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El escritor presenta su m√°s reciente libro: ?La ley del ex?, publicado por el grupo editorial Penguin Randome House. Cinco relatos largos que tienen algo en com√ļn: un gran sentido del humor.

Desde peque√Īo, Juan Fernando Hincapi√© ha tenido una gran pasi√≥n diferente a las letras. Cuenta a manera de an√©cdota que hasta los 20 a√Īos no hizo otra cosa m√°s que jugar y pensar en f√ļtbol. Aunque estuvo en el exterior y conoci√≥ otras canchas, siempre se aferr√≥ a las de su barrio, aquellas que fueron testigo de sus primeras jugadas.

Manifiesta que su amor por los libros llegó en la universidad, y desde ese momento buscó una literatura llena de humor, que lograra narrar ciertos sucesos de la vida con un poco de picante, provocando en el lector un gran juego literario. Este sentimiento creció cuando leyó a Alfredo Bryce Echenique. Desde allí Hincapié experimentó otro lado de la literatura convirtiéndola en su segunda pasión y dejando atrás el cliché de creer que esta era aburrida.

As√≠, presenta en su libro La ley del ex, una serie de relatos en donde el lector se dejar√° seducir por diferentes emociones y cuestiones, como: ¬ŅQu√© sentir√≠amos si por cosas de la vida dejamos grabada nuestra clave de nuestra red social en el computador de nuestra pareja, y un d√≠a √©l o ella decide controlarlo todo desde all√≠?

Del mismo modo, el lector se encontrar√° en varias ocasiones con la vida de Fern√°ndez, de quien se sabr√° toda su carrera futbol√≠stica, desde los cinco hasta que se retira de las canchas con cuarenta a√Īos. Este personaje se convierte en la excusa perfecta para vivir las pasiones que siempre deja un partido de f√ļtbol, volver a esos amigos de la infancia, que nunca se olvidan, los lugares que se convierten en algo m√°s que un simple recuerdo y leer la vida futbol√≠stica de un bogotano del com√ļn que no necesita la fama para lograr quedarse en el coraz√≥n del lector.

 

¬ŅConsidera que se ha escrito mucho acerca de f√ļtbol?

Hay mucha no ficci√≥n: eso seguro. Miles de perfiles o biograf√≠as de jugadores, algunas brillantes, como la que Ruy Castro escribi√≥ sobre Man√© Garrincha. Pero no deja de ser extra√Īo que a√ļn no tengamos la gran novela de f√ļtbol; siendo tan popular, es llamativo que la producci√≥n literaria sobre este tema no est√© a la altura de la de otros deportes (el b√©isbol, por ejemplo, que tiene una s√≥lida tradici√≥n narrativa). A mi modo de ver, esto est√° relacionado con el desd√©n con que el f√ļtbol ha sido tratado por los intelectuales.

Admiro mucho a Borges, pero el argentino dej√≥ unas sentencias que por a√Īos han sido desperdigadas por sus furibundos lectores. Es como si el f√ļtbol le hubiera hecho algo malo. Creo que no lo entend√≠a muy bien o, al menos, no en toda su dimensi√≥n. Borges afirm√≥ cosas muy acertadas sobre el aspecto profesional del deporte y sobre los hinchas, a quienes parece que lo que menos les gusta es el f√ļtbol. Pero el f√ļtbol no es √ļnicamente el f√ļtbol profesional ni los hinchas. El f√ļtbol es un deporte sencillo, f√°cil de jugar, incluso, que cuando se pone emotivo (y esto puede suceder en cualquier cancha del mundo) est√° muy lejos de cualquier otro espect√°culo. Pese a que La ley del ex no es un libro exclusivamente sobre f√ļtbol, intent√© captar las peculiaridades del f√ļtbol amateur.

 

¬ŅQu√© fue lo m√°s complicado de este recorrido con el libro?

Desde el primer momento sab√≠a que quer√≠a hacer textos largos, eso fue lo primero. Textos que est√°n en la frontera entre el cuento largo y la novela corta. El tercer relato del libro, ?Una carrera futbol√≠stica?, se inicia cuando Fern√°ndez tiene cinco a√Īos y sale al parque a jugar con su t√≠o y unos primos; y luego de veinte mil palabras muy futboleras aterriza en el incidente que lo aleja de las canchas, cuando cuenta con 41. Puesto que la idea era contar mi carrera futbol√≠stica, narr√© varias jugadas con el mayor detalle posible. A decir verdad, no s√© qu√© pueda pensar una persona a la que no le guste el f√ļtbol, pero ten√≠a muy claro lo que quer√≠a hacer, y lo hice lo mejor que pude.

Lo más complicado, no obstante, fue terminar los textos. Comenzar es fácil, pero el final de un texto es donde se concentra toda su energía e intensidad, y para mí terminar estos cinco relatos fue un esfuerzo importante, que me dejó agotado.

 

¬ŅQu√© autores lo inspiraron para el libro?

Julio Ram√≥n Ribeyro es un autor muy importante para m√≠. En ?Una carrera futbol√≠stica? intent√© algo similar a lo que el gran autor peruano intent√≥ en Solo para fumadores, solo que con el f√ļtbol. Pese a que nunca he fumado, ese es uno de mis cuentos favoritos. El nivel de detalle de Ribeyro me dej√≥ deslumbrado. Es un gran autor, estil√≠sticamente perfecto. Y confieso que tambi√©n me fij√© en el que a mi modo de ver es su mejor libro, Relatos santacrucinos. En todos los cuentos transcurren una gran cantidad de a√Īos, e incluso el libro se puede leer como una novela. Prob√© algo parecido con La ley del ex. Respecto de la longitud de los textos, siento que es una forma que no se ha tratado mucho en la literatura colombiana, y por eso me propuse encararla. Por √ļltimo, ser√≠a un ingrato si no reconociera a la gran maestra del relato largo en la literatura mundial: la canadiense Alice Munro. Su obra est√° a la altura de todos los grandes.

 

En estos relatos, ¬Ņqu√© fue lo m√°s dif√≠cil de escribir sobre f√ļtbol?

Hay ciertas jugadas que ve√≠a clar√≠simas, pero cuando comenzaba a describirlas empezaba a vislumbrar los problemas: justamente por eso creo que no hay tanta narrativa de f√ļtbol. En √ļltimas, ¬Ņqu√© tanto se puede decir? El tipo la par√≥ de pecho, se sac√≥ a dos y pate√≥ cruzado: golazo. Por este motivo me propuse ser muy espec√≠fico al describir las jugadas, por ejemplo cuando Fern√°ndez hace un ranquin de los mejores t√ļneles que ha hecho en su vida, luego de describir el lance doy un referente real: como el ca√Īo que Riquelme le hizo a Yepes hace tantos a√Īos; como ?la Boba? de D'Alessandro. Esto permite que un futbolero se ubique r√°pidamente, y un no futbolero tiene Youtube al alcance de la mano.

 

¬ŅQu√© consejo les dar√≠a a los j√≥venes que tambi√©n quieren escribir con humor?

Creo que un buen consejo es seguir el instinto, siento que un creador tiene que seguir sus instintos. No hay una √ļnica manera de hacerlo, no hay recetas. De lo contrario, habr√≠a maestr√≠as de ?Escriba como Garc√≠a M√°rquez?. Y no, √©l lo hizo porque fue una persona que vivi√≥ en un tiempo, que ten√≠a una sensibilidad muy particular. Un genio. Ahora bien, tampoco el fin de todos tiene que ser hacer re√≠r a los dem√°s, pero si uno se va por ese camino, debe exigirse. No quiere decir que porque se quiera escribir de una forma graciosa, sea f√°cil, todo lo contrario. Llevo 15 a√Īos escribiendo todos los d√≠as; es decir, esto a m√≠ no me cay√≥ del cielo, me he aguantado unos trabajos infames y todo por lograr unas horas al d√≠a para escribir y pulir mi voz.

 

Entonces siento que para hacer re√≠r hay que ser aut√©ntico, si uno trata de complacer a los dem√°s, la embarra; eso me hace recordar una cita de Woody Allen: ?No s√© cu√°l es el secreto del √©xito, pero el secreto del fracaso es tratar de darle gusto a todo el mundo?. Est√° bien preguntar y dem√°s, pero uno tiene que escucharse y seguir su instinto, sobre todo saber encontrar los detalles que despu√©s puedan explotar; la mirada de un escritor, la sensibilidad, la percepci√≥n: esas cosas no se pueden ense√Īar.

 

Noticia publicada por El Espectador: https://www.elespectador.com/noticias/noticias-de-cultura/juan-fernando-hincapie-el-arte-de-narrar-futbol-articulo-891956

 

 

 

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