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El escritor Octavio Escobar Giraldo, ganador del Premio Nacional de Novela en el año 2016, ha escrito Mar de leva, título publicado por el sello Literatura Random House; un libro en el que le rinde homenaje a Joseph Conrad, uno de sus escritores preferidos, y narra la historia de un joven al que la vida le ha puesto una difícil situación de por medio: el secuestro de su padre.

?Javier se tapó la nariz y presionó aire desde los pulmones hasta abrir sus trompas de Eustaquio, esos túneles de gusanito que según su madre van de la boca al oído, y que en la niñez se le obstruían cuando se agripaba y lo hacían gritar de dolor. La promesa de Daniela de la noche anterior, cuando le escribió antes de acostarse, irrumpía una y otra vez en sus pensamientos. Para olvidarla, se concentró en descubrir si las piernas de la azafata eran color canela o usaba medias veladas. La vio alejarse ?blanca la nuca bajo el cabello recogido, la cadera buscando las sillas, un pliegue café entre la prominencia exterior del tobillo y el borde superior del zapato?, y volvió a mirar hacia fuera: la neblina flotaba sobre la costa, ocultando la unión entre tierra y mar (?) La voz del capitán hizo las últimas recomendaciones y afirmó en español y en inglés que había comenzado el descenso hacia el aeropuerto internacional José Avellanos. Cuando ajustó el cinturón de seguridad, recordó las hermosas manos de su padre, la demostración de que bastaba con levantar la tapa metálica para liberarse?.

Uno lee esto, Octavio, y tiene la sensación de que va caminando por el borde de una cornisa.

Yo no sé cuál sea la sensación que tengan los lectores al leer la novela. Uno no trabaja con propósitos muy claros. Sin embargo, siempre tuve la certeza de que se generarían múltiples lecturas, ya que la novela tiene cierta ambigüedad.

¿De dónde viene el título?

Alguna vez, Tomás González y yo conversábamos sobre lo que cada uno estaba escribiendo en ese momento. Él me hablaba de lo que hoy podemos leer en Temporal, y yo le contaba lo que estaba planeando con esta novela. Cuando discutíamos las circunstancias de cada texto, él me comentó que había considerado el título ?Mar de leva?. Hablamos un buen rato y luego se quedó pensando, me dijo: ?No. Definitivamente lo que yo estoy escribiendo no se parece en nada a un mar de leva. Quédate tú con ese título, ya buscaré otro yo?. Y así fue.

¿Cómo cree que se posicionará la novela a partir de las primeras impresiones de los lectores?

No tengo idea. Me interesa, sin embargo, que el lector sienta que no está perdiendo su tiempo con este libro, que se encuentre con una narración limpia y fluida, que le genere preguntas, algo que le permita comodidad y no molestia.

Tal vez sea una obviedad, pero hay que preguntarlo: ¿Es 'Mar de leva' un guiño a los lectores de Joseph Conrad?

Por supuesto que hay un guiño a los lectores de Conrad. De eso no cabe duda. Es también la posibilidad de acudir a un referente literario para contar una historia que trasciende las fronteras. No se trata de una cosa que se da únicamente en Colombia. En ese sentido, la intertextualidad con Conrad permite que se haga un tanto más universal lo que quiero contar. En Nostromo (1904), el autor construye un país como Costaguana, que tiene mucho de latinoamericano, y nos ubica en dos ciudades, Santa Marta y Sulaco, lo que de alguna manera muestra su fascinación por este lado del planeta que, se presume, él mismo tuvo la oportunidad de recorrer. Toda su obra obedece a un espíritu aventurero, por su pasado como marinero, que se encarga de narrar las interioridades más conflictivas que los seres humanos pueden llegar a experimentar. Son novelas de aventuras en donde se retrata una realidad que obedecía, particularmente, a lo que venía ocurriendo durante el siglo XIX. Eso es un poco lo que yo tomo como influencia para escribir esta novela y asimismo rendirle un homenaje muy libre a uno de mis autores preferidos.

¿Quién no haya leído a Conrad, podrá entender este libro?

Claro que sí. Lo que yo he hecho es escribir una historia a luz de la obra de Conrad, pero sin comprometerla directamente. Si, de repente, alguien descubre que Sulaco es una invención del autor de El corazón de las tinieblas (1899) y se anima a explorar en el resto de su obra, me sentiré satisfecho. Creo que puede ocurrir.

¿Cuánto tiempo le tomó escribir este libro? ¿Cuál es el argumento central de la historia?

Yo tenía el capricho de situar una historia en Sulaco desde hacía mucho, tal vez 20 años. Un capricho que no había podido satisfacer de ninguna manera, simplemente no fluía. De repente, me encuentro con algunas historias que abordaban el tema del secuestro, que era lo que yo quería tratar, lo que me surgía como inquietud, y que se conectaban muy bien con este deseo mío de homenajear a Conrad. Me senté, entonces, a leer Nostromo con un cuidado absoluto, buscando todos esos pequeños detalles que podrían constituir aquello que yo necesitaba para narrar una situación que es contemporánea; después, apareció Tirano Banderas(1926), la novela de Ramón del Valle-Inclán, que es otro referente en este libro, y me permitió utilizar algunos sitios, espacios narrativos, que posibilitaron la construcción de esta ciudad en la que, finalmente, se desarrolla la trama de Mar de leva.

Lo que aquí se cuenta es la historia de una madre y su hijo de 15 años, que van a pasar un fin de semana en Sulaco. Se trata de una familia que está sufriendo a causa de una situación terrible: el padre ha sido secuestrado y ellos no lo han podido ver en más de cuatro años. Alrededor del hecho de que Javier, el protagonista, se encuentra celebrando su cumpleaños durante ese fin de semana, un regalo inesperado, muy curioso, se presentará y a partir de ello, el lector se verá enfrentado a una transformación en los personajes, quienes se ven enfrentados con el hecho del secuestro, con los límites que son capaces de superar y las creencias que se irán disolviendo.

Demuestra, en la mayoría de sus obras, una evidente influencia cinematográfica. ¿Es deliberado esto, pensar su literatura desde el cine?

No es deliberado, creo yo. Al menos, no es algo que tenga claro al momento de escribir. Lo cierto es que crecí siendo un lector empedernido y un cinéfilo declarado. Participé de muchos cineclubes en los que se discutía, incluso, la escritura cinematográfica. En este sentido, para mí los dos lenguajes (literario y cinematográfico) están sumamente ligados y se alimentan continuamente el uno del otro. No puedo concebir ninguno de mis libros separando alguno de estos elementos.

¿Cuál es el reto que asume un escritor al entrar a formar parte de una industria editorial como la actual?

Yo creo que el reto no es actual. Me parece que ha estado presente desde el inicio mismo de la imprenta. El escritor debe entender que, aunque la literatura es un arte, el libro es un objeto de mercado. Hay que aceptar que las posibilidades de ser publicado tienen que ver con lo que demanda dicho mercado, pero en el momento en que uno se preocupa de más por ello y comienza a escribir teniendo en cuenta lo que está de moda y lo que no, ahí se pierde la labor literaria y la cosa no tiene sentido. Hay que procurar, siempre, escribir lo que se quiere comunicar, no lo que te imponen.

¿Qué opinión tiene sobre el presente de la literatura colombiana? ¿Qué se viene dando en materia cultural en Manizales?

Me parece que se están haciendo las cosas bien en el país. Creo que hay una buena cantidad de escritores que están llevando a cabo un trabajo serio y comprometido. Cada vez surgen nuevas voces y uno, como lector, siente que se están tocando temas que valen la pena. Tengo la convicción de que muchos de los libros que se han publicado durante los últimos 10 años, perdurarán en el tiempo como parte del legado de la literatura colombiana.

En Manizales, por otra parte, lo difícil es emerger, pero la intención está ahí. Creo que de a pocos se irá conociendo el aporte que la ciudad está haciendo en materia cultural. Cabe resaltar lo que Adriana Villegas Botero o Alberto Agudelo están haciendo en materia literaria. Ya irán apareciendo más nombres. Hablamos de un sitio que alberga cuatro premios nacionales de literatura.

¿Algún consejo para los jóvenes escritores?

Lo más acertado es decirles que mantengan los ojos abiertos y que no cierren las puertas a los otros espacios de la escritura, diferentes a la literatura. Puede haber un gran campo de acción en el cine o el teatro.

Hablando de escribir, de libros y palabras, ¿cuál sería la más bella del castellano?

Me gustan las palabras de origen árabe, como alfeizar o alfajor, pero no son esas las que más me deleitan. Creo que ?ojalá? es la ideal. Ojalá que haya vida.

 

Publicada por EL ESPECTADOR: https://www.elespectador.com/noticias/cultura/aunque-la-literatura-es-un-arte-el-libro-es-un-objeto-de-mercado-octavio-escobar-articulo-799010

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