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Santiago Gamboa regresa a librerías con la novela 'Será larga la noche'.

 
 

No hay un Sherlock Holmes que pueda resolver los crímenes que ocurren en Colombia cada vez que parpadeamos. No solo porque son numerosos, sino porque su lógica de investigador anglosajón sería fallida ante una serie de realidades inconcebibles que llegan a tener tintes de ficción.

 

En un pa√≠s donde la violencia cotidiana produce indignaciones selectivas y que expiran con rapidez, que duran las pocas horas que hay entre un hecho espantoso y otro que lo es m√°s a√ļn, donde no se cree en el Estado y la corrupci√≥n se solaza a sus anchas; en un pa√≠s donde cada vez nos convencemos m√°s de que ser√° larga la noche, Santiago Gamboa nos entrega su m√°s reciente novela. Es un¬†thriller¬†con personajes edificados desde realidades que se niegan, porque son espejo de lo que somos. Con su narrativa, el autor profundiza en una historia que no da respiro.

En Será larga la noche vivir la cotidianidad en ciertos territorios del país es, en sí mismo, un acto heroico. Sus protagonistas, sin capas ni uniformes, son periodistas y fiscales que tratan de buscar la justicia y sublevarse ante la naturalización de la impunidad. Entienden que hay poderes imbatibles que liberan de cualquier castigo al dominador y sentencian a los más débiles en la cadena; saben que el más vulnerable está condenado a la desidia.

El detonante de la historia es un enfrentamiento violento presenciado por un ni√Īo, hecho que, de entrada, nos recuerda que en Colombia la violencia se le otorga a todos y ni siquiera los menores pueden sustraerse de ella.¬†Los asesinatos cunden y hay que resolver cada caso con las escasas herramientas que ofrece el sistema; los investigadores tienen poco m√°s que su olfato y su astucia, adquiridos a los golpes, por ensayo y error, sobre la marcha y con poca teor√≠a. La historia estalla por causa de un crimen que corre el riesgo de ser olvidado y desaparecer, como desaparece la gente, como se olvidan los muertos. Gamboa no busca llevar al lector a reflexiones profundas y, sin embargo, lejos de la condescendencia o las lecciones forzadas, escribe un libro que hoy, m√°s que nunca, se hace necesario.

Decidí usar a una periodista porque es alguien que investiga, pero no tiene un arma y no representa la ley.

Es una novela muy cinematogr√°fica. ¬ŅQu√© herramientas utiliza para alejarse del narrador com√ļn?

Las √ļnicas herramientas son la intuici√≥n y el tener presente obras literarias sugestivas, implacables. Las novelas que yo prefiero son aquellas que, m√°s que leerlas, le ocurren al lector, y que una vez terminadas se incorporan a su biograf√≠a, a su memoria. Podr√≠a mencionar algunas de ellas, de las que m√°s he aprendido: El americano impasible, de Graham Greene, me ense√Ī√≥ la importancia de tener personajes definidos, algo solitarios y nada convencionales; Conversaci√≥n en La Catedral, de Vargas Llosa, el manejo de la curiosidad del lector a la hora de cortar los cap√≠tulos, y dentro del g√©nero negro, El largo adi√≥s, de Raymond Chandler, que ense√Īa a no juzgar a los personajes, a no adoptar una postura moral frente al argumento.

¬ŅEs posible que, con su libro, el lector se cuestione sobre la guerra?

No est√° mal reflexionar a partir de un libro sobre los motivos que nos tienen en la cuerda floja. Uno de los m√°s temibles es la influencia de las iglesias cristianas evang√©licas en la pol√≠tica. Esto es ya un problema de seguridad nacional. Si no se controla, acabar√°n con la democracia. Ya se vio su influjo en el voto del plebiscito, en 2016, a favor del 'No'. Y en Brasil, a favor de un fascista como Bolsonaro. Y Trump: en EE.UU., las iglesias cristianas tienen oficina en la Casa Blanca. Yo no comprendo a esos pastores y mucho menos a quienes los siguen: si Cristo estuviera vivo, ¬Ņestar√≠a en contra de un acuerdo de paz, como ellos?, ¬Ņestar√≠a a favor de la destrucci√≥n de la Amazonia?, ¬Ņestar√≠a sentado al lado de los latifundistas y banqueros? Esas iglesias no son todas iguales, claro, pero la mayor√≠a son empresas captadoras de dinero que, adem√°s, venden o intercambian sus votos a pol√≠ticos corruptos. ¬°Y, encima, no pagan impuestos! Son la necrosis de la democracia.

¬ŅC√≥mo construy√≥ el personaje de la periodista Julieta Lezama, una de esos h√©roes an√≥nimos de este pa√≠s?

He practicado diversas formas de periodismo desde hace m√°s de 25 a√Īos, en Colombia y en otros pa√≠ses, y conozco bien a mis colegas. Igual que en mi novela¬†Perder es cuesti√≥n de m√©todo,¬†en¬†Ser√° larga la noche¬†decid√≠ usar a una periodista porque es alguien que investiga, pero no tiene un arma y no representa la ley. Esto quiere decir que al descubrir la verdad no necesariamente hay un triunfo de la justicia. Y algo m√°s: la figura del periodista, en la literatura, siempre me ha parecido rom√°ntica y solitaria. Una especie de Quijote que lucha contra molinos de viento.

 

A Lezama le ayuda en las investigaciones Johana Trivi√Īo, excombatiente de las Frac. ¬ŅQu√© siente que ense√Īa este personaje?

Johana vivi√≥ la vida dif√≠cil de millones de colombianos y sufri√≥ una terrible tragedia, te√Īida de humillaci√≥n. Su historia y su manera de encarar las cosas en el posconflicto son una demostraci√≥n de c√≥mo alguien valiente puede sobreponerse a la realidad m√°s adversa, aun si esa realidad la sigue golpeando. S√© que muchos excombatientes de las Farc est√°n rehaciendo sus vidas de un modo admirable. En lugar de culparlos y se√Īalarlos, la sociedad debe protegerlos, pues son hijos de una tr√°gica historia pol√≠tica y social que rob√≥ sus infancias, que los entreg√≥ a esa dolorosa orfandad que tanto define a nuestro pa√≠s. Colombia es un pa√≠s de hu√©rfanos que anhelan la protecci√≥n y el afecto de un padre; un pa√≠s de gente desamparada que no sabe hacia d√≥nde mirar, sola en medio de la noche, donde cualquier voz es un alivio, as√≠ sea una voz autoritaria. Por eso ha habido tantos caudillos y guerreros. Es a partir de esta comprensi√≥n que debemos buscar reconciliarnos y, poco a poco, crear una sociedad en la que todos se sientan protegidos.

¬ŅC√≥mo construye la voz de sus personajes femeninos?

Llevo toda una vida observ√°ndolas, queri√©ndolas, ley√©ndolas, discutiendo con ellas, implorando su perd√≥n o su amor, o simplemente su atenci√≥n; y me he formado a trav√©s de su amistad, su afecto o su indiferencia. Porque las he visto gritar de rabia o morirse de la risa o llorar o sentir verg√ľenza ajena. Porque las he mordido y besado, y las he dejado hacer conmigo lo que han querido, incluso echarme a patadas en mitad de una noche con el term√≥metro bajo cero. Porque he trabajado y luchado codo a codo con ellas. Porque las he visto ducharse mientras me lavaba los dientes y luego, con gran caballerosidad, les he pasado la toalla.

En el pa√≠s, la Fiscal√≠a pierde muchos de los casos. ¬ŅPor qu√© sus personajes dan la pelea en circunstancias en las que casi todo est√° en su contra?

La derrota es estéticamente más hermosa que la victoria. Las personas derrotadas son mejores, más comprensivas y humanas; más tolerantes y solidarias. Perder nos destruye, pero nos hace mejores personas.

¬ŅDe qu√© manera, a partir de lo que oculta la guerra, usted logra contar algo m√°s profundo?

Mi novela es un espejo en el que los lectores pueden verse reflejados, y un punto para mirar la realidad del pa√≠s e intentar descifrarlo o descubrir algo nuevo. Uno escribe para conocer mejor su entorno y encontrar, tal vez, un lugar en el mundo; y para se√Īalar un momento, una √©poca precisa desde la cual comprendimos algo que nos dej√≥ helados, o en la que fuimos sorprendidos por un modo particular de belleza. Se trata de narrar vidas diversas, experiencias extremas, hechos dolorosos o injustos, instantes sublimes. Cosas que han pasado o podr√≠an pasar en la misma calle en la que tomamos caf√© y nos sentimos solos. La literatura ampl√≠a la visi√≥n de lo posible. Una vida sola es poca. Los libros multiplican la maravillosa sensaci√≥n de estar vivos.

¬ŅQu√© diferencia siente que hay entre la literatura que cont√≥ el conflicto y la que se hace hoy?

Creo que a√ļn es pronto para hacer un an√°lisis, pues no han pasado ni tres a√Īos desde la firma definitiva de los acuerdos del Teatro Col√≥n, y apenas un a√Īo desde el inicio del progresivo y clandestino desmonte del acuerdo por parte del nuevo gobierno uribista. Pero ya hay alg√ļn libro del posconflicto que sobresale. A m√≠ me gusta mucho C√≥mo perderlo todo, de Ricardo Silva, que proyecta sobre un grupo variopinto de personajes los avatares de un a√Īo nefasto para el pa√≠s, que fue el 2016.

¬ŅDe qu√© manera siente que la literatura puede ayudar a la reconciliaci√≥n?

La literatura no es el discurso de la verdad, pero puede dar una versi√≥n de la realidad que ayude a comprenderla. Como dice Vargas Llosa, la literatura no solo se ocupa de lo que pas√≥ y fue real, sino tambi√©n de esa segunda realidad que es lo que algunos personajes imaginaron o so√Īaron, pero que jam√°s lograron realizar. Se sue√Īa a nivel individual, pero tambi√©n de forma colectiva. Y en esos sue√Īos hay im√°genes inalcanzables, proyecciones exageradas, humor y sarcasmo. La literatura se nutre de eso y lo devuelve a la sociedad para que esta se cuestione.

JUAN CAMILO RINC√ďN*
@JuanCamiloRinc2
*Periodista e investigador cultural, autor de ?Viaje al corazón de Cortázar? (2015)

 

Noticia publicada en EL TIEMPO:    https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/santiago-gamboa-habla-de-su-nueva-novela-sera-larga-la-noche-418148?cid=SOC_PRP_POS-MAR_ET_WHATSAPP

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