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La investigación de la ex editora de SEMANA, Gloria Valencia, ganó la categoría de mejor libro periodístico. Así se hizo este trabajo.

 

SEMANA: ¿Por qué la decisión de hacerle una segunda parte a la historia de Interbolsa?

Gloria Valencia: Porque pensábamos que sería hacerle un cierre periodístico a un caso que ha sido emblemático para el mercado de valores y el sector financiero. El anterior libro terminó en el 2014 cuando iban dos años de haberse producido la caída. Se habían contado los hechos que la llevaron a ese derrumbe y quienes eran los personajes protagonistas en la historia. Cómo habían empezado las investigaciones tanto de la superintendencia como de la fiscalía, y ahí terminó. Han pasado 3 años más y la realidad es que se trata de un caso que ha marcado no solo por el número de víctimas y la plata comprometida, sino porque se trató de unos personajes que hicieron parte de una elite muy importante empresarial y económica del país. Era importante mandar el mensaje de que ese caso de lo que uno llama delitos económicos de cuello blanco no iba a quedar muerto. Yo creo que mucha gente, no solo victimas sino la sociedad misma, quería saber finalmente que pasó aquí. ¿Hay un resarcimiento a las víctimas? ¿Las personas responsables terminaron pagando? O como muchas veces la gente dice: ¿Nuevamente se cumplió eso de que la justicia es para los de ruana? Otra motivación era que por alguna razón yo siento que hay ciertas personas vinculadas al caso que creo que como la gente olvida tan fácil están tratando de reescribir la historia a su antojo, entonces me parece que también hace parte de la responsabilidad periodística tratar de que estos casos que hirieron tanto a la sociedad pues no era muy justo que llegaran otras personas a terminar la historia de una manera distinta Además, siento que hay personas vinculadas al caso que están tratando de reescribir la historia. Al final se escuchaban voces que decían que los culpables eran las víctimas porque invirtieron, porque querían evadir impuestos. Era tratar de decir: ‘no, mire, la historia sigue y es está’.

SEMANA: Y usted en este segundo libro qué fuentes consultó. ¿Las víctimas? ¿Los responsables?

 

G.V: Traté de hablar con muchas víctimas porque quería saber cuál era el sentimiento de ellas frente a lo que había pasado. Un poco lo que trata esta segunda parte es mirar la devolución de los dineros, los procesos de liquidación de la superintendencia y el proceso final de la fiscalía, hasta donde se podía hacer porque el proceso en lo penal todavía sigue. Hay gente que perdió todo, hay gente que logró recuperar el cien por ciento del capital. En otros instrumentos de inversión la gente no logró recuperar el cien por ciento. Hay otro tipo de acreedores que no son inversionistas, como bancos, que no van a recuperar el dinero.  Cuando uno habla con las víctimas, a ellas les queda un sin sabor porque si bien se recuperó parte del capital, se sienten que no recuperaron el lucro cesante, es decir la plata que pusieron hace cinco años no es la misma de hoy. Muchas personas sufrieron un daño moral muy grande.

 

SEMANA Mucha gente piensa en Interbolsa y lo asocia a la crisis de la bolsa de Estados Unidos. ¿Cuáles son las diferencias sustanciales entre lo que pasó acá y lo que pasó allá?

 
 

G.V: Son crisis ocasionadas en causas diferentes, pero tienen en común que se trata del mercado de valores, de la pérdida de confianza, de cómo unos tipos se aprovechan del dinero de unas personas que les confiaron para que los invirtiera y los protegiera y finalmente terminan defraudados. Tienen en común también que afectaron muchísimo el mercado. El mercado de valores de Colombia es uno antes de Interbolsa y uno después, y no se ha recuperado completamente. La confianza de los inversionistas, pero también las operaciones del mercado, se redujeron ostensiblemente. El daño que le hizo Interbolsa al mercado es muy grande. Cinco años después el hecho de que todavía se vea el impacto mide lo que fue Interbolsa. Aunque algunos de ellos han querido mostrar que fue el azar del mercado, en este caso no fue así, fue un cumulo de errores, de malos comportamientos y de actuaciones fuera de la ley como lo demostraron las investigaciones y las autoridades.

SEMANA: Es decir, ¿esta gente lo hizo a propósito?

G.V: Yo no creo que la gente, por lo menos en estos casos, se siente un día y diga vamos a defraudar. Lo que sucede es que la gente empieza a hacer un negocio y poco a poco por comportamientos, por excesivos riesgos, por falta de ética, por errores de desespero cuando ya las cosas están mal, se llega a lo que llegaron ellos. Yo no creo que alguien diga “voy a montar un negocio para defraudar”. Solamente en una pirámide, que ahí sí dicen: “voy a robar”.

 

SEMANA: ¿Cómo se logra hacer un libro sobre periodismo económico que enganche a tantos lectores, como el primero que sacó sobre Interbolsa?

GV: Creo que este caso es muy particular porque a pesar de ser imposible escaparse de los tecnicismos, tiene un ingrediente y son las personas. Cómo las empresas las hacen es las personas. Los involucrados en esta tenían unas características y condiciones muy particulares en la sociedad, creo que era lo que hacía que la historia pudiera ser mas legible y no se limitara simplemente a unos tecnicismos que yo creo que son importantes.  De hecho creo que hay gente que ha pensado que se hagan libros puramente sobre el tema técnico, de cómo se produjo la captación. Pero mi idea era hacer una historia de una compañía exitosa que se quebró, entonces quería contar la historia de principio a fin. Los 20 años de la empresa también hicieron que fuera una historia interesante. Tal vez otro caso no sería así. Por lo general cualquier debacle de estos tipos de delito de cuello blanco suelen ser interesantes para la sociedad. También por las victimas porque aquí hubo víctimas de toda naturaleza: expertos inversionistas, comunidades religiosas que no tenían idea, gente medianamente informada, de todo.

SEMANA: ¿Cómo cree usted que fue e cubrimiento en medios de este tema?

 

G.V: Cuando pasó lo de Interbolsa hacía rato que no pasaban escándalos de esta naturaleza tan grande. Digamos que habían pasado las pirámides de DMG, pero eso era más como un tema de las típicas pirámides burdas que tocaron a mucha gente. Esto tenía una condición especial que es que había gente de una elite económica influyente que tuvo muchos privilegios sociales y económicos. Eso creo que hizo que se tratara bien, que se cubriera y fuera de interés mediático porque era la firma comisionista más grande del mercado. Si hubiera sido una firma pequeña no hubiera causado esta explosión, entonces yo creo que se cubrió bien, que los medios lo hicieron bien. Yo un día dije, que bueno escribir la historia como una fotografía completa de todo el caso y por qué no facilitar todo junto y hacer toda una historia completa. Porque cuando uno cuenta toda la historia de principio a fin entiende por qué se cayó Interbolsa.

 Publicado en Revista Semana: 

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