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En una charla con Juan Esteban Constaín, el escritor peruano habló sobre el placer de la lectura.

La madre de Mario Vargas Llosa ten√≠a en su mesa de noche un peque√Īo libro de versos de Pablo Neruda. Era una edici√≥n de tapa azul que con letras amarillas pon√≠a el t√≠tulo de la obra: '20 poemas de amor y una canci√≥n desesperada'.¬†


En aquella √©poca, la familia Vargas Llosa viv√≠a en Cochabamba, Bolivia,¬†y la madre le hab√≠a prohibido a su hijo que leyera aquel libro. Pero el ni√Īo no obedeci√≥¬†y se lanz√≥ en la lectura de aquel elemento prohibido, en el que se top√≥ con un verso que no terminaba de entender, por m√°s que lo le√≠a con mucho cuidado:¬†Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar al hijo del fondo de la tierra.¬†

"Yo decía: 'ahí pasa algo pecaminoso, ahí hay un pecado', pero no entendía que pecado era, pero sabía que la prohibición de mi madre tenía que ver seguramente con versos como ese", le contó este lunes el nobel peruano a cerca de mil espectadores, que celebraron la anécdota entre risas.

Vargas Llosa conversó con el escritor colombiano Juan Esteban Constaín en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá. 

En la charla, que tenía como tema central el placer de la lectura, el escritor de 'La fiesta del Chivo' y 'Pantaleón y las visitadoras' habló sobre esos libros que marcaron su destino, como 'Los tres mosqueteros', de Alejandro Dumas, que le cambió su vida, y 'Guerra y paz', de León Tolstói, que considera una de las novelas más ambiciosas de la historia.  

Tambi√©n habl√≥, por supuesto, de poes√≠a, que fue el g√©nero que empez√≥ escribiendo. Vargas Llosa cuenta que¬†en alg√ļn momento descubri√≥ que ese no era su camino indicado, pues, como dec√≠a Borges, 'En poes√≠a solo se permite la excelencia'.

"Yo descubrí que nunca iba a ser un excelente poeta", bromeó el peruano.

Otra de las fuertes influencias para su literatura fue Gustave Flaubert, con quien se encontró el día que llegó a París, en 1958. Al día siguiente de su llegada a Francia, Vargas Llosa compró en una librería 'Madame Bovary'. 

"Fue una de esas experiencias trascendentales en mi vida de lector, me acuerdo haber pasado horas leyendo eso libro, con una intensidad que en pocos días me hizo terminarlo... A parte del goce enorme, yo descubrí el escritor que yo quería ser, me di cuenta que era un escritor realista", dijo.

Vargas Llosa entendi√≥ que para √©l simular la realidad era muy importante,¬†pero en ese momento estaba un poco desencantado con el realismo que se practicaba en Am√©rica Latina,¬†que, seg√ļn √©l, de alguna manera exoneraba a los escritores de preocuparse por la forma.

Pero leyendo a Flaubert descubrió una escritura realista que al mismo tiempo era preciosista, en la que se cuidaba extraordinariamente la palabra. 

Yo descubrí el escritor que yo quería ser, me di cuenta que era un escritor realista

El escritor también habló sobre la influencia de William Faulkner en los escritores del 'Boom' latinoamericano y también contó que el primer libro que leyó de Gabriel García Márquez fue 'El coronel no tiene quien le escriba', curiosamente en francés.

Una de las partes m√°s celebradas de la charla estuvo dedicada a la censura. Vargas¬†Llosa record√≥ que cuando iba a publicar 'La ciudad de los perros' en Espa√Īa tuvo que superar varias barreras¬†para lograr que el libro viera la luz.¬†

Incluso tuvo que almorzar con el Jefe de la Censura del r√©gimen de Franco, Robles Piquer.¬†Fue una cita delirante, apunta, pues Piquer se quejaba de frases del libro como "El coronel ten√≠a un vientre de ballena". Seg√ļn el funcionario, la frase no solo daba a entender que el militar era gordo sino que ridiculizaba al rango m√°s alto del ej√©rcito y tambi√©n a la instituci√≥n.¬†

"Si fuera un capitán no importaría tanto... Usted adelgaza al coronel o lo degrada", recuerda Vargas Llosa que le decía Piquer. Finalmente, la novela se publicó solo con ocho palabras censuradas. 

El peruano adem√°s habl√≥ sobre c√≥mo lo pol√≠ticamente correcto puede "matar a la literatura".¬†Seg√ļn √©l, la literatura no da una versi√≥n edulcorada de la realidad, ni muestra lo que deber√≠a ser la realidad de acuerdo a cierta moral y cierta √©tica.¬†

"Si el mundo nos gustara tal como es, no necesitaríamos los mundos ficticios que crea la literatura", argumentó.  

Aunque el p√ļblico reclam√≥ que Vargas Llosa no terminara la charla, Consta√≠n, como ingenioso maestro de ceremonia, finaliz√≥ diciendo:¬†"Como consuelo nos quedan sus libros para que esta conversaci√≥n nunca se acabe"

 

Noticia publicada en EL TIEMPO:  http://eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/charla-de-vargas-llosa-en-bogota-209016

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