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La esposa del expresidente es la mujer más popular de Estados Unidos. 'Becoming', un nuevo documental de la plataforma de streaming, cuenta cómo salió adelante a pesar de sus orígenes humildes y deja la idea de que podría ser una alternativa presidencial en 2024.

 
 
 ?Parece el 'tour' de una estrella de ?rock??, escribió perplejo un comentarista político cuando Michelle Obama, la exprimera dama de Estados Unidos, andaba de gira para promocionar ?Mi historia?, su autobiografía.

Su asombro no era para menos: en las 34 ciudades del recorrido los tiquetes se agotaron a los pocos días de salir a la venta y los escenarios siempre estuvieron a reventar. El ambiente, además, era como el de un concierto: miles de personas, emocionadas, gritaban cuando ella salía al escenario y después se agolpaban en la calle para aclamarla, tomarle fotos y pedirle autógrafos. Nadie hubiera pensado que se trataba de la promoción de un libro.

La anécdota muestra una realidad palpable en las encuestas que miden el nivel de aceptación en Estados Unidos: las dos personas más populares en ese país son Bill Gates y Michelle Obama. Ella incluso supera a su marido, Barack, el expresidente.

A pesar de descender de una familia de esclavos, sus papás siempre le hicieron sentir a Michelle que podía lograr lo que quisiera y que no era menos que nadie.

Por eso algunos columnistas y personalidades como Michael Moore han hablado de la posibilidad de que se lance a la presidencia, ya que seg√ļn varios sondeos, barrer√≠a a Donald Trump y a los candidatos dem√≥cratas, incluido Joe Biden. Ella, sin embargo, descart√≥ la posibilidad y no ha mostrado inter√©s alguno en la pol√≠tica.

El documental, dirigido por Nadia Hallgren, forma parte de los proyectos que los Obama tienen con Netflix. La cineasta siguió a Michelle Obama durante su gira por 34 ciudades de Estados Unidos y pudo captar la pasión y el fanatismo que genera en millones de personas.

El documental también cuenta la historia de Michelle por medio de las entrevistas que le hicieron durante la gira y de momentos junto a su equipo de trabajo, su mamá, sus hijas, su hermano mayor y el propio Barack. Allí recuerda sus orígenes en el South Side, una zona de Chicago en donde viven familias de clase media-baja y de escasos recursos. Y en donde, a pesar de descender de esclavos, sus papás siempre le hicieron sentir que podía lograr lo que quisiera y que no era menos que nadie.

Eso no significa que no viviera actos de racismo. Cuando era peque√Īa, en su barrio conviv√≠an familias negras y blancas por igual, pero con el paso del tiempo, cuando m√°s afroamericanos comenzaron a llegar a la zona, casi todos los blancos salieron hacia el norte de la ciudad, porque pensaban que el barrio ?se estaba da√Īando?. Ella tuvo que vivir ese proceso, y¬†la marc√≥ en particular un episodio en el cual una de las asesoras acad√©micas de su escuela le dijo que su sue√Īo de llegar a la Universidad de Princeton no era realista y que ?aspiraba demasiado alto?.

Cuando tuvieron a sus hijas y Barak entró a la política, el matrimonio entró en crisis y les tocó asistir a terapia de pareja.

Allá conoció a Barack, quien entró a trabajar de practicante en 1989. Al comienzo ella era su mentora y aunque le parecía atractivo, no quería tener nada con él: ?Ambos éramos negros, jóvenes, solteros y habíamos salido de Harvard, así que todos esperaban que termináramos juntos. Yo no quería caer en ese estereotipo?, recuerda. Aunque fue inevitable: él la apabulló como un tsunami con su personalidad arrolladora y se casaron en 1992.

El matrimonio funcionó bien al principio, porque a pesar de las ambiciones de Barack, Michelle había logrado construir una relación en igualdad de condiciones. Todo cambió cuando tuvieron a sus hijas y él entró a la política. Decepcionada, comenzó a sentir que a ella le tocaba todo el sacrificio. Fue un momento tan complicado que tuvieron que asistir a terapia de pareja. 

El gran reto, sin embargo, lleg√≥ cuando Barack se lanz√≥ a la presidencia y ella se dio cuenta de lo que implica estar en el ojo del p√ļblico: los medios, los pol√≠ticos rivales, los analistas y todo el mundo estaban pendientes de sus acciones y de sus palabras como la esposa del candidato favorito. Y en varias ocasiones sacaron sus palabras y sus gestos de contexto.

Michelle no dejaba que los empleados de la Casa Blanca tendieran las camas y limpiaran el cuarto de sus hijas. Así mismo, prohibió que los mayordomos, en su mayoría negros, vistieran de esmoquin. El documental también muestra que tuvo que ir a terapia de pareja con Barack Obama.

Eso la llev√≥ a vivir bajo un estr√©s constante durante los ocho a√Īos en la Casa Blanca. Aunque tambi√©n tuvo un lado bueno:¬†como sab√≠a que todo el mundo estaba pendiente de lo que dec√≠a, comenz√≥ a inspirar y a motivar a los j√≥venes a los que, como ella, les han dicho que no van a lograr sus metas.

Lo que m√°s llama la atenci√≥n de los Obama es que en la mente prejuiciosa de muchos estadounidenses, los blancos a√ļn son sin√≥nimo de clase, mientras que los afroamericanos representan lo peor de la sociedad.

Lo m√°s probable es que el pr√≥ximo presidente no dure m√°s de cuatro a√Īos, lo que le dejar√≠a el camino libre a Michelle.

No obstante, la realidad es muy distinta: Barack Obama puede ser el presidente estadounidense que más clase ha reflejado desde John F. Kennedy. Y Michelle, que físicamente no es ninguna Jackie, logra irradiar lo mismo. A todas estas, Donald Trump, quien técnicamente representa a la élite conocida como WASP (blancos, anglosajones y protestantes), es el presidente más vulgar que ha tenido ese país en su historia.

As√≠ las cosas, no es imposible pensar que pueda picarla el bicho de la pol√≠tica. Sobre todo porque sea quien sea, el pr√≥ximo presidente no durar√° m√°s de cuatro a√Īos; Trump ya no podr√≠a volver a lanzarse y Biden, quien tiene 77 a√Īos, no buscar√≠a la reelecci√≥n por su avanzada edad.Con el tiempo le demostr√≥ que estaba equivocada: no solo pudo entrar a Princeton a estudiar leyes, sino que luego pas√≥ a Harvard. En ambas universidades, no obstante, comenz√≥ a sentir en carne propia¬†la desigualdad racial: ?Una de mis compa√Īeras de cuarto se mud√≥ porque a su madre la horrorizaba que yo fuera negra. No estaba preparada para eso?, cuenta. Pero, aun as√≠, logr√≥ sobrepasar esos escollos y termin√≥ trabajando en una firma de abogados

En el documental queda claro que muchos ven a Michelle como una esperanza para recuperar esa elegancia perdida hace cuatro a√Īos.¬†Cualquier pol√≠tico envidiar√≠a su carisma, su despliegue de un sentido del humor fino y agudo, la seguridad en s√≠ misma, sus conversaciones motivadoras, sus apuntes inteligentes y su manejo de las audienciasEso podr√≠a cambiar en el futuro. O por lo menos eso piensan¬†quienes han visto¬†?Becoming?, el nuevo documental de Netflix que la sigue de cerca durante la gira promocional. Este no hace grandes revelaciones, pues ya todo est√° dicho en el libro (que se convirti√≥ en una de las autobiograf√≠as m√°s vendidas de la historia). Pero s√≠ muestra sus cualidades de liderazgo, el fervor que despierta en las masas y su gran manejo del p√ļblico.¬ŅFutura candidata?

 

Noticia publicada por Revista Semana: https://www.semana.com/gente/articulo/la-historia-de-michelle-obama-proxima-candidata-a-la-presidencia-de-eeuu/671533

 

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