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Alonso Sánchez Baute habla en esta entrevista de los viejos juglares del vallenato, de las razones por las que se comercializó, y sobre todo, de Leandro Díaz, sobre quien escribió un libro titulado "Leandro".


El escritor y periodista Alonso S√°nchez Baute, quien recorri√≥ los pueblos del Cesar varios meses durante su investigaci√≥n para escribir "Leandro", un libro sobre la vida del compositor vallenato.¬†Daniel Eduardo Rivera Berm√ļdez

Cuando fui a entrevistar a Alonso S√°nchez Baute, acompa√Īada de un fot√≥grafo, vi por la ventana del carro c√≥mo el conductor que hab√≠amos contratado tomaba la carrera hacia La Calera. Recuerdo que no encontr√°bamos la direcci√≥n adonde deb√≠amos llegar y la cita era a las tres en punto de la tarde; en ese momento faltaba un cuarto y no sab√≠a qu√© tan lejos o cerca nos encontr√°bamos.¬†

Entonces decid√≠ llamar al escritor. Nunca hab√≠a escuchado su voz y no sab√≠a si de pronto se molestar√≠a al ver que tres personas no pod√≠an dar con el lugar donde viv√≠a. Le cont√© lo que ocurr√≠a y de la manera m√°s amable me dijo que le pasara a la persona que en ese momento conduc√≠a. A √©l le dio todas las indicaciones para llegar con tal precisi√≥n, que luego de terminar la llamada nos dijo que no hab√≠a tenido la oportunidad de leer alg√ļn libro de la persona con quien hab√≠a hablado, pero que con esas indicaciones ya lo adoraba. Por supuesto, las risas no se hicieron esperar.¬†

Hablar con Sánchez Baute es revivir a esos juglares del vallenato que se han inspirado en los pueblos, paisajes y mujeres de nuestro país. En su libro ?Leandro?, publicado en abril de 2019 por Alfaguara, revive a uno de los mejores compositores del vallenato. En este libro el lector no solo sabrá de la vida personal del maestro, sino que además entenderá por qué su sensibilidad causaba tanta sensación: al haber sido un hombre ciego y que sufría por esta condición, describía de manera hermosa su amor por la vida.

Con este libro, S√°nchez logra que nos sintamos orgullosos de esos personajes de nuestra tierra que fueron h√©roes, no solo por escribir o cantar letras maravillosas, sino porque detr√°s de su arte hab√≠a una historia que merec√≠a ser contada. Un ejemplo de ello es recordar que en el a√Īo 1987 Alejo Dur√°n en el Festival del Vallenato se descalific√≥ a s√≠ mismo, puesto que hab√≠a interpretado mal las notas de los bajos de su acorde√≥n.¬†

Conocer a este escritor nacido en Valledupar es encontrar una esperanza en tiempos donde cada vez m√°s los ritmos modernos est√°n sucediendo a nuestro folclore colombiano. Es entender por qu√© el vallenato cl√°sico solo necesitaba de tres instrumentos: caja vallenata, guacharaca y acorde√≥n; puesto que los juglares hac√≠an que tanto sus voces como sus letras fueran √ļnicas y pasaran a la historia.¬†

Al salir de la casa del novelista no solo aplaud√≠ su homenaje hac√≠a el gran maestro, tambi√©n entend√≠ que Leandro es un juglar por su amor a lo desconocido, por preferir a sus amigos as√≠ en ocasiones ellos mismos le robaran sus canciones, y por encontrar en la m√ļsica ese aliento para vivir.

¬ŅC√≥mo se ha transformado el vallenato a lo largo de la historia?

Se debe tener en cuenta la diferencia entre el juglar vallenato, el cantante de vallenato moderno y el acordeonero moderno, porque digamos que ya se les entreg√≥ todo en bandeja de plata; es decir, todo lo que sucedi√≥ detr√°s para que el vallenato llegara a ser lo que hoy es. Estos m√ļsicos de hoy son los que est√°n sacando provecho tanto medi√°tica como econ√≥micamente. Pero los de antes fueron los que la sudaron, ellos ten√≠an que ir con el acorde√≥n de pueblo en pueblo, en ese entonces ni a los cantantes¬†ni a los acordeoneros se les pagaba.¬†

Ellos ten√≠an todo en contra, grandes compositores y grandes personas, pero les toc√≥ abrir el camino. Un ejemplo podr√≠a ser la colonizaci√≥n antioque√Īa: los colonizadores, los¬† paisas, fueron los que abrieron todo, sin embargo los de ahora se est√°n llevando los frutos que a los otros les toc√≥ sufrir. En ocasiones he escuchado que en algunos lugares, sobre todo bogotanos, el vallenato no termina de gustar y no termina de gustar m√°s por los personajes que por la m√ļsica. Esc√°ndalos de cantantes que le han hecho da√Īo al vallenato, que como m√ļsicos han sido fabulosos, pero que tienen una historia detr√°s. Entonces se llevan por delante al g√©nero musical, porque todo lo que les suena a vallenato les suena a esos personajes.¬†

¬†Ahora, la gente no diferencia entre la m√ļsica y los int√©rpretes de la m√ļsica. Porque de quinientos o m√°s acordeoneros y cantantes de este g√©nero, son pocos los que le han hecho da√Īo a la m√ļsica, pero la mayor√≠a no, como es el caso de Leandro D√≠az, Alejo Duran, Luis Enrique Mart√≠nez; la lista es largu√≠sima. Los m√ļsicos vallenatos se dedicaron a hacer lo suyo, a hacer m√ļsica y a hacer feliz a la gente, pero a veces lo malo puede m√°s.¬†

¬ŅC√≥mo nace la idea de escribir sobre Leandro D√≠az?

Yo conoc√≠ a Leandro ya de viejo. Yo llevo viviendo cuarenta a√Īos aqu√≠ en Bogot√° y lo conoc√≠ en el 2004 en una parranda en Valledupar. Lo admiraba de tiempo atr√°s, siempre he admirado su m√ļsica. Debo confesar que no soy de o√≠r vallenato, de hecho oigo muchas otras cosas antes que vallenato. Pero yo soy novelista y lo que me interesa son las historias y los personajes y en el caso de √©l me interesaban ambas cosas, y adicionalmente las letras de sus canciones. De hecho en mi primera novela, que la escrib√≠ en 1997, el ep√≠grafe es de Leandro D√≠az y siempre lo he nombrado en mis libros.¬†

En el 2011 o 2012, un par de a√Īos antes de que muriera, me lo encontr√© en varias parrandas y conversaba con √©l pero sin ning√ļn objetivo en particular, lo ve√≠a como una oportunidad para conversar, hasta ah√≠. Despu√©s de su fallecimiento yo me hice muy amigo de Ivo, que es el hijo m√°s cercano de √©l, y cuando lo o√≠a hablar de su pap√° me llamaban la atenci√≥n much√≠simas cosas, aunque ya mucha gente sab√≠a que √©l (Leandro D√≠az) era ciego, no todo el mundo sab√≠a que hab√≠a nacido as√≠. Luego me enter√© de que al momento de nacer el padre lo hab√≠a rechazado, eso ya me comenz√≥ a dar vueltas, porque yo dec√≠a aqu√≠ hay algo interesante, ah√≠ puede haber una historia. Claro, que a ti te rechacen tus padres desde el momento que naces pero que sigas viviendo en la misma casa.¬†

¬†Despu√©s me enter√© de que la primera vez que cant√≥ en p√ļblico a unos jornaleros iba pasando por una finca y fue la primera vez que se sinti√≥ grande. Entonces cada vez que escuchaba algo sobre Leandro, el personaje se me iba volviendo un personaje literario. M√°s adelante me entero de que los pap√°s los abandonaron en la finca y ah√≠ fue cuando dije: definitivamente esto hay que contarlo.¬†

¬ŅCu√°nto tiempo dur√≥ la investigaci√≥n sobre Leandro D√≠az?

Cada vez que viajaba a Valledupar aprovechaba para investigar. Le robaba el carro a mis pap√°s y me iba para cada uno de estos pueblos: Barrancas, Hatonuevo, Codazzi, donde yo sab√≠a que √©l hab√≠a estado y hab√≠a familia; me iba en la ma√Īana y en la tarde regresaba a la casa. Por fortuna esa es mi regi√≥n y yo la conozco, pero una cosa es que t√ļ conozcas la regi√≥n y otra que la observes. De ah√≠ que es muy diferente ir y conocer un lugar, a ir en plan de visitar la casa donde viv√≠a Leandro, qu√© quedaba cerca y d√≥nde quedaba la acequia.¬†

Por ejemplo San Diego queda muy cerca de Valledupar, all√≠ me documentaba acerca de la historia de Leandro y en esas estuve como desde el 2014 hasta octubre del 2018. De investigaci√≥n fueron como unos cincos a√Īos y de escritura tres meses.¬†

En ese proceso de conocer la vida del maestro ¬ŅCu√°l fue la entrevista que m√°s le conmovi√≥?¬†

Por ejemplo la de la t√≠a Er√≥tida. No fue tanto como una entrevista, fue una conversaci√≥n y ni si quiera sab√≠a que iba a verla. Yo estaba entrevistando a la hermana de Leandro, que se llama Carmen D√≠az, y como mi familia no sab√≠a d√≥nde estaba, me llamaron a decirme que el almuerzo ya estaba listo; pero no sab√≠an que yo estaba a cuarenta minutos de mi¬†casa, estaba lejos. Entonces yo me estaba despidiendo y Carmen mencion√≥ ?Er√≥tida? y le pregunt√©: Oye, ¬ŅEn qu√© a√Īo muri√≥ Er√≥tida? - Ella no ha muerto, incluso vive aqu√≠ no m√°s, dijo ella.¬†

¬†Entonces me fui a buscarla a su casa que quedaba como a tres cuadras. Estaba haciendo un calor que no te imaginas, el sol se hab√≠a detenido en ese pueblo. Llegu√© y esta se√Īora estaba tirada en una hamaca azul, en plena siesta. Ella no quer√≠a hablar conmigo pero porque estaba con mucho sue√Īo, sin embargo empezamos a conversar como por media hora. Fue una conversaci√≥n muy conmovedora porque ella fue la que le ense√Ī√≥ muchas cosas a Leandro. Incluso cuando yo le dije que estaba escribiendo sobre √©l me dijo: ?t√ļ si eres embustero, si Leandro ya se muri√≥?. Entonces yo le dije si yo s√© que ya se muri√≥ (risas).

¬ŅQu√© importancia ten√≠a para Leandro las mujeres en el aspecto emocional?

Mira, el libro est√° divido en dos partes: La Sierra y el Valle. Al tema del cap√≠tulo de La Sierra yo le dedico m√°s tiempo a su ni√Īez. De hecho, el sesenta por ciento lo dedico a su infancia porque recoge lo que √©l verdaderamente fue, todo lo que aprendi√≥ de la vida fue en esos 18 a√Īos que vivi√≥ en la Sierra. En la primera parte la figura de la mujer aparece de una manera maternal, aparece su t√≠a Er√≥tida y aparece Nacha, que es su mam√°.¬†

En la segunda parte ya cambia por completo, aparece la mujer como mujer. Como el objeto de deseo, tanto enamoradizo de fondo sexual, como objeto de sufrimiento. Entonces sus letras ya tienen que ver con lo que siente hacia a ellas.

Cuando termin√© de leer el libro me qued√© con una pregunta que, como usted dec√≠a hace unos minutos, se queda ah√≠ rondando? ¬ŅPor qu√© cree que si bien Leandro tuvo una infancia tan dura, no se qued√≥ con ese resentimiento? Todo lo contrario, se le ve√≠an esas ganas de vivir.

¬†Por eso es que es importante y le dediqu√© tanto tiempo a la primera parte, porque en alg√ļn momento de la vida se le apareci√≥ una especie de epifan√≠a, cuando se le aparecen estos jornaleros y √©l canta. Ah√≠ es donde encuentra que puede hacer algo en la vida.¬†

Porque f√≠jate, su pap√° lo rechaz√≥ y su hermano David ya trabajaba la tierra a la edad de ocho a√Īos, que era lo m√°s com√ļn en esa √©poca. Entonces Leandro a los 7 a√Īos se preguntaba qu√© iba a hacer de su vida si √©l no sab√≠a trabajar la tierra. De esta manera cuando lo escuchan cantar los jornaleros se siente feliz, no solo por los aplausos, sino porque en ese momento supo agarrar en el aire la oportunidad que le estaba dando la vida para ser cantante.¬†

√Čl llega a Tocaimo 10 a√Īos despu√©s porque necesitan un cantante y es recibido como tal. La emoci√≥n de √©l es tan grande que en agradecimiento compone "los tocaimeros", que el pueblo bautiz√≥ como ?La trampa?.¬†Pero eso es un proceso que inicia cuando aparecen los jornaleros, cuando √©l piensa que puede ser alguien en la vida

Despu√©s viene ese tiempo donde sus pap√°s los abandonan por 15 d√≠as, los dejan sin comida y, sin nada, √©l aprende que si quiere salir adelante, debe convertir todo ese dolor en algo positivo. En ese momento √©l comienza a sembrar en la soledad del ca√Īalito y en ese silencio es cuando se acepta como ser humano. Esos son los 4 a√Īos m√°s importantes de su vida porque¬† Leandro, aprende a doblegar el dolor a partir del arte.¬†

 

Teniendo en cuenta la soledad en la que vivi√≥ Leandro ¬ŅPor qu√© es importante que los artistas, y las personas en general, aprovechen esos momentos en solitario?

¬†Por eso dec√≠a que la de Leandro no es una historia donde se resalte el vallenato, es una historia de un ser humano que le llega a todos de alguna manera. Uno le tiene mucho miedo a la soledad y al silencio porque te obliga a pensar en ti. Yo me despierto muy temprano pero me quedo como una hora siempre en la cama, haciendo un an√°lisis del d√≠a anterior ¬ŅPor qu√© dije esto o aquello? Pero es ese momento de soledad el que te lo permite. Es ah√≠ donde yo digo que cuando t√ļ has tenido una ni√Īez tan solitaria de alguna manera eso es como una cuota inicial de la creatividad, porque cuando has crecido solo y en silencio, t√ļ tienes que inventarte tu propio universo.¬†

En mi caso yo recuerdo que cuando era ni√Īo viv√≠a muy solitario porque ten√≠a hermanas y no me dejaban jugar con ellas. Viv√≠amos en una casa grand√≠sima en Valledupar y recuerdo que ten√≠amos una trinitaria y me trepaba. Yo bajaba y recorr√≠a otros lugares, pero yo viv√≠a all√≠, ese era m√≠ mundo. Uno tiene que estar todo el tiempo imagin√°ndose un universo.¬†

Por cierto, ¬Ņqu√© m√ļsica usted escuchaba en su infancia?¬†

En Valledupar el vallenato como tal no era muy aceptado en algunos lugares. En mi casa se escuch√≥ m√°s porro. Mi abuelo paterno ten√≠a un ba√ļl grand√≠simo de m√ļsica norteamericana, particularmente ten√≠a jazz y blues, pero lo que m√°s escuchaban mis pap√°s eran porros. Por mi parte, toda mi adolescencia o√≠a m√ļsica disco, que es una cosa extra√Īa porque en Valledupar todav√≠a es la hora y solo se escucha vallenato y porros. La m√ļsica disco en Valledupar no exist√≠a, sino que mi pap√° viajaba con frecuencia y yo le hac√≠a una lista de¬†Donna Summer, Diana Ross, Barry White.¬†√Čl siempre me llevaba discos, entonces ten√≠a como una discoteca de m√ļsicos de afuera.¬†

 

En el libro se menciona cómo la mayoría de las mujeres hicieron sufrir a Leandr Díaz.

Yo creo que Leandro presumía más de lo que realmente él sufría. Creo que esa era una estrategia de él para levantarse a las mujeres. 

¬ŅEn su relaci√≥n con las mujeres tuvo que ver el tema de su ceguera?

S√≠ claro. Porque dejaba ver que era una persona que no pod√≠a mantener un hogar, adem√°s de la pobreza. Entonces eso llevaba a pensar: ¬Ņpara que me voy a ir con este tipo?¬†

Sin embargo, él mantuvo dos hogares. Sus hijos tuvieron educación, algunos de sus nietos fueron a la universidad. Entonces uno creía que él era frágil y que los discapacitados son frágiles por eso mismo. Pero también se hacía la víctima, por decirlo de alguna manera. Por ejemplo cuando compuso ?A mí no me consuela nadie??semejante título, pero en ese momento ya tenía dos mujeres. Entonces sí tenía quien lo consolara, pero ese era el juego?

¬ŅQu√© fue eso tan importante que le ense√Ī√≥ Er√≥tida a Leandro D√≠az que hizo que √©l la quisiera tanto?

No s√© si la palabra sea ense√Īar, pero cuando √©l la conoci√≥ fue m√°s un ser humano. Antes que Er√≥dita llegara, √©l era un animalito que corr√≠a por la finca, se daba de golpes contra las paredes, se ca√≠a por la quebrada; incluyendo la soledad tan terrible en la que √©l viv√≠a. Yo me lo imagino en cuerecito, ah√≠ corriendo y durmiendo en lo primero que encontrara.¬†

Luego llega esta mujer y lo toca con la palabra tambi√©n. Porque adem√°s en la novela cuento c√≥mo √©l fue construyendo su universo alrededor de la palabra, yo no veo im√°genes, solo veo palabras. Por ejemplo sentir los colores a partir de la palabra: √©l no sab√≠an qu√© era el amarillo, pero sab√≠a que era el color del sol y tambi√©n el color de los pollitos. √Čl ten√≠a esa capacidad de ver pero a partir de la palabra. Entonces Er√≥dita fue la que le ense√Ī√≥ a comunicarse con el mundo y le da amor. Yo creo que eso no se puede olvidar.

 

¬ŅQu√© es lo que m√°s admira usted del maestro Leandro D√≠az?

Bueno, muchas cosas. Lo primero, su capacidad para salir adelante, su capacidad de superaci√≥n, de poder hacer a un lado todo ese dolor de los primeros a√Īos de su vida. Esa capacidad de volver el dolor positivo y hacer de eso un talento, me parece que es grandioso. Qu√© m√°s quisi√©ramos todos los seres humanos llegar a tener la capacidad de convertir todas las situaciones que nos pasan en algo positivo.¬†

Además en Leandro se veían otras cosas, por ejemplo el sentido que él tenía de la amistad, era una persona demasiado leal. Tanto que él tenía dos amigos: Héctor Araujo y Antonio Salas. Los dos le fallan y nunca más quiere saber de ellos, porque no solo eran amigos, prácticamente Leandro les confiaba su vida: al ser ciego confiaba que si ellos decían que caminara por tal lado, él tenía que caminar por ahí; que bajara por este otro, él confiaba que por ahí debía bajar. Aun así, Leandro más adelante compone unos cantos para ellos. 

 

Noticia publicada en EL ESPECTADOR:   https://www.elespectador.com/noticias/cultura/alonso-sanchez-baute-leandro-diaz-doblega-el-dolor-partir-del-arte-articulo-875489

 

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