me ha interesado la gente que trabaja, el misterio y la sabiduría con la que el trabajador hace cada cosa, que no solamente le dan el secreto de fabricar, también el de entrar en relación con un mundo de muchas aventuras. Por ejemplo, los vaqueros. Esos hombres que arrean el ganado, que sacrifican el ganado, todos tienen secretos muy ricos, y a su vez poseen un lenguaje muy rico. Finalmente las lenguas vienen de allá, del pueblo y no hay nada más fascinante en la vida que oír aventuras. 

En esa √©poca hab√≠a la posibilidad de que la prensa patrocinara esos viajes, tambi√©n hab√≠a menos violencia en el campo. Pero no quiero decir que hoy no se pueda hacer, se debe hacer, y creo que hay gente que lo sigue haciendo. Durante varias d√©cadas, como otros escritores y periodistas, recorr√≠ el pa√≠s. Me encanta irme de Bogot√°, porque la ciudad tiene sus encantos, pero las aldeas, las llanuras, las monta√Īas, las costas, los r√≠os de este pa√≠s tienen muchos m√°s.

El libro tiene unas fechas. Algunas corresponden al a√Īo en que por primera vez escrib√≠ ese texto, pero no quiere decir necesariamente que todos los haya escrito en esas fechas. La mayor√≠a los volv√≠ a escribir. El √ļltimo, sobre el tejedor de oro, lo escrib√≠ este a√Īo. Junt√© unas partes que ya hab√≠a escrito, pero la mayor√≠a lo escrib√≠ despu√©s de hacer un viaje -a finales del a√Īo pasado- a Mompox. Dorm√≠ varias noches en la casa del personaje, que ya se hab√≠a muerto, pues quer√≠a quise retratarlo a trav√©s de la casa, darle un entorno. El texto dice 1990, para ubicar la √©poca en la cual lo conoc√≠. De cierta manera, en los √ļltimos a√Īos, lo que hice fue actualizar el pasado del libro.

Con historias tan antiguas, ¬ŅC√≥mo recuperar cada elemento, incluirlo y no tropezar con la¬†ficci√≥n?¬†

A m√≠ lo que m√°s me encanta es tropezar con la ficci√≥n, y la ficci√≥n me dio muchas armas. Yo he sido un lector de literatura desde antes de saber leer, porque mi madre me le√≠a muchas novelas, desde¬†El Quijote¬†hasta¬†La Madre¬†de Gorki. Yo no sab√≠a leer y ella me ley√≥ muchas. Otros periodistas o escritores que hicieron ficci√≥n me ense√Īaron c√≥mo hacerlo, teniendo siempre la puerta de las sorpresas abierta.

Son historias escritas con precisi√≥n, realismo y poes√≠a, ¬Ņc√≥mo logra ese balance entre la minucia y lo concreto? ¬ŅHay m√©todo para encontrar las palabras que sirvan a ese balance?

Es un misterio. No hay un m√©todo, ni quisiera tenerlo. Yo creo que es imposible tenerlo. Hay unas reglas m√≠nimas que a veces sirven, a veces no sirven, pero esto se parece un poco al Jazz, a la m√ļsica en la que se improvisa: las cosas afloran, salen y uno no sabe y es bueno no saberlo nunca. Pero, s√≠ debe obedecer a algo que¬† alg√ļn d√≠a se podr√° describirde una manera m√°s exacta. Hay tanta cr√≠tica y an√°lisis, por ejemplo, que se ha hecho sobre¬†El Quijote, cuando probablemente es mejor acercarse al Quijote a trav√©s de otro so√Īador como Borges. Borges se inventa sue√Īos y personajes alrededor de √©l, mientras que un cr√≠tico lo mide exactamente como lo han hecho los estructuralistas franceses.¬†

?La mujer que bail√≥ cumbia un siglo? tiene una an√©cdota muy particular. Ella no quiso darle la entrevista, pero usted la logr√≥ sin que ella se enterara. ¬ŅC√≥mo saber en qu√© historias insistir y no morir en el intento?¬†

S√≠, a veces la mejor historia es la que no se da, la que no se cuenta, la que queda oculta. Pero aqu√≠ tuve la buena suerte de que √Ālvaro hubiera sido c√≥mplice, por la amistad que √©l ten√≠a con ella, y a trav√©s de √©l le pude preguntar de su larga vida y de lo que significaba un siglo bailando cumbia. Pero ella ten√≠a toda la raz√≥n en decirme, ?me parece una pendejada que usted haya hecho un viaje tan largo para preguntarme sobre algo que nunca ha visto en su vida?. Era muy sabia.

En su libro hace un retrato muy conmovedor de lugares en Colombia rodeados por la pobreza y el olvido. Al leerlo da la impresi√≥n de que cuenta algo actual, la Colombia de ahora... ¬Ņel tiempo se detiene en sus relatos?, ¬ŅColombia se detiene en el tiempo?, ¬Ņsus personajes tienen una esencia intemporal?

Ojal√° se hubiera detenido ese r√≠o de vidas condenadas. Creo que hoy hay m√°s seres condenados en Colombia que nunca, hoy hay m√°s gente sin tierra, hay m√°s inmigrantes, es m√°s duro trabajar. Una de las cosas sorprendentes que dec√≠a Alfonso L√≥pez Michelsen, es que Colombia es un pa√≠s muy pobre, en una √©poca en la cual otros insist√≠an en que el pa√≠s -por las dos costas, los r√≠os y las monta√Īas- era muy rico. Y √©l anotaba que era al rev√©s, que, por ejemplo, las monta√Īas nos hab√≠an dificultado tener una agricultura mecanizada, que solo se puede hacer en llanuras, y que la √ļnica gran llanura que tenemos todav√≠a no se ha explotado. Entonces, el pa√≠s s√≠ ha sido pobre y sigue siendo muy pobre, para el pueblo colombiano siempre ha sido muy dif√≠cil vivir.

¬ŅCu√°nto le tom√≥ este proyecto?, ¬Ņpor qu√© ahora?

Ven√≠a pensando en el libro hace mucho tiempo, tambi√©n en otro que va salir despu√©s porque no me cupo en este, que trata sobre la gente que vive a las orillas del r√≠o. Pero fue el ejercicio del verbo que m√°s pr√°ctico, que es procrastinar, y de que me contuve porque fui editor por mucho tiempo, y pens√© que se ver√≠a muy mal o que yo mismo me editara, o que otra editorial me editara. Es algunas de esas dos razones. Entonces, ahora que no estoy trabajando directamente en ninguna editorial, decid√≠ publicarlo. Fue un proceso de dos a√Īos largos de pulirlo y de reescribirlo.

¬ŅC√≥mo ve el g√©nero de la cr√≥nica en la actualidad, qu√© cronistas lee o lo emocionan, de cu√°les aprendi√≥?

Veo una situación difícil, por lo que hablaba ahora. A las empresas periodísticas se les ha hecho difícil pagar estas expediciones de los periodistas. Pero el formato libro, por ejemplo, le da la posibilidad a la gente que hoy quiere hacer crónicas de hacerlas. Es más difícil, pero, por lo menos, eso no va morir pronto. Porque lo fundamental de la crónica, el escritor y los personajes, están. Entonces es simplemente que el escritor abandone la ciudad, se vaya muy lejos, a las aldeas, a las llanuras y encuentre esos personajes.

En esta √ļltima etapa le√≠ mucho a John Reed, a Isaak B√°bel -que escribi√≥ unos libros de cuentos como si fueran cr√≥nicas-; a Riis a Jack London, Egon Erwin Kisch, un checoslovaco que escrib√≠a en alem√°n, muy divertido; a Joseph Mitchell con su libro¬†El secreto de Joe Gould, tambi√©n a Truman Capote, Agee, Chatwing, y a Onelio, entre otros.

 Noticia publicada en Arcadia: https://www.revistaarcadia.com/libros/articulo/juan-leonel-giraldo-habla-de-el-agua-de-abajo-libro-que-reune-25-cronicas/77629

 

 

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