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Lejos del asesinato y el pánico desatado que se dio el 9 de abril de 1948, la nueva novela de Luis González busca exaltar la grandeza de Jorge Eliecer Gaitán desde la cotidianidad de la década de 1940.

La novela El Jefe (Random House) de Luis Gonz√°lez trae de nuevo a Gait√°n como el personaje so√Īador que revolucionaba al pa√≠s desde la calle, desde aquellos caf√©s o teatros donde los bogotanos se reun√≠an en 1940 a hablar de pol√≠tica, de poes√≠a, de la Segunda Guerra Mundial y de la fuerza de una pol√≠tica bipartidista en Colombia.

A diferencia de centrarse en el sensacionalismo que ha despertado el instante en que le disparan a Gaitán en la Carrera Séptima con Avenida Jiménez, González busca recurrir a un Gaitán que era tan humano como cualquiera. La figura del caudillo liberal se enaltece por su capacidad oratoria como reflejo de una inteligencia excepcional. Esa oratoria se ve reflejada en los constantes diálogos que contiene la novela no solo como una herramienta de situar la ficción en escenarios cotidianos o comunes, sino también se ve como una especialidad del autor, pues su experiencia como guionista en el cine y la televisión le permite adquirir una narrativa que se desenvuelve y se hace más intensa

 

?Soy  un escritor impaciente y que me canso con rapidez de tener una sola perspectiva. Por eso nunca he escrito un thriller clásico y creo que jamás lo haré.  Creo que la realidad funciona por agregación y no por síntesis. La síntesis es un proceso racional que intenta  reducir lo real a la medida de nuestra estupidez, pero es un proceso que siempre fracasa porque la realidad no se deja reducir. Al contrario,  es esencialmente diversa y caótica?.

Sigfried Klauss, Alejandro Brennen, 'El Mono' Holgu√≠n, Victoriano y Mat√≠as Duque¬†¬†son algunos de los personajes que entablan una serie de di√°logos en diversos escenarios con Jorge Eli√©cer Gait√°n. Los negocios il√≠citos, el contrabando, la corrupci√≥n, el poder de ciudadanos alemanes en el pa√≠s con grandes industrias y el declive de una naci√≥n que disminuye su intenci√≥n de democracia a dos posibilidades (imposiciones) para obtener el poder son algunos de los t√≥picos que tejen las voces de la novela y que sit√ļan al lector en la Bogot√° de 1940.

La perseverancia, Teusaquillo y La Candelaria son barrios que est√°n en la mente de los bogotanos por los lugares que alberga y la historia que guardan. Transitar por sus calles resulta ser un ejercicio de memoria, pues en estas zonas se escribieron y se tomaron decisiones que determinaron a toda una naci√≥n. Son precisamente esos barrios los lugares frecuentes en El Jefe. Esa centralizaci√≥n de la pol√≠tica nacional y la forma en que todos los personajes se escabullen entre un sitio y otro ilustra la historia de sectores que han sido emblem√°ticos en la historia de Bogot√° y, en general, del pa√≠s al hablarse entre pasillos y caf√©s de decisiones que trascienden al poder estatal y que configuraron por a√Īos destinos tr√°gicos y lamentables para los colombianos.

La construcci√≥n de Gait√°n en la narrativa de Luis Gonz√°lez es el reflejo de un hombre virtuoso, capaz de pertenecer a la esfera p√ļblica sin necesidad de recurrir al clientelismo y a la corrupci√≥n que entorpece toda √©tica y toda correspondencia con el pueblo que lo avala. Hablar o relatar la vida de un personaje que le estaba dando al pa√≠s la esperanza que nunca hab√≠a (ha) tenido, no solo requiere coraje sino tambi√©n valor por parte del autor, ya que m√°s all√° de recurrir al Gait√°n que es un s√≠mbolo de lo que siempre hemos necesitado y nunca se dio, se trata de reconstruir a un ser humano desde su esencia, desde su rutina y sus comportamientos citadinos y cotidianos que entraban en consonancia con su vida pol√≠tica.

Usted mencionaba en la Feria del Libro que quer√≠a demostrar al Gait√°n humano, a la figura de un Gait√°n que pasaba como un ciudadano de a pie que sobresal√≠a por su seguridad y su car√°cter triunfante. ¬ŅCree que en la actualidad haya alg√ļn personaje similar?

S√≠. Tanto Uribe como Petro comparten actitudes que recuerdan a Gait√°n. Ambos son iluminados, tercos, caudilllos, con un proyecto de pa√≠s¬† definido y un conocimiento muy agudo de lo que son los colombianos. Pero creo que a ambos les falta pelo pal mo√Īo. Ninguno tiene la generosidad¬† de Gait√°n, ni su capacidad oratoria, ni su terco (y tal vez, ingenuo) empe√Īo en mejorar las condiciones de los pobres dentro de las condiciones del trabajo capitalista. Tanto Petro como Uribe se han conformado con ser caudillos a palo seco y como en este charco no hay campo para dos cocodrilos, se han ido orillando en los extremos del espectro, para gritarse desde ah√≠,¬† hasta que consiguieron desgarrar el pa√≠s, cancelar cualquier posibilidad de un entendimiento pac√≠fico y lograr que los colombianos nos odiemos m√°s de lo que nos odi√°bamos antes. Esto es lamentable y deber√≠a servir para preguntarnos: ¬Ņqu√© tan conveniente es para la salud pol√≠tica y mental del pa√≠s la existencia de un caudillo?¬† ¬ŅNo va siendo hora de abandonar la huella de Gait√°n, que estuvo bien para su √©poca, y madurar y asumir una posici√≥n m√°s racional y responsable?

¬ŅPor qu√© los colombianos no hemos sido capaces de solventar las diferencias a trav√©s del di√°logo? ¬ŅC√≥mo la literatura o el arte pueden ayudar a disminuir la incapacidad de aceptar la diferencia?

Sospecho que la intolerancia de los colombianos tiene que ver con su poca autoestima y con la falta de un proyecto hist√≥rico com√ļn. Para un colombiano es dif√≠cil encontrar un motivo que le permita estar orgulloso de su pa√≠s porque el pasado es un desierto sin figuras y sin grandes realizaciones. Hu√©rfanos de padre, atosigados por una madre que nos dice que todo est√° permitido, terminamos encomendando a los caudillos que nos salven para¬† podamos seguir el pa√≠s m√°s feliz del mundo, un atajo de inconscientes que giran alrededor de¬† las gestas deportivas y el baile. Para completar, aqu√≠ las guerras las ganaron los conservadores (las siguen ganando los conservadores) y eso se ha traducido en una sociedad con¬† poca movilidad, muy vertical, muy jerarquizada y muy violenta a la hora de resolver sus conflictos sociales. El problema de tener una minor√≠a en el poder es que la estabilidad pol√≠tica pasa por la tiran√≠a. El problema de tener una concentraci√≥n de la riqueza tan desmesurada es que las elites son muy paranoicas, porque solo ven a su alrededor muertos de hambre que les quieren quitar al plato de sus banquetes. El problema de la marginalizaci√≥n de los pobres es la atomizaci√≥n de sus voluntades.¬† Y sin voluntad, ya se sabe, nada camina. En esas¬†condiciones tan pat√©ticas, todos los proyectos naufragan y aparece el¬†"s√°lvese quien pueda" como leitmotiv del comportamiento. Todo esto conduce a la desconfianza, a la baja empat√≠a, a un individualismo rabioso donde todos nos sentimos solos de una manera malsana y le tenemos mucha piedra a los dem√°s porque¬† vemos en ellos competidores. Estos sentimientos de temor y menosprecio por lo propio y lo ajeno, enrarecen cualquier di√°logo y conducen a la violencia.

La respuesta, si la hay,  está más abajo, en la educación. En la humilde educación que se da en los colegios y que hasta ahora hemos sido incapaces de garantizar. 

¬ŅQu√© representa Gait√°n para la historia de Colombia?¬†

Eso depende de qui√©n lo juzgue, claro. Pero para m√≠ es alguien que se atrevi√≥ a so√Īar y que logr√≥ mucho. Una figura que deber√≠a ser inspiradora y recordarse con una sonrisa.

 

Por: Andrés Osorio Guillot

 

Publicado por EL ESPECTADOR: https://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-jefe-un-homenaje-al-gaitan-triunfante-articulo-754743

 

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