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Noticia

 

La actriz publicó su primer libro, ?Sobreviviente? en el que relata desde el diagnóstico de su enfermedad, cómo la vivió y lo que aprendió en el proceso. Una obra que exalta la vida y honra los milagros.

La cita era a las 4 de la tarde en el edificio de El Espectador. Unos minutos antes, Lorena Meritano, a través de su jefe de prensa, pidió que la esperara un tiempo más porque en el camino se encontró con algunos colegas, y los abrazos, las risas y los recuerdos tomaron su lugar. No fue tanta la espera, en menos de 10 minutos estaba ella, sonriente. Tenía jean azul, camisa blanca, chaqueta de flores y tenis rojos. El saludo fue efusivo y con un abrazo genuino que contagia.
 

Un abrazo final y una palabra de aliento evidenciaron cómo varias mujeres se conectan con la vida de Lorena Meritano y que su testimonio es un aliciente para pensar que siempre las cosas pueden salir bien, y que por más doloroso que el panorama se divise, el llamado es a ser guerreros. ?Nunca imaginé escribir un libro. Es una labor complicada, pero acá está una obra que tiene un objetivo claro: emitir un mensaje de concientización sobre la importancia de la salud?.

?Es una obra que brinda un poquito de luz y esperanza a quienes están pasando por un proceso de dolor, miedo y sufrimiento para que puedan empezar a ver que hay oportunidades de cambios, transformaciones y aprendizajes en un maestro llamado cáncer, el cual llegó a mi vida?, se lee en las primeras páginas del libro Sobreviviente.

Un maestro que cuando llega su sin√≥nimo es muerte. Lorena estaba relacionada con la enfermedad. En su linaje familiar varios hab√≠an padecido c√°ncer de huesos y de est√≥mago, y su abuela, que tuvo c√°ncer de seno. Su mam√° tuvo todo el sistema reproductivo invadido por este, y a√ļn as√≠ logr√≥ salir adelante.¬†Con su padre la historia fue diferente, vivi√≥ de cerca su enfermedad hasta su muerte, en 2008. En ese mismo a√Īo Lorena se realiz√≥ una mamograf√≠a, en la que le detectaron un n√≥dulo y le practicaron una biopsia para saber si era maligno o no.

En 2014, cuando el amor flu√≠a, el trabajo era estable y los proyectos florec√≠an, Lorena empez√≥ a sentirse rara. Era como si le estuviera por llegar el per√≠odo y como por inercia se llev√≥ las manos a los senos y se sinti√≥ una bolita en el seno derecho. Su reacci√≥n fue de alarma, pues record√≥ los ex√°menes de 2008 y el a√Īo en que su padre falleci√≥. ?Le escrib√≠ a mi doctor, me dijo que estuviera tranquila y me remiti√≥ al ginec√≥logo de su esposa?.

D√≠as despu√©s asisti√≥ al ginec√≥logo, quien tambi√©n intent√≥ tranquilizarla, pero esa alarma estaba ah√≠ en su coraz√≥n, en su ser. Se dirigi√≥ al Centro de La Mujer en Bogot√° para los respectivos ex√°menes, una biopsia y esperar los resultados, que en una hoja de papel estaban claros: la diagnosticaron con c√°ncer.¬†?Nunca se est√° preparado para leer un diagn√≥stico positivo por c√°ncer?.¬†Luego fueron d√≠as de ex√°menes espec√≠ficos que arrojaron un HER2, un tipo de c√°ncer peligroso, pero no el m√°s agresivo. Por esos d√≠as le apareci√≥ otra bolita que la doctora no prest√≥ atenci√≥n, motivo por el cual Lorena viaj√≥ a Argentina para hacer su tratamiento. Adriana Berm√ļdez fue su cirujana y su m√©dico hasta hoy.

Desde ese momento, entre los tratamientos, se dedicó a trabajar en procesos de perdón, en conocerse a ella misma, a retomar las actividades que la llenaban y compartir con su familia. Sintió el olor de la muerte y su temperatura. Aprendió a desapegarse de lo material. A entender que se tiene derecho a fracasar y que en esos procesos aparecen ángeles que ayudan a alivianar el dolor. Entre esos ángeles su perro Fidel, quien después de una quimio su labor fue ser el protector.

Las noticias no mejoraban, tuvo una semana trágica en la que quiso morirse, enfrentó una depresión, un accidente cerebrovascular de su mamá, una nueva cirugía en el seno izquierdo y la extirpación de las trompas y los ovarios. Algo que para una mujer significaba mutilación y no tener la posibilidad de ser mamá biológica, pero como en esa primera quimioterapia, su lema fue ?vos podés, vos podés?. En 2016 libró esas batallas, pero un enfermo oncológico nunca deja de serlo del todo. ?Hasta hoy estoy en remisión, no me han dado de alta, pero lo importante es que estoy acá y que seguiré luchando por mi vida. Aprendí de este maestro?.

 
 

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