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De los nueve relatos de Canciones para el incendio solo uno, Aeropuerto, termina en página par, la 150. Los otros ocho, en cambio, en impar, como no pasaría en una novela de Juan Gabriel Vásquez. Nunca.

√Čl escribe en word, con las m√°rgenes que va a tener el libro: as√≠ controla que un cap√≠tulo termine en la izquierda, cortando un p√°rrafo, buscando ese espacio, dice √©l, para elaborar un pensamiento o hacer una idea m√°s intensa. Solo que el cuento no lo permite: su versi√≥n final, dice √©l otra vez, es cuando ya no se puede quitar una palabra porque se desbarata todo. Entonces puede terminar, como¬†Los muchachos, en la 173, o¬†Las ranas, en la 93.

A Juan Gabriel le toc√≥ aceptar que el final fuera un poco m√°s arriba de la hoja o en p√°gina par. Nada que hacer. As√≠ se fue su libro m√°s reciente, en el que vuelve a los relatos despu√©s de 17 a√Īos.

¬ŅC√≥mo los escribi√≥, de una sola vez o por √©pocas?

?Yo publiqu√©¬†Los amantes de todos los santos¬†en 2001, despu√©s de eso hice otros dos cuentos que acabaron siendo parte de ese libro en una nueva edici√≥n, y en los √ļltimos diez a√Īos he escrito una docena. Lo que hice fue escoger los mejores y salieron cuatro, que ten√≠an en com√ļn un narrador autoficcional:¬†Juan Gabriel V√°squez.¬†En¬†El doble,¬†en¬†Aeropuerto, en¬†Las malas noticias¬†y en¬†El √ļltimo corrido,¬†el narrador soy yo.

Y me di cuenta de que ten√≠an otro punto en com√ļn, que era un contacto breve con una violencia que le ha ocurrido a otros. En alg√ļn caso porque me toc√≥ ser extra de una pel√≠cula de¬†Roman Polanski, y √©l hab√≠a sufrido un hecho de violencia unos a√Īos antes. En otro por esa especie de violencia rara que es una enfermedad invasiva como el c√°ncer, que le da al cantante de¬†El √ļltimo corrido.¬†Entonces empec√© a escribir otros que trataran de explorar momentos similares, esos en que la violencia le pasa a uno al lado o que le ocurre a otra persona y te afecta la vida o la percepci√≥n del mundo.

Escrib√≠ cinco cuentos nuevos en el √ļltimo a√Īo y medio, y eso es el libro. Esos cinco los escrib√≠ pensando en darle una estructura especial, en alternar narradores, en cambiar formas, en explorar las posibilidades de este g√©nero fant√°stico que te permite apresar o capturar una emoci√≥n o una peque√Īa revelaci√≥n sobre lo que somos los seres humanos y que la novela pasar√≠a por alto, porque ella hace unos cuadros grandes de la sociedad. A la novela no le interesan estas emociones peque√Īitas, pero a m√≠ me parece que son valios√≠simas, dicen mucho de lo que somos y se perder√≠an si no existiera el aparato del cuento para capturarlas?.

¬ŅSi fue extra de Polanski?

?Eso es verdad, y es verdad que me fui de gira con un grupo de corridos mexicanos, es verdad que visit√© la base militar norteamericana de Rota, en el sur de Espa√Īa, y que conoc√≠ ah√≠ a una gente. La otra cosa que tienen en com√ļn estos relatos es la cercan√≠a con mi experiencia, y eso es algo que es mucho m√°s f√°cil de hacer en el cuento que en la novela: explorar un episodio de nuestra experiencia, que resulta oscuro, dif√≠cil de entender, algo que hemos sentido en una situaci√≥n y no sabemos c√≥mo se llama ni qu√© fue lo que nos pas√≥. Si escribes una novela est√°s tres a√Īos pensando en eso y digamos que la revelaci√≥n se pierde, pero un cuento es una peque√Īa terapia con un amigo, te sientas, le cuentas lo que pas√≥ y tratas de darle alg√ļn sentido.

De manera que todos giran alrededor de experiencias reales que para mí fueron misteriosas u oscuras. El cuento es la manera de nombrar esas emociones o esa revelación que tuve en determinada circunstancia. Yo nunca he escrito ficción desapegada de la realidad, todo lo que he escrito de ficción tiene un pie muy firme en algo verdadero, que me pasó, que vi, que viví, y el aparato de imaginación que uno construye alrededor es una manera de sacarle sentido a eso?.

A veces los llama relatos, ¬Ņpor qu√©?

?Siempre me ha interesado mucho esa definición. Es una de las diferencias que nuestra lengua tiene con el inglés, que distingue muy claramente lo que ellos llaman tale, que es el cuento de antes, de los narradores, casi como una historia que se narra junto a la fogata, es como una fábula, que tiene casi siempre un elemento fantástico. Lo distinguen del short story, que es el relato nuestro, la tradición que viene de Antón Chéjov y de Guy de Maupassant, y todos estos que para mí son muy importantes.

Estos cuentos de tradición realista son los que para mí sirven, unas trampas en las cuales queda atrapada una emoción, algo que entendemos sobre la condición humana que de otra manera no podríamos capturar. Siempre me ha gustado más el término relato, porque el cuento lo asocio a una tradición oral junto a la fogata?.

Para muchas personas la violencia se asocia a un hecho de guerra, y muchos de los cuentos lo tratan as√≠, pero est√° tambi√©n el c√°ncer como hecho violento. ¬ŅEstaba explorando ampliar ese concepto?

?La palabra ha venido cargada en Colombia durante las √ļltimas d√©cadas, y sobre todo los √ļltimos cinco a√Īos, de connotaciones que son exclusivas de la guerra, y yo quiero devolver, liberarla de esas restricciones y recordarnos que hay muchos momentos m√°s diversos en los que nuestras vidas rozan la violencia, que esta puede tener mil encarnaciones distintas.

Ese cáncer es una enfermedad violenta porque se soluciona con una intromisión a cuchillo en el cuerpo de una persona, que es la cirugía que sufre el personaje. La violencia puede ser eso o un crimen que le sucede a otro, como es el de Polanski. Pasar junto a eso y ser testigo de cómo vive su vida presente alguien que ha sufrido violencia en el pasado es un instante que para mí fue muy elocuente.

Luego hay un cuento que es una especie de metáfora sobre mi generación, Los muchachos, qué es crecer en la Bogotá del terrorismo, la violencia que ocurre más allá, y cómo las bombas y los asesinatos afectan las vidas de un grupo de adolescentes. Entonces todos son casos que tratan de ensanchar un poco el significado de lo que es la violencia para nosotros, para que no nos quedemos en el significado restringido y periodístico que tiene en esta actualidad?.

El tono es r√°pido. ¬ŅPor qu√© tanta rapidez?

?La novela que a mí me gusta escribir exige una densidad, bajar el cambio y a veces andar despacio, concentrándose mucho en las cosas y pensando mucho. En cambio el cuento tiene para mí la virtud de que puede ir rápido, ganar un cierto impulso y pasar a una cierta velocidad, con una especie de ligereza por sus temas. A veces su gracia está en eso, en pasar por encima sin detenerse demasiado, sin contarlo todo, porque parte del significado lo construye el lector, quien completa las palabras que hay sobre la página con su imaginación, como es el caso del primer cuento, Mujer en la orilla, que depende mucho más del lector que de lo que se cuenta.

S√≠ hay una voluntad muy consciente de utilizar una frase que permita una lectura a alta velocidad, en la que est√° todo el tiempo movi√©ndose la narraci√≥n hacia adelante, porque el relato te exige esa econom√≠a, ese impulso. En el √ļltimo cuento,¬†Canciones para el incendio, es m√°s notorio que en cualquier otro. En cincuenta p√°ginas se cuentan d√©cadas de la vida de unos personajes, va muy r√°pido. Con ese material pude haber escrito una novela de 400 p√°ginas, pero lo reduje para concentrar el significado y dar una experiencia m√°s potente al lector?.

¬ŅQu√© lo hizo dejarlo como un cuento y no ceder a la tentaci√≥n?

?Eso forma parte de la intuici√≥n de un escritor, me pareci√≥ que yo hubiera podido con ese mismo material, llenarlo de historias y de p√°rrafos para hacer una novela, pero que la virtud de esa historia estaba tambi√©n en la concentraci√≥n, en reducir. La riqueza de esa an√©cdota depend√≠a de contarla de una manera muy r√°pida, muy ligera en los t√©rminos de Calvino. ¬ŅTe acuerdas de esa conferencia de Calvino que dec√≠a que la ligereza era una de las virtudes del pr√≥ximo milenio? Era eso. Era una historia capaz de elevarse, en lugar de hacerla densa y pesada como puede ser una novela. Y adem√°s tiene una arquitectura muy especial, que funciona en espiral: empieza en una cosa y a la mitad te das cuenta que te est√°n contando otra. Empieza hablando del soldado de la primera guerra y luego te das cuenta de que la historia en realidad es otra. Hubiera sido posible hacer una novela con eso, pero creo que hubiera da√Īado la potencia de la historia?.

Los personajes est√°n recordando. El pasado es lo que le interesa, de hecho, a Juan Gabriel...

?Claro, todos los cuentos tienen que ver con un acto de memoria. En el primero es una fot√≥grafa que recuerda una historia que vio o vivi√≥. En los que yo soy el narrador siempre es un acto de memoria de algo que pas√≥ hace 20 a√Īos. T√ļ lo has dicho, ese es uno de mis temas, utilizar la escritura de ficci√≥n como veh√≠culo para ir a ese lugar misterioso que es el pasado y ver qu√© fue lo que realmente pas√≥ ah√≠, que es algo que me parece nos preocupa a todos: c√≥mo acceder al pasado, que por definici√≥n es un territorio desaparecido. Eso es algo que hacemos todos los d√≠as: tratar de recuperar el pasado perdido mediante las historias, contando cuentos sobre algo que ya se ha ido, para ver si podemos vivir ah√≠ un poquito m√°s o si podemos entenderlo despu√©s de no haberlo entendido, o lo que sea. Y los cuentos son una forma muy compleja, sofisticada, de capturar uno de esos momentos que se han ido, para iluminarlo y saber realmente qu√© fue lo que nos pas√≥ ah√≠. Esa es una cosa muy linda que puede tener la literatura de ficci√≥n: esa capacidad de penetrar en un territorio que es inasible?.

En esas peque√Īas emociones est√° por ejemplo el Juan Gabriel viajero. Ah√≠ tambi√©n, en los relatos, hay un viaje...

?Es un viaje y un encuentro. Yo siento que a veces esa puede ser la diferencia entre mis cuentos y mis novelas. Estas son de alguien que está plantado en Bogotá, en Colombia, y está buscando historias. En cambio los relatos son de alguien que se está moviendo y que se encuentra con las historias casi sin querer. Todos los cuentos son eso: Mujer en la orilla es sobre alguien que me encuentro y que me cuenta lo que le pasó. Las malas noticias, que es uno de mis favoritos, es una serie de encuentros azarosos, de chocarse en la vida con gente con la que uno pudiera muy bien no haberse encontrado nunca. Hay una dinámica en los escritos de este libro, que es mi fascinación por las historias ocultas de los otros. Por razones misteriosas que nunca he entendido muy bien, a la gente que conozco le encanta contarme cosas, su vida. Y a veces ahí hay algo que siempre me interesa mucho, que me parece digno de explorar un poco más y transformarlo en una situación de ficción. Es esa curiosidad por la vida de los otros que a mí me parece fundamental, no solo como novelista sino también como cuentista. Esa fascinación por el hecho de que todo el mundo tiene una historia detrás y capturarla, para que no se pierda, me parece una misión importantísima?.

La pol√≠tica le interesa mucho, y est√° en los cuentos, pero no directamente. ¬ŅEso es porque es parte de la vida cotidiana?

?Esto es muy importante para m√≠, la demostraci√≥n de que esa idea que separa la vida y la pol√≠tica es completamente falsa. Todo es pol√≠tica en la vida de todos, incluso la posici√≥n de un escritor que dice no me interesa la pol√≠tica, es una posici√≥n pol√≠tica. Eso como primera medida. Lo que pasa con los cuentos, por oposici√≥n a la novela, es que esta puede ser pol√≠tica en un sentido en que los cuentos rara vez lo son. Porque estos tratan sobre todo de vidas privadas en un √°mbito privado. Las novelas pueden explorar la vida de un individuo en un contexto m√°s grande, p√ļblico, hist√≥rico, pol√≠tico, pero los cuentos suelen fijarse en el individuo desvinculado del marco social y, sin embargo, las situaciones que me interes√≥ explorar en este libro no siempre, pero con alguna frecuencia, son momentos en los que la vida de afuera, la vida pol√≠tica y p√ļblica, se mete en la privada. Eso es lo que pasa en¬†Canciones para el incendio, en¬†Los muchachos, y de manera retorcida en el primero,¬†Mujer en la orilla.¬†Luego, ya est√°. Los dem√°s cuentos son emociones netamente privadas como¬†Las malas noticias,¬†que es un cuento muy raro, depende de c√≥mo lo leas. Puede ser como una especie de amor futuro, frustrado por la muerte de una persona que no es ninguno de los amantes.

Entonces son emociones muy privadas, pero es verdad que hay siempre una preocupación por lo que llamaríamos el mundo político y cómo eso afecta las vidas individuales de la gente?.

Ven√≠a de varias novelas y el a√Īo pasado un libro de ensayos. ¬ŅQu√© lo trajo a los cuentos otra vez?

?Un agotamiento con la manera de ver el mundo que tienen las novelas. Desde que publiqu√© el primer libro de cuentos en 2001, Los amantes de todos los santos, empec√© a tratar de mirar el mundo con las herramientas de la novela, que permiten hacer unas cosas muy especiales, y me puse a tratar de entender c√≥mo utilizarla para capturar esas historias que ten√≠a, y creo que con La forma de las ruinas de alguna manera cerr√© un ciclo. Sal√≠ tan agotado mental y emocionalmente, que el siguiente libro fue el de ensayos sobre la novela, y sent√≠ una especie de urgencia de volver a escribir cuentos sobre c√≥mo hab√≠a cambiado mi relaci√≥n con el g√©nero desde que publiqu√© Los amantes de todos los santos, y lo que descubr√≠ es que en todos estos a√Īos hab√≠a le√≠do y estudiado sin querer muchos cuentistas que me hab√≠an dejado una serie de lecciones. Este libro lo escrib√≠ en un estado de exaltaci√≥n y de felicidad extra√Ī√≠simo. Fue lo opuesto al primero, que lo hice con angustia e incertidumbre, porque hab√≠a escrito dos novelas que para m√≠ eran fracasadas y este libro era la prueba definitiva: si eso no sal√≠a bien me dedicaba a otra cosa. Este en cambio fue hecho con un sentido de que las lecturas de 20 a√Īos estaban ah√≠. Cada cuento ten√≠a las soluciones a sus problemas, y eso fue una cosa maravillosa, y yo creo que eso lo siente el lector, que estuve muy a gusto escribiendo y que cada uno es lo que quer√≠a que fuera, que es lo mejor que se puede decir de algo que uno escribe?.

Novela, ensayo y ahora volvi√≥ al relato. ¬ŅQu√© m√°s hay en Juan Gabriel que no sepamos? ¬ŅPoes√≠a, teatro?

?Pues yo llevo mucho tiempo queriendo escribir teatro y lo tengo entre ceja y ceja, no se me va a ir porque tengo una fascinaci√≥n por el g√©nero, porque me he alimentado de dramaturgos como Shakespeare y David Mannet, siempre lo he hecho, tratando de saber c√≥mo diablos escribo una obra de teatro. En los pr√≥ximos cinco a√Īos estoy seguro de que ser√° un libro. Pero hay novelas, algunas con m√°s ficci√≥n que otras. Mi problema es que mis proyectos me acompa√Īan mucho tiempo, antes de que me ponga a escribirlos, entonces tengo dos cosas por ah√≠ que se van a volver novela en un futuro, probablemente el pr√≥ximo libro sea una de ellas. Entonces s√≠, sigue habiendo proyectos en territorios que ya conozco como la novela y otros en desconocidos como el teatro. Vamos a ver c√≥mo sale?.

¬ŅLa poes√≠a no?

?Me da tanto miedo, porque la poesía es tan difícil, la de verdad. Escribo de vez en cuando y sigo leyendo muchísimo, pero no veo un libro todavía?.

¬ŅCada relato es como una canci√≥n?

?El t√≠tulo est√° escogido as√≠, para que hable del cuento que lo lleva, y tambi√©n para que sirva para todo el libro. Todos los cuentos podr√≠an llevar el √ļltimo p√°rrafo del √ļltimo cuento, porque lo que tienen en com√ļn es esa circunstancia de ser mucho despu√©s de una situaci√≥n dif√≠cil. El cuento es ese lugar donde recordamos esa violencia pasada, ese incendio pasado y le dedicamos palabras para tratar de que tenga sentido, que son las canciones. El t√≠tulo metaf√≥rico es simplemente un intento porque despu√©s de sucedido el incendio, la cat√°strofe, la desgracia, la situaci√≥n dif√≠cil, tratar de componer una historia al respecto para poder entender lo que pas√≥. Eso es lo que hacemos los seres humanos?.

¬ŅYa no va abandonar el cuento tanto tiempo?

?No, no. De pronto pasan otros 20 a√Īos antes de que publique el siguiente libro. Es un g√©nero que me gusta mucho. Me he pasado los √ļltimos a√Īos, que han sido de mucha concentraci√≥n en la novela, incluso el libro de ensayos es sobre la novela. Solo he le√≠do cuentos y he vivido con un gozo, con una felicidad en los cuentos de Alice Munro, es fant√°stica, y en los de Flannery O'connor, y he le√≠do con admiraci√≥n lo que se est√° haciendo en el g√©nero en mi generaci√≥n, gente como Samanta Schweblin en Argentina. Yo creo que se est√°n escribiendo cosas muy interesantes y luego claro, mis maestros de toda la vida, Ch√©jov, el Joyce de Dublineses, Hemingway, a eso vuelvo todo el tiempo, y es un placer. Es como lavarse un poco la mirada despu√©s de la intensidad de tres a√Īos vividos con Jorge Eli√©cer Gait√°n y con Rafael Uribe Uribe en esa condenada novela que termin√© agotado?.

Claro, fueron m√°s de 500 p√°ginas en La forma de las ruinas...

?Eso fue una intensidad que salí sintiendo que necesitaba una ducha, y los cuentos son la ducha, es una delicia?.

¬ŅTambi√©n lee cuentistas colombianos?

?S√≠, he le√≠do mucho y apoyado la carrera de Margarita Garc√≠a Robayo, que es una extraordinaria cuentista, y est√° por ejemplo Pedro Baldr√°n Baladi, autor de cuentos que me encantan. Tambi√©n he le√≠do a Andr√©s Felipe Mu√Īoz. Me falta tiempo para leer todo lo que sale. Me he encargado de varias antolog√≠as de colombianos y yo creo que en Colombia hay grandes cuentos que se est√°n escribiendo todo el tiempo?.

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