Loading...

Noticia

Una historia de poder, claroscuros, opresión y un mundo al borde de la destrucción permanentemente. Esta historia en medio camino entre la fantasía y la ciencia-ficción también es nuestra historia.

El mundo ha sido controlado y transformado mediante el poder. El poder de alguien físicamente superior; el poder de un grupo mejor organizado; el poder de los mitos, ya sea de Zeus, del capitalismo, del humanismo o los que vengan después a dictar las reglas que nos definen y no vemos. El poder de la madre Tierra, que espera y espera por eones. El poder de la madre Tierra, que ataca cuando es preciso, cuando estamos ciegos, cuando pensamos que la soberbia será suficiente para mantenernos en pie.

La trilogía ?La Tierra Fragmentada?  de N.K Jemisin trata precisamente del poder, que no es más que la historia de la humanidad, y de esta Tierra de la que germinamos, de la que somos parte, y a la que volveremos.

La historia de quién tiene el poder, de cómo lo utiliza, de quiénes se benefician de él y quiénes se ven marginados bajo tierra podría explicarse mediante algún ensayo, una historia novelada o algún libro de no ficción, pero ?La Tierra Fragmentada?, irónicamente, es una historia a medio camino entre la fantasía y la ciencia-ficción porque el humano, el poder, la opresión y aquello que nos define y nos desdibuja a la vez sólo tiene respuesta en lo que podemos imaginar sin límites.

Específicamente, ?La Tierra Fragmentada? es una saga ubicada en un planeta post-apocalíptico que es azotado por cataclismos conocidos como ?Estaciones?. Cuatro razas ?humanos, orogenes, guardianes y comepiedras?, se relacionan y se esconden, y la sociedad utiliza los poderes de los orogenes (nombre que viene de ?orogenia?) para calmar los movimientos telúricos. No obstante, los orogenes tienen un poder titánico sobre la tierra, son separados de sus familias al nacer, son un tabú en este mundo, son torturados y pasan por un entrenamiento extremadamente duro. Los guardianes son quienes controlan y maltratan a los orogenes, pero al mismo tiempo sufren un dolor físico constante; y los comepiedras deben lidiar con su inhumanidad mientras nadan por la corteza terrestre a una velocidad digna de una teletransportación.

Si está interesado en leer más de Cultura, ingrese acá: Sísifo criollo (Opinión)

Sí, esta saga está llena de las explosiones y batallas que pululan en el género fantástico, pero no es lo que mueve la trama. Mediante un estilo de escritura ambicioso que mezcla primera, segunda y tercera persona, Jemisin utiliza la fantasía para hablar de los problemas sistémicos de la opresión y la manera como esta afecta las emociones de quienes la sufren. Lo que hace avanzar la historia no es el poder de los orogenes, sino su debilidad. El núcleo de la historia es una madre que busca a su hija, es un hombre carcomido por la culpa, es una niña perdida. En una palabra, es el dilema humano la idea principal de la saga, aquello en lo que siempre hemos pensado y no hemos podido solucionar.

La genialidad de esta obra radica en que su escritora no trata el género fantástico como un elemento de nicho, generalmente dirigido al público masculino joven. Por lo general, la literatura de fantasía épica se siente como un subproducto de ?El Señor de los Anillos? que, si bien revolucionó el género, juega con sus personajes en términos absolutos. Un pequeño grupo de héroes emprende un viaje para luchar contra la oscuridad, y así es como el núcleo de la historia se convierte en un enfrentamiento entre el bien y el mal. Por el contrario, el mundo de Jemisin es uno matizado. Algunos personajes defienden un sistema de opresión con las mejores intenciones, mientras otros caminan sin rumbo y tratan de sobrevivir a toda costa.

El resultado es una obra literaria que cuenta una historia profundamente humana de personajes defectuosos que sobreviven, luchan contra sus claoscuros e intentan, aun así, cambiar un mundo que está literal y figurativamente roto, tan roto como ellos.

A la larga, lo que hizo N.K. Jemisin fue hablar del progreso de la sociedad, incluso si lo escondió bajo la piedra y una orogenia mágica. ?Tolkien escribió en los años 40 y 50, antes de la revolución sexual, antes de la era de los derechos civiles, escribía para una audiencia muy específica formada sobre todo por británicos de determinada edad y generación. Una vez que la fantasía se ha integrado en el 'mainstream' ya no puede ser insular, no puede ser un producto específico para ese tipo de lector?, dijo alguna vez. Y por ello, cuando leemos ?La Tierra Fragmentada? podemos hacer una extrapolación a la historia afroamericana, a la discriminación contra la población LGBTI, al holocausto judío, a la Inquisición, al exterminio de indígenas en América?Así es como todos, al final, también estamos rotos y parecemos sacados de una novela de fantasía. A la larga, todos somos extraídos de una canción mítica que nosotros mismos hemos creado.

 

Noticia publicada en EL ESPECTADOR:  https://www.elespectador.com/noticias/cultura/la-tierra-fragmentada-historia-de-como-nosotros-somos-un-producto-de-la-fantasia-articulo-869766

 

 

Compártelo: