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Así se titula la novela con la que Fernando Quiroz regresa a las librerías del país.

 
 


Sin hacerse esas preguntas, Fernando Quiroz (Bogot√°, 1964) inici√≥ su novela 'La √ļltima cena'.¬†Y no las necesit√≥ por una raz√≥n: √©l mismo estaba experimentando cada pensamiento, gracias a lo que √©l llama un regalo.

"Ac√° tengo que confesar que hace algunos a√Īos, el doctor L√≥pez, protagonista de esta novela, me pidi√≥ unos ex√°menes que no salieron bien; unos ex√°menes que apuntaban a una enfermedad bastante preocupante?, revel√≥ el escritor al p√ļblico que asisti√≥ hace pocos d√≠as a la presentaci√≥n del libro en Bogot√°.

No obstante, ya Juan Esteban Constaín, quien fue el invitado a conversar con Quiroz, había iniciado la charla con otra confesión: ?Mientras yo iba leyendo este libro rezaba porque fuera ficción?.

Las plegarias de Constaín obedecieron a dos situaciones: el enorme parecido del protagonista moribundo con el autor de la novela y el temor a la muerte (propia o ajena) que, en su justa medida, habita a cada ser que vive y sobre lo que se centra esta novela.

Mientras yo iba leyendo este libro rezaba porque fuera ficción. Juan E. Constaín.

?Como si no supi√©ramos que vamos para all√°?, reflexion√≥ Quiroz, mientras intentaba explicar la terrible situaci√≥n en la que estuvo luego de recibir el diagn√≥stico del doctor L√≥pez, uno de los pocos personajes con nombre propio en el libro y un gran amigo de Quiroz que en el momento de la noticia solo pudo decirle:¬†?Tal vez la vida nos hizo coincidir para que yo pudiera acompa√Īarlo en este proceso?. Tal y como lo cuenta el protagonista de la novela. Tal y como sucedi√≥.

Durante las tres semanas siguientes al temeroso diagn√≥stico, las libretas de Quiroz se llenaron de reflexiones fundamentales, miedos inevitables, recuerdos bellos ?absurdos o dolorosos? y hasta banalidades sobre la muerte. Como qu√© traje usar hasta el crematorio o qu√© comer por √ļltima vez. ?Nunca me ha trabajado la cabeza tan r√°pido como en esos d√≠as?, confiesa el autor.

Mientras Quiroz buscaba sin éxito refugio para sus pensamientos en la literatura, pues en esas tres semanas no atinaba más que a apuntar los disparos de su mente veloz, sin poder escribir ni una palabra más de otro libro que se encontraba haciendo por esos días, el autor recibió otro mensaje de su doctor.

?Es una sensación muy difícil: que lo pongan a uno en el cadalso y lo bajen de ahí diciéndole: 'No era usted. Estaba equivocado. Al que había que ahorcar era a otro' ?. Ese no era su diagnóstico. Su camino hacia la muerte era como el de todos los demás, seguro pero incierto.

Eso lo explica todo. Quiroz puede describir esta obra como un relato testimonial en el que alguien ha traducido, sin temor a equivocarse, los pensamientos de un hombre que va directo hacia la muerte porque durante un tiempo fue ese alguien.

A veces, la vida le permite a uno ?comenta? encender una linterna que le muestra un camino que normalmente se recorre a ciegas, pero es un momento.

Pero entendió que, más que de un error, se trató de una luz. ?A veces, la vida le permite a uno ?comenta? encender una linterna que le muestra un camino que normalmente se recorre a ciegas, pero es un momento?. Un momento en el que se vio obligado a encarnar a otro que era él mismo.

Al contrario de lo que podr√≠a pensarse, este no es un relato netamente tr√°gico. Si hay espacio para el humor en la vida, ¬Ņpor qu√© no d√°rselo cuando se est√° de cara con la muerte como un llamado a una √ļltima rebeld√≠a contra los preceptos sociales? ?Los mejores chistes que he o√≠do en la vida los he o√≠do en los funerales, sin duda, porque aquellos lugares donde supuestamente est√° prohibido re√≠rse y levantar la voz es donde dan m√°s ganas de hacerlo?.

¬ŅY qui√©n mejor que un moribundo para burlarse de todo?

Acertadamente, Consta√≠n describi√≥ este libro como un relato cervantesco en el que de vez en cuando, y por capricho del hombre que narra en primera persona su agon√≠a, van apareciendo algunas muertes s√ļbitas.

Choques, suicidios y asesinatos bajo un t√≠tulo: Peque√Īas historias de mis muertos, que ?seg√ļn Quiroz? no necesariamente obedecen a sus ?muertos m√°s importantes del coraz√≥n?, sino a los que le vinieron de golpe esos d√≠as.

?La cabeza puesta en ese modo recuerda mucho y recuerda cosas tanto importantes como insignificantes?, dice el autor. As√≠ que, cuando por fin pudo escribir, encontr√≥ en su libreta unas reflexiones, unos personajes claves y una historia.¬†√Čl sab√≠a que no ser√≠a un ensayo, sino una novela en la que los recuerdos o las preguntas aparecer√≠an al antojo de alguien que sabe que se va a morir¬†y puede conceder cuanto capricho quiera, como llorar o celebrar su muerte como en un gran banquete.

 

Noticia publicada:  https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/fernando-quiroz-presenta-su-novela-mas-reciente-la-ultima-cena-287148

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