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La película y el libro son un viaje nostálgico a los videojuegos, canciones y películas de los 80.

 

 
Esta nota no es apta para quienes no jugaron Pac-Man, bailaron con Duran Duran ni vieron 'Blade Runner', cuando estos nombres se acababan de estrenar. Los jóvenes de espíritu (o de edad) que vivieron el apogeo de los juegos de ‘maquinitas’ en los 80 tienen un nuevo motivo para emocionarse: se llama 'Ready Player One'.

No es solo el título de la película de Steven Spielberg que este jueves debuta en salas de todo el mundo, sino que es el homenaje emocionado a la cultura juvenil que hace treinta años cambió la forma de relacionarse con el mundo.

En efecto, 'Ready Player One' era el aviso con el que muchos de los nacientes videojuegos recibían a sus jugadores a comienzos de los 80. Y no es un título caprichoso, pues el libro que inspiró la película se desarrolla básicamente a bordo de una plataforma digital llamada Oasis, en la que no solo se juega, sino que los chicos estudian, los grandes trabajan y cada quien vive una vida paralela. 

En palabras del protagonista de la historia, Wade Watts, “Oasis es el escenario de mis mejores recuerdos de niñez (…) Fue mi patio de recreo y mi jardín de infancia. Un lugar mágico donde cualquier cosa era posible”.

'Ready Player One' transcurre en el año 2045, en un mundo apocalíptico, posterior a una crisis energética global. En ese mundo ya se agotaron los combustibles fósiles y se organizan guerras por los escasos recursos que quedan. Es una sociedad de hambre y precariedad en la que la gente de los suburbios vive en torres de casas rodantes, apiladas unas sobre otras, oxidándose ante la falta de gasolina.

El protagonista, Wade, es una suerte de ‘Harry Potter’ posmoderno: es huérfano, pobre, maltratado por la familia de su tía, pero su magia es la habilidad para ganar en los videojuegos, para reparar dispositivos informáticos y para devorar cómics, libros, películas y series de televisión del siglo pasado.

Su único objetivo en la vida es encontrar el tesoro escondido que dejó el creador de Oasis, dentro de su programa de computador: un huevo de Pascua, como se le conoce en el lenguaje de los videojuegos a las funcionalidades ocultas que dejan los programadores, a manera de sello personal, en sus creaciones digitales.

 

El autor de 'Ready Player One' es Ernest Cline, un novelista al que la propia solapa del libro define como un friki de tiempo completo: una persona obsesionada con su afición por los videojuegos y las historias de ciencia ficción. 

Si hiciera falta prueba alguna para demostrar esa afición, basta con ver su sitio web (ernestcline.com), cuya página principal muestra solo un cartucho de un juego de Atari, un elemento apenas reconocible por quienes superamos los 40 años. En la parte inferior, siete botones pixelados llevan a otras páginas interiores. 

La foto que acompaña su minibiografía en el libro muestra a Cline sentado sobre su DeLorean: el mismo carro con el que Marty McFly viaja en el tiempo en ‘Volver al futuro’. Es una postal elocuente, pues la trama que se inventó es un viaje a su pasado ‘nerd’, de consolas verticales de juego operadas con una palanca y un botón, pero el punto de partida es un futuro de frikis, que consumen con desmesura la cultura imperante sesenta años atrás.

Su historia es tan apasionante que desde que se publicó en 2011 saltó de inmediato al listado de los libros más vendidos de 'The New York Times' y sus derechos para el cine se vendieron como pan caliente, un año antes de su lanzamiento. Las criticas favorables de medios como 'CNN', 'Entertainment Weekly', 'Boston Globe' y 'USA Today' dispararon el fervor que despertó en todo el mundo, como lo atestigua esta reseña publicada en 'The Huffington Post': “Tiene nostalgia, trivia, aventura, romance, corazón y me atrevo a decir que algún fascinante comentario social”.

El propio Cline adaptó su novela como un guion de cine y luego Steven Spielberg se sumó, no solo como director de la película, sino como productor de una cinta cuyo éxito parece asegurado, a juzgar por las largas filas que antecedieron su función privada, la semana pasada en Bogotá. 

En el Centro Comercial Titán Plaza, la muchedumbre esperó en orden su turno para posar frente a un holograma de Spielberg, antes de sentarse en la sala, con la misma ansiedad de quienes hace tres décadas depositábamos en la consola una moneda labrada por un surco y recibíamos un mensaje admonitorio: “Ready Player One”.

 

Noticia aparecida en EL TIEMPO: http://www.eltiempo.com/cultura/cine-y-tv/estreno-de-ready-player-one-la-nueva-pelicula-de-steven-spielberg-199166

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