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Lea apartes de la publicaci贸n de los exministros Juan Fernando Cristo y Guillermo Rivera.
Los minutos siguientes a la consolidaci贸n de los resultados electorales de ese 2 de octubre que confirmaron la derrota del S铆 en el plebiscito transcurrieron entre el silencio, los murmullos en los pasillos, el desconcierto y el llanto.聽El Presidente desapareci贸 por poco tiempo y despu茅s se sent贸 en su escritorio de un peque帽o estudio en la casa privada del Palacio de Nari帽o. All铆, convocado por Santos, lleg贸 el equipo negociador del acuerdo de paz.

Nadie ten铆a un plan B, no exist铆a ning煤n libreto, y聽el jefe de Estado, siempre tranquilo y sereno, mostraba una profunda tristeza y desconcierto.

En sus pocas palabras iniciales confes贸 que jam谩s hab铆a esperado un resultado as铆, antes de asegurar que las mentiras en la campa帽a hab铆an producido mucho da帽o y que la tormenta en la Costa nos hab铆a afectado.

Con admirable talante democr谩tico expres贸 claramente que hab铆a que reconocer la derrota r谩pido y de pronto, en forma sorpresiva,聽advirti贸 que la mejor decisi贸n en ese momento para preservar la paz era que 茅l se hiciera a un lado para permitir que el vicepresidente asumiera la conducci贸n del pa铆s聽y salvar el acuerdo. La reacci贸n generalizada en el sal贸n fue de rechazo a la idea.聽

脡l cavilaba, preguntaba y contemplaba opciones a la que sin duda era la mayor crisis en sus m谩s de seis a帽os de mandato.

Mientras tanto, De la Calle y Jaramillo, por instrucciones presidenciales, se comunicaron telef贸nicamente con los jefes de las Farc. Timochenko e Iv谩n M谩rquez, obviamente, no sal铆an de su asombro y expresaron su decisi贸n de continuar en el proceso y conversar con el gobierno sobre el futuro del acuerdo.聽

Esa actitud tranquiliz贸 un poco el ambiente y la incertidumbre ante una eventual reactivaci贸n armada de la guerrilla聽en los puntos de concentraci贸n. Al mismo tiempo, el empresario Gonzalo Restrepo conversaba con amigos de Uribe, quienes celebraban con el expresidente en Rionegro su victoria.聽

El jefe indiscutible del No esperaba que el presidente Santos saliera a admitir la derrota para pronunciarse (...) Los contactos entre distintos actores del gobierno y los promotores del No continuaron esa noche, y, a la ma帽ana siguiente, los titulares de todos los medios de comunicaci贸n de Colombia y el mundo se帽alaban con asombro que la paz hab铆a perdido en Colombia y se percib铆a gran incertidumbre sobre el futuro de los acuerdos y de las propias Farc (...).聽

Muy temprano, el lunes, como ministro del Interior responsable de la pol铆tica, aunque sin tener funciones concretas en la campa帽a plebiscitaria,聽present茅 en privado mi renuncia al Presidente, y de forma inmediata, 茅l la descart贸聽con el argumento de que una crisis adicional a la que ten铆amos era lo 煤ltimo que necesitaba.聽

Ese mismo d铆a, De la Calle anunci贸 p煤blicamente su renuncia, que fue rechazada por Santos con la misma l贸gica. Sin duda estaba muy golpeado, pero comenzaba a trazar estrategias y para ello quer铆a contar con todo su equipo y dedicarse exclusivamente a buscar salidas a la crisis y no nuevas caras para el gobierno.

(...) Finalmente, el presidente Santos聽decidi贸 llamar directamente a Uribe, quien no contest贸 el tel茅fono y despu茅s, con grabaci贸n de video incluida para el show medi谩tico, el jefe del CD llam贸 a Santos a ?pedir? una cita.聽Se acord贸 una reuni贸n de ambos equipos de gobierno y del No el mi茅rcoles 5 de octubre en la Casa de Nari帽o para discutir salidas a la situaci贸n.聽

La reuni贸n en la sala de crisis del Palacio de Nari帽o fue tensa y dif铆cil. Tuvo como el gran protagonista a Uribe, quien se extendi贸 en el uso de la palabra para presentar un memorial de agravios contra el acuerdo y contra la propia campa帽a del plebiscito, que consider贸 desigual por falta de garant铆as.

Santos escuch贸 con atenci贸n, paciencia y respeto todas las acusaciones e intent贸 buscar salidas hacia adelante al plantear directamente la posibilidad de una renegociaci贸n del acuerdo con los partidarios del No, que incluyera a las Farc.聽

Adem谩s, expres贸 la disposici贸n del gobierno para que uno de los voceros del No participara en una nueva ronda de conversaciones con las Farc en La Habana. A esa propuesta, Uribe respondi贸 en forma negativa, con el argumento de que la responsabilidad de la negociaci贸n era 煤nica y exclusivamente del presidente聽y su equipo.聽

Parad贸jicamente, semanas despu茅s, el CD solicitar铆a formalmente ese espacio en la mesa, y el gobierno se mostr贸 dispuesto, siempre y cuando la otra parte aceptara. Las Farc rechazaron.

(...) Se acord贸 que a partir del d铆a siguiente se iniciar铆an conversaciones entre ambas partes para revisar el texto final del acuerdo de paz y las modificaciones a este con base en las preocupaciones y cr铆ticas de los partidarios del No. (...) Alejandro Ord贸帽ez, Marta Luc铆a Ram铆rez, Iv谩n Duque, 脫scar Iv谩n Zuluaga, Carlos Holmes Trujillo, Rafael Guar铆n, Diana Sof铆a Giraldo, Sof铆a Gaviria, Hervin Hoyos, Rafael Nieto, Claudia Rodr铆guez de Castellanos, entre otros, acompa帽aron a Uribe en las largas sesiones. (....)聽

Tras varias semanas de reuniones intermitentes y ante las diferencias conocidas por la opini贸n p煤blica, con el presidente decidimos convocar p煤blicamente al ministerio del Interior el d铆a 27 de octubre para avanzar en las conversaciones tras una semana sin contactos.聽Al comienzo, la reacci贸n del No fue dura, pero despu茅s entendieron que no asistir a la cita para hacer un 煤ltimo esfuerzo era una mala se帽al a los colombianos.聽

Finalmente, con Iv谩n Duque y Carlos Holmes Trujillo acordamos que la reuni贸n no se har铆a ese jueves 27 sino el s谩bado 29 en la sede del ministerio.聽

(...) Desde ese s谩bado nos concentramos m谩s de 12 horas diarias a discutir las propuestas de modificaci贸n de cada sector del No. Punto por punto, en la sala de juntas del ministerio del Interior se repas贸 el acuerdo de manera detallada y exhaustiva. Todo iba a una matriz muy completa que manejaba la oficina de Sergio Jaramillo con absoluto rigor y disciplina.聽

De esa manera, entre almoj谩banas y pan de yuca que com铆amos todo el d铆a y que Uribe reclamaba con buen sentido del humor, se avanz贸 en casi todos los temas que generaban las diferencias m谩s profundas,聽incluidos los relacionados con desarrollo rural, funcionamiento de la JEP, penas alternativas, restricci贸n efectiva de la libertad, circunscripciones de paz, reincorporaci贸n, estatuto de oposici贸n, entre otros. Se contabilizaron m谩s de 58 modificaciones sustanciales.聽

Vale la pena mencionar entre las m谩s importantes, que adem谩s se mantuvieron al final a pesar de frustrarse el acuerdo, las siguientes:聽

- Derecho a la propiedad privada. Se reiter贸 que ?nada de lo establecido en el acuerdo debe afectar el derecho constitucional a la propiedad privada?.聽

- Catastro Multiprop贸sito. Se defini贸 claramente que lo har铆a la autoridad competente por ley y no participar铆an las comunidades. Los del No ten铆an temor a la influencia de las Farc en la poblaci贸n rural de algunas zonas.聽

-聽Se excluy贸 a las Farc de la Comisi贸n de Garant铆as de Seguridad y se reemplazaron por tres expertos聽y dos integrantes de las plataformas de derechos humanos

? Se oblig贸 a las Farc a presentar como organizaci贸n un inventario de bienes con destino a la reparaci贸n de sus v铆ctimas.聽

? Se decidi贸, a solicitud de las iglesias cristianas, reconocer expresamente en el acuerdo a las v铆ctimas de estas comunidades,聽garantizar la libertad de cultos y disminuir la expresi贸n ?enfoque de g茅nero?聽a lo largo del texto, porque, seg煤n ellos, se pod铆a interpretar como ideolog铆a de g茅nero.

- Se estableci贸 que el acuerdo no se incorporaba en su integridad al bloque de constitucionalidad.聽

- Se definieron los componentes de restricci贸n efectiva de la libertad tales como libertad de residencia y movimiento que sean necesarios para su ejecuci贸n, con un monitoreo y supervisi贸n por parte de la misma JEP.

Quedaron de consultar con Uribe durante el d铆a y nos ver铆amos a las 4 nuevamente en la reuni贸n (...) a la que pedimos respetuosamente que no llevaran tanta gente

? Se dej贸 claro que el Estado no renunciaba a la fumigaci贸n 谩rea para combatir los cultivos de uso il铆cito, aunque se privilegiaba la sustituci贸n social de estos.聽

(...)聽Ellos insist铆an en su tesis de que en Colombia no ten铆amos un conflicto armado, sino una amenaza terrorista enfrentada por el Estado. Esto por no aceptar una realidad que no se desprend铆a del acuerdo de paz sino de la ley de v铆ctimas vigente desde el 2011.聽

La pregunta era entonces obvia: si para ellos el conflicto armado no existi贸, 驴c贸mo pod铆a ser posible llegar un acuerdo para el fin de un inexistente conflicto?

La segunda diferencia, esa s铆 de car谩cter pr谩ctico y respecto a la participaci贸n pol铆tica de los miembros de las Farc que se acogieran a la Jurisdicci贸n Especial de Paz, radic贸 en que ellos deb铆an contar la verdad y reconocer su responsabilidad.聽

Veamos. En el acuerdo se abre la puerta para que todos los integrantes de las Farc puedan ejercer la pol铆tica y ocupar curules en el Congreso y dem谩s corporaciones p煤blicas, incluso aquellos que cometieron cr铆menes de guerra y delitos de lesa humanidad.聽

Una decisi贸n dif铆cil, controvertida, que cont贸 invariablemente con el rechazo de la mayor铆a de la poblaci贸n.聽Sin embargo, era indispensable para cerrar el conflicto, en la medida en que los jefes de las Farc alegaban que ellos no dejar铆an las armas para quedar inhabilitados pol铆ticamente.聽

(...) Tras la dificultad de cuadrar las tres patas de la mesa de la negociaci贸n, surgi贸 una 煤ltima opci贸n.聽Acordamos con De la Calle y Jaramillo convocar una reuni贸n m谩s peque帽a de los equipos del S铆 y el No.聽Se program贸 en la oficina de De la Calle con Uribe, Zuluaga, Duque y Holmes.聽

Nos encontramos muy temprano en la ma帽ana de manera confidencial, pero no lleg贸 Uribe. Obviamente, el jefe se reserv贸 como 煤ltima instancia frente a cualquier decisi贸n.聽Tuvimos m谩s de tres horas de discusiones tranquilas y profundas hasta llegar a un principio de acuerdo.聽

Anunciar铆amos al pa铆s un nuevo acuerdo de paz con numerosas modificaciones sugeridas por los del No, y el gobierno reconocer铆a p煤blicamente su actitud patri贸tica y conciliadora y la mejor铆a sustancial del nuevo texto frente al suscrito en Cartagena.聽

Se precisar铆a que ellos se opon铆an a que los integrantes de las Farc con cr铆menes de lesa humanidad y de guerra pudieran ser congresistas antes de cumplir sus penas. Con esta salvedad, el CD tendr铆a una bandera pol铆tica para el 2018, pero el acuerdo se salvar铆a.

Quedaron de consultar con Uribe durante el d铆a y nos ver铆amos a las 4 nuevamente en la reuni贸n formal en el ministerio el Interior, a la que pedimos respetuosamente que no llevaran tanta gente que pudiera dificultar la concreci贸n de este consenso que consider谩bamos crucial para la paz y en el prop贸sito de superar la polarizaci贸n en el pa铆s. Inmediatamente informamos a Santos de la reuni贸n, quien se mostr贸 complacido por la que consideraba una extraordinaria noticia.


Nunca sabremos que pas贸 entre las 10 de la ma帽ana y las 4 de la tarde de ese d铆a,聽pero lo cierto es que cuando lleg贸 la hora de la reuni贸n no aparec铆an los del No.聽


Luego llamaron desde el Club de Ejecutivos a solicitar la asistencia de todos sin excepci贸n al ministerio del Interior.聽

En ese momento asumimos que se hab铆a enredado de nuevo la situaci贸n, como en efecto Uribe nos comunic贸 en la 煤ltima reuni贸n formal de ese c贸nclave en la que, en una posici贸n inusualmente dura frente a su actitud anterior, retrocedi贸 en las discusiones y nos manifest贸 que el gobierno no hab铆a querido aceptar las propuestas m谩s importantes del No y por eso consideraba imposible un acuerdo. Solicit贸 un receso de pocos minutos para revisar una declaraci贸n final y al regresar a la sala de juntas reiter贸 que no hab铆a condiciones para avanzar.聽

Muy poco dur贸 esa 煤ltima reuni贸n en La Giralda y quedamos muy aburridos. La emoci贸n de un eventual acuerdo nacional en torno a la paz se esfum贸 en pocas horas. Para nosotros qued贸 claro que en la decisi贸n final del No privilegiaron su inter茅s en ganar las elecciones del 2018, como en efecto sucedi贸, antes que construir un consenso en torno a la paz que, para muchos sectores radicales del CD, les restar铆a posibilidades electorales en la contienda presidencial (...)聽

A pesar de que ese mismo d铆a se anunci贸 al pa铆s la imposibilidad de un acuerdo, continuamos las conversaciones por separado con los distintos sectores del No, tal vez ilusionados, de manera ingenua, en que algunos moderados como Marta Luc铆a Ram铆rez, quien pregonaba su independencia frente a Uribe, tomar铆an la decisi贸n se sumarse al texto de un nuevo acuerdo. Al final, ninguno se sali贸 de la foto con Uribe, porque todos aspiraban a ser el candidato ungido por el expresidente para el 2018.

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