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La revoluci贸n en marcha, de 脕lvaro Tirado Mej铆a.

En agosto de 2018 se termin贸 de imprimir la cuarta edici贸n de Aspectos pol铆ticos del primer gobierno de Alfonso L贸pez Pumarejo, 1934-1938, en la colecci贸n 'Apuntes Maestros', de la rector铆a de la Universidad Nacional de Colombia. Seis meses m谩s tarde, el libro se hab铆a agotado, raz贸n por la cual se decidi贸 hacer esta nueva edici贸n bajo el sello conjunto de la Universidad Nacional de Colombia y Penguin Random House.聽Las siguientes reflexiones acompa帽an esta nueva salida de un trabajo de historia pol铆tica que ha llamado la atenci贸n de los lectores y los investigadores sociales.

El corto tiempo en que se agot贸 la anterior edici贸n sorprende cuando se tiene en cuenta el bajo nivel de lectura que caracteriza al pa铆s, las dificultades de las editoriales universitarias para distribuir su producci贸n intelectual y el creciente desconocimiento de nuestra historia, agudizado por la supresi贸n de su ense帽anza en las escuelas y colegios de Colombia. Por fortuna, en el p煤blico lector se percibe un cambio, tanto por la聽calidad de los trabajos producidos en los programas de historia que ofrecen las universidades como por un marcado inter茅s por encontrar respuestas a la incertidumbre que pesa sobre la sociedad global y sobre las tensiones del pa铆s.聽Se piensa que un mesurado escrutinio del pasado puede ofrecer respuestas a situaciones no siempre claras pero de grandes consecuencias para la vida cotidiana de la sociedad.

La elaboraci贸n del presente libro busc贸 llenar un vac铆o, que todav铆a persiste, en la investigaci贸n de la historia pol铆tica del pa铆s, especialmente en lo relacionado con el siglo XX. Si bien es cierto que en la interpretaci贸n de los hechos del pasado subyace la visi贸n que el autor tiene de la sociedad, las exigencias del trabajo acad茅mico ?el manejo de las fuentes, la explicaci贸n de los procesos y la presentaci贸n de las posiciones encontradas en los conflictos? servir铆an para controlar los eventuales sesgos ideol贸gicos del investigador.聽Queda a juicio del lector extraer las conclusiones pertinentes, evitando los anacronismos y los calcos mec谩nicos de las experiencias del pasado para explicar el presente.聽La historia, magistra vitae, solo ofrece lecciones cuando se la aborda con inteligencia, con amplitud de miras, pues aunque ella transcurre por el mismo cauce, las situaciones son distintas y reclaman respuestas adecuadas a contextos diferentes. Todo cambia: ?Nadie se ba帽a dos veces en el mismo r铆o?.

Traigo estas consideraciones con el objeto de explicar por qu茅 se dio la inesperada difusi贸n de la 煤ltima edici贸n de este libro. Mi respuesta, a modo de sugerencia, es que los problemas centrales que se debatieron en el per铆odo estudiado siguen gravitando en nuestros d铆as.聽Ochenta a帽os despu茅s de la Revoluci贸n en Marcha encontramos posiciones y argumentos similares en pro y en contra de las reformas.聽En la 茅poca del presidente L贸pez Pumarejo, los partidarios del cambio aduc铆an la necesidad de la modernizaci贸n. Reclamaban la democratizaci贸n de la sociedad, la equidad, la mejora de las condiciones de vida del mundo rural y urbano, la participaci贸n de la mujer en la educaci贸n y su ingreso a la universidad, lo mismo que la libertad de pensamiento, que reclamaba la libertad de conciencia, de expresi贸n y de c谩tedra. A todo ello se sumaba el fortalecimiento del Estado social de derecho, la posibilidad del divorcio y del matrimonio civil y, no menos relevante, la supresi贸n o limitaci贸n de las prerrogativas supraestatales de la Iglesia en la vida de los colombianos afincadas en el Concordato y en la Constituci贸n de 1886.

Los antimodernos constituyeron un frente en nombre de la tradici贸n, la moral y las ?buenas costumbres?.聽Se los conoci贸 con los apelativos de grupos de derecha, de tradicionalistas, de fascistas. Muchos, con el antifaz de apol铆ticos, hac铆an pol铆tica a trav茅s de la Apen (Acci贸n Patri贸tica Econ贸mica Nacional), un gremio que buscaba proteger los privilegios de capitalistas y latifundistas en contra de la reforma tributaria y la ley de tierras. Quien siga las controversias y el proceso pol铆tico de la 茅poca, y los contrastes con los temas del debate actual,聽no dejar谩 de sorprenderse por su paralelismo, su afinidad y coincidencia.

Comencemos por la tierra. Desde los a帽os veinte, el pa铆s viv铆a una intensa agitaci贸n social enmarcada en las peticiones de un proletariado naciente que聽reclamaba el derecho efectivo a la sindicalizaci贸n y al recurso de la huelga, recientemente legalizados en el gobierno de Olaya Herrera (Ley 83 de 1931).聽El movimiento campesino era especialmente intenso y reclamaba derechos frente a los abusos del latifundio.

Adem谩s de lo relacionado con la propiedad, el problema de la tierra inclu铆a la situaci贸n de los peones, de los aparceros y de los colonos. A ello se sumaban la apropiaci贸n de bald铆os y los enfrentamientos violentos entre campesinos y latifundistas. Antes, como ahora, la ?aclimataci贸n de la paz?, como se dec铆a en esa 茅poca, y como se consagr贸 en los recientes acuerdos de La Habana,聽pasaba y pasa por la resoluci贸n del problema agrario.聽Muchos de sus componentes son, por supuesto, diferentes, en especial cuando se tiene en cuenta la aparici贸n de un actor desconocido en el pasado: el聽narcotr谩fico.

Pasemos ahora a la educaci贸n. Aunque el Estado ven铆a haciendo esfuerzos por mejorar el sistema escolar, m谩s de la mitad de la poblaci贸n era analfabeta. La ense帽anza primaria y secundaria era precaria y buena parte de ella estaba en manos de comunidades religiosas. Las universidades pod铆an contarse con los dedos de la mano y estaban mal dotadas. Carec铆an de bibliotecas, de laboratorios y de salas para el buen desempe帽o docente.聽Entonces, como ahora, el problema de la educaci贸n estaba en el centro del debate. El gobierno se plante贸 la educaci贸n como un asunto global que abarcaba la escuela, el colegio y la universidad, sin desechar el papel del hogar en la transmisi贸n de valores c铆vicos de respeto, tolerancia y dignidad o de saberes relacionados con la nutrici贸n y la higiene. El Ministerio de Educaci贸n hizo esfuerzos por llegar a todas las regiones del pa铆s con un programa masivo que se inspiraba en la labor emprendida por Jos茅 de Vasconcelos en M茅xico. Era preciso educar al educador, elevar su nivel de conocimientos; de all铆 la profusi贸n de escuelas normales.

En cuanto a la educaci贸n superior, el pilar era la Universidad Nacional de Colombia. Su nombre abarcaba m煤ltiples aspectos. Era la universidad del pa铆s. Sus facultades dispersas se concentraron en un campus debidamente dise帽ado y se la concibi贸 como un faro de conocimiento. Se le dio un plan, se elev贸 el nivel de sus maestros, se incorporaron catedr谩ticos extranjeros y se la dot贸 de modernas edificaciones para una docencia cient铆fica. A ella concurrieron las mejores mentes profesionales sin distingo confesional ni procedencia partidista.聽Acorde con el proyecto del Estado, la universidad deb铆a ser nacional, hecho que implicaba cubrir el pa铆s, estudiarlo, conocerlo, representarlo.

Para el momento no era significativa la contraposici贸n universidad p煤blica y universidad privada. Estas 煤ltimas, muy reducidas, y de car谩cter confesional algunas de ellas ?la Javeriana y la Bolivariana?, se opon铆an a los gobiernos liberales y desplegaban su labor formativa al mismo tiempo que otras instituciones de raigambre liberal como la Universidad Libre y el Externado de Colombia. Al igual que ahora, el asunto era el papel y las obligaciones del Estado frente a la universidad y la educaci贸n p煤blica. El debate, muy af铆n a los problemas de nuestros d铆as, se centraba en la funci贸n del Estado para garantizar la educaci贸n b谩sica, la autonom铆a de pensamiento, la actividad cient铆fica, la calidad de la formaci贸n y la libertad de c谩tedra.o

驴Estado testigo? 驴Estado interventor? 驴Hasta d贸nde pod铆a y deb铆a ir la intervenci贸n de los gobiernos en materia de educaci贸n, salud, trabajo, econom铆a y pol铆tica social?聽En la Revoluci贸n en Marcha se opt贸 por el intervencionismo de Estado plasmado en la Reforma Constitucional de 1936.聽Como en nuestros d铆as, las corrientes se divid铆an聽entre intervencionistas y liberales cl谩sicos, entre partidarios del laissez faire y de una m铆nima participaci贸n del Estado en la vida econ贸mica y los partidarios de una implicaci贸n activa del Estado en la econom铆a con el fin de lograr un crecimiento del capital productivo y, al mismo tiempo, de procurar la justicia social.聽

Los primeros esperaban que la mano invisible del mercado guiara la econom铆a y no pocos programas sociales. Pero los tiempos eran para el intervencionismo. Los efectos de la crisis de 1929 estaban muy frescos, y una de sus causas se atribu铆a a la falta de la regulaci贸n estatal. Por doquier se manifestaban las teor铆as de Keynes y en Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt llevaba a cabo el exitoso聽New Deal, amparado por el gobierno central de la Uni贸n. La esfera jur铆dica no se qued贸 atr谩s.聽El constitucionalismo social y de control irrumpi贸 en las primeras d茅cadas del siglo XX con las disposiciones de las Cartas de M茅xico (1917), Weimar (1919) y Espa帽a (1931).聽Todas ellas eran de clara estirpe intervencionista, ordenanzas que dominaron por m谩s de medio siglo la vida de los Estados latinoamericanos.

Pero en el decenio de los ochenta cobraron fuerza los gobiernos ?neoliberales? de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan, seguidos r谩pidamente por las dictaduras militares de Chile y Argentina y por administraciones que pensaban que el peso de sus Estados hab铆a crecido demasiado. Su objetivo era la liberalizaci贸n de la econom铆a, la apertura al libre comercio, la reducci贸n del gasto p煤blico y la disminuci贸n de los impuestos a las grandes corporaciones para que incentivaran el empleo.聽Entre tanto cobr贸 vida la idea de que el Estado entorpec铆a el desarrollo econ贸mico y que las pol铆ticas sociales en pos de la equidad y la disminuci贸n de la desigualdad constre帽铆an el crecimiento.聽Pero el hechizo se deshizo r谩pidamente. La crisis de 2008 evidenci贸 los aspectos negativos de la falta de control y regulaci贸n del sistema financiero. A ello se sumaron los efectos diferenciados de la globalizaci贸n, la crisis derivada de la ca铆da de los precios del petr贸leo y el fracaso de las pol铆ticas del Fondo Monetario, que arrasaron con la econom铆a griega.

Se hall贸 que las veinticinco personas m谩s ricas del mundo controlaban la mitad de la riqueza de la humanidad

Ahora, los cr铆ticos no proven铆an solo del campo socialista. A ellos se unieron economistas de diverso origen y cient铆ficos sociales preocupados por el eventual caos de la econom铆a mundial y el aumento de la pobreza. En el mismo Foro de Davos, asiento de los grupos m谩s acaudalados del planeta, se escucharon voces de alarma al constatarse la creciente concentraci贸n de la riqueza. Se hall贸 que las veinticinco personas m谩s ricas del mundo controlaban la mitad de la riqueza de la humanidad.

Es verdad que Colombia no ha llegado a los extremos de las pol铆ticas neoliberales adelantadas por las dictaduras del Cono Sur;聽ha guardado un modelo moderadamente intervencionista, pero no pocos sectores de su vida econ贸mica y social ?los servicios de transporte, salud, energ铆a y telecomunicaciones? se entregaron a la l贸gica del mercado sin amarras, din谩mica que no pareci贸 encontrar la mano invisible que controlara su 铆mpetu en pos de un equilibrio estable. Esto ha tra铆do de nuevo las discusiones sobre el papel del Estado en los campos de la econom铆a y de las pol铆ticas de protecci贸n de los sectores m谩s vulnerables de la poblaci贸n tan caros a la Revoluci贸n en Marcha.

Se sabe que en todas partes, las reformas tributarias crean resistencia y oposici贸n de los sectores afectados. Que聽el meollo de la discusi贸n est谩 en determinar cu谩l sector de la sociedad ?si los m谩s ricos, la clase media, los asalariados? soportar谩 el mayor peso de la carga fiscal.聽As铆 sucedi贸 cuando el gobierno de L贸pez Pumarejo propuso una t铆mida ley tributaria (78 de 1935), dirigida a gravar el exceso de utilidades, a la creaci贸n del impuesto al patrimonio y a aumentar las tarifas para las rentas m谩s altas. Leyendo las discusiones de la 茅poca y los argumentos aducidos en esa ocasi贸n, podr铆a hacerse una doble columna con los argumentos esgrimidos en la actualidad por grupos poderosos y privilegiados en el debate de la reciente reforma tributaria que se present贸 con el recatado nombre de Ley de Financiamiento:聽en lugar de nuevos o mayores impuestos, c贸brenles a los evasores; para qu茅 pagar impuestos si se los roban; no hay que gravar el patrimonio, esto genera evasi贸n y fuga de capitales; para atraer la inversi贸n extranjera hay que ofrecerles tasas y descuentos especiales; si se reduce la carga impositiva a los grandes empresarios, autom谩ticamente estos invertir谩n m谩s en el pa铆s.

En nuestros d铆as est谩 de moda anunciar el fin de la democracia. Los medios de comunicaci贸n de masas ?peri贸dicos, revistas, noticieros? se solazan con el tema y como prueba acuden a la situaci贸n de alg煤n pa铆s vecino o lejano con la narrativa de que el crecimiento de la econom铆a requiere de gobiernos con ?autoridad? (autocr谩ticos) que superen las discusiones interminables de parlamentos indecisos e irresponsables y corruptos.聽Como en los treinta, vuelven a surgir las teor铆as conspirativas asociadas a la inseguridad, a la destrucci贸n de la familia por las ?ideolog铆as de g茅nero?, al enemigo externo encarnado en el inmigrante, al poder de la izquierda, y hasta a las ?liberalidades? del papa Francisco.聽Tambi茅n en los a帽os treinta, la democracia fue atacada en una forma intensa y agresiva. Era el apogeo de las doctrinas totalitarias, antidemocr谩ticas y antiliberales (...).

Con distintos actores y con similares argumentos, el debate sobre la democracia vuelve a cobrar el vigor que tuvo en el per铆odo relatado en este libro. En 1936, en el gobierno de L贸pez Pumarejo, las opciones estaban sobre la mesa: alzamiento o consenso, revoluci贸n o represi贸n. En aquella ocasi贸n, el pa铆s opt贸 por la democracia con reformismo social.

脕LVARO TIRADO MEJ脥A
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

Publicado en EL TIEMPO:聽聽https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/alvaro-tirado-mejia-compara-nuestra-epoca-con-la-de-lopez-pumarejo-375830

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