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Lo caracterizan la propiedad y la  capacidad para inyectar a la poesía, reflexión y filosofía; al ensayo, lirismo; a la novela, historia; a la historia, novela.

 

1. ¬ŅQu√© lo caracteriza?

En la segunda mitad del siglo XX y en este principio del XXI, uno de los más destacados escritores colombianos es el tolimense William Ospina (1954).

Es brillante en la novela, en el ensayo, en la poesía. Lo caracterizan la propiedad y la capacidad para inyectar a la poesía, reflexión y filosofía; al ensayo, lirismo; a la novela, historia; a la historia, novela. Es deslumbrante su lenguaje por la expresividad, la amplitud de fraseo y ese secreto encanto de la armonía en las palabras.

 

2. Su producción novelística

Guayacanal

Es su √ļltima novela, la que bien podr√≠a llamarse Los pasos del recuerdo o El camino del regreso.

Presenta el espacio y el tiempo de su ni√Īez, de una manera exquisita: amor por sus antepasados, nostalgia de lugares, evocaci√≥n de personajes cosidos a su propia vida. Es la amada y respetable historia de¬†bisabuelos y abuelos valerosos, avasallando monta√Īas y bre√Īales, abriendo trochas y claros en los montes y laderas, explorando ca√Īadas y atravesando hondonadas, en cuyo fondo rugen los r√≠os, examinando desfiladeros para fijar al borde de alguno de ellos sus casas, pocas primero; muchas despu√©s, hasta convertirse en un poblado, al que llamaron¬†Guarumo, y, que, pasados los a√Īos, su cura p√°rroco, viajero por Europa, de regreso, le pondr√≠a el nombre de¬†Padua; el pueblo que vio nacer al autor Ospina en 1954. Las extensas tierras colonizadas por sus bisabuelos se llamaron ?Guayacanal?,¬†tierras fruct√≠feras, de campesinos generosos y honrados, que luego ser√≠an acosados, robados, asesinados o echados por la guerrilla, en la d√©cada del cincuenta.

El autor, en compa√Ī√≠a de la familia que ha formado, emprende el camino del regreso para paladear el agridulce sabor de las cosas idas, las veneradas im√°genes evocadas veraz y n√≠tidamente, fijadas para siempre en las hermosas y emotivas fotograf√≠as que acompa√Īan el libro;¬†el autor nos ubica con precisi√≥n en cada √©poca, en cada lugar, para sentir, desde las entra√Īas que es nuestra propia historia, la que estamos leyendo.

Dos adolescentes que acaban de casarse,¬†Benedicto y Rafaela, los bisabuelos del autor, salen de Sons√≥n a abrirse paso en la vida con solo un coraz√≥n fuerte y las ansias de triunfar: recorren, sin cansancio y con empuje, las tierras ariscas, los amenazadores pasos por las monta√Īas de Antioquia, Caldas y el Tolima. En las hondonadas y en los montes del Tolima hay mucha tierra virgen: todo es selva, monte, desfiladeros, ca√Īadas profundas que cubre la neblina?; en alguno de esos sitios desafiantes y escabrosos, rudimentariamente, construyen su casa.

Entre los hechos dram√°ticos, cito este: Santiago de 23 a√Īos, ha sido mortalmente herido a machete; los peones lo cargan en parihuela durante largas siete horas buscando, ellos y los amigos y vecinos en comitiva, un peque√Īo pueblo en donde puedan atender al herido, pero?. Santiago sigue desangr√°ndose, y un hilo rojo va marcando el camino que lo lleva hacia la muerte?.

Y, el poeta que hay en William Ospina, hace presencia en la novela; de ello dan cuenta las p√°ginas 164 y 165; en ellas, vamos siguiendo el rumbo de una peque√Īa nube que nace en la profundidad de un ca√Ī√≥n tolimense; va creciendo y ronda por montes y bre√Īales; cambia de forma y de colores, y se desata, al fin, al atardecer, en un tormenta aterradora.

La conquista de América

En la¬†trilog√≠a sobre la conquista de Am√©rica,¬†(?Urs√ļa?; ?EL pa√≠s de la canela?; ?La serpiente sin ojos?)¬†es inigualable la maestr√≠a del autor en la descripci√≥n: la fauna y la flora; la crueldad de los espa√Īoles con los indios y entre los mismos espa√Īoles; las rencillas; las envidias. Y, al lado de todo esto, la indomable voluntad del espa√Īol por encontrar m√°s oro en todas las regiones conquistadas; su alelamiento frente a los tesoros en posesi√≥n de los indios, a los que se los fueron arrebatando con odio y crueldad y, peor a√ļn, a costa de la propia vida:

Urs√ļa

Es su primera novela (a√Īo 2005). Advierte que lo que cuenta son historias reales: las aventuras de los conquistadores, entre ellos Diego de Almagro y Fray Gaspar de Carvajal. Adem√°s, la angustia del cacique TIsquesusa escondiendo el tesoro de la inatajable ambici√≥n de Quesada.

Doscientos cuarenta espa√Īoles remontaron los nevados, llevando consigo cuatro mil indios, dos mil llamas cargadas de herramientas, dos mil perros de presa y dos mil cerdos: van en busca del ?oro en astillas?; en esta expedici√≥n, el m√°s sangriento de los conquistadores es¬†Pedro de Urs√ļa. El autor narra la historia desde que Urs√ļa fue amamantado por una cerda; luego, cuando abandon√≥ la isla de las salamandras para ir a saquear aldeas de niebla, hasta el momento de crueldad (y alivio para los indios) en que la cabeza triste y desfigurada del tirano se ennegreci√≥ en la jaula.

Urs√ļa no hab√≠a cumplido diecisiete a√Īos cuando se embarc√≥. La regencia que alcanz√≥ era un favor del emperador, pero a Urs√ļa lo llenaban de miedo la lejan√≠a agobiante de Espa√Īa y los desmesurados peligros?.

Lo que sigue es una imparable crueldad y los despiadados tormentos para los indios.

El país de la canela

El tema es, de nuevo, la historia de la barbarie conquistadora. Ah√≠ est√°n los conquistadores: Pizarro, Cabeza de Vaca, Enciso, Ojeda, Pedro Arias de √Āvila,¬†Balboa quien ?entend√≠a mejor a los hombres y sab√≠a conquistar sin destruir; el m√°s h√°bil negociador con los indios?. Fue √©l quien ?comprendi√≥ que las aventuras del futuro estaban en ese mar occidental? (el Pac√≠fico).

Todos est√°n buscando esa riqueza extra√Īa, que tiene la corteza roja, la ?que altera las bebidas?; la canela que es oro, pero astillado en aroma?. En el Cuzco, Gonzalo Pizarro oy√≥ por primera vez hablar¬†del Pa√≠s de la Canela: arboledas rojas de √°rboles le√Īosos y perfumados, un pa√≠s entero con toda la canela del mundo?.¬†(pp. 53, 54).

 

La serpiente sin ojos

?Con la noticia del mar apenas descubierto, la Corona espa√Īola se anim√≥ a fletar una expedici√≥n de conquista; obispos predicaron en Espa√Īa que un mundo lleno de riquezas estaba esperando en las Indias?. Dos mil doscientos hombres se embarcaron??. (p. 21).

Ah√≠ est√°n, otra vez, como personajes crueles y ambiciosos, entre otros, Gonzalo Fern√°ndez de Oviedo que ?todo lo ve√≠a y todo lo nombraba?, Pedro Arias de √Āvila, el jefe de la expedici√≥n, ?el hombre que sab√≠a que era muy dif√≠cil encontrar por los caminos un ata√ļd de su talla y viajaba siempre con su propio f√©retro de lujo, en el que cada noche dorm√≠a para irse acostumbrando a la muerte?, (p. 22).

Por el color, su enormidad y la fuerza de su caudal, fueron reconociendo el r√≠o? el¬†Mara√Ī√≥n; pero, estaban afanosos por llegar al pa√≠s de¬†las Amazonas?; una expedici√≥n cada vez¬†m√°s confusa y desorientada, en la que Lope de Aguirre creaba las mayores discordias. Alguno de los expedicionarios, dice al fin de la novela: ?En Barquisimeto, cuando mataron de pronto a Lope de Aguirre, y su cabeza fue exhibida en una jaula? fue cuando comprend√≠ la raz√≥n de ser del viaje,¬†la ense√Īanza que ten√≠a guardada en sus escamas la serpiente sin ojos, como llamaban al r√≠o, las gentes de la selva?. (p. 288).

3. La destreza ensayística del autor

¬°Tan maestro en la novela como en sus ensayos!

P'a que se acabe la vaina

El brillante tolimense, con lupa y bisturí, analiza a Colombia, como si ella fuera un enorme texto de estudio sobre diversos aspectos: política, religión, gobierno, cultura, economía, riqueza del suelo y del subsuelo, el hombre nativo; y, empieza a examinar parte por parte este, que la historia siempre nos ha mostrado como: ¨Nuestro lindo país colombiano¨.

El ensayo citado es la otra cara de la historia patria; la que no nos ense√Īaron en el colegio.¬†Historia escrita con dolor y con verdad.

Hace alg√ļn tiempo, en su entrevista con Yeison Camilo Garc√≠a, el autor afirm√≥ : ?Es necesario que la sociedad rompa con el discurso perverso y mezquino de la pol√≠tica, y¬†descubra d√≥nde est√°n las grandes ideas, sue√Īos y puertas abiertas, para que las nuevas generaciones dialoguen con el mundo y participen en los grandes debates de esta √©poca?.

 

¬ŅD√≥nde est√° la franja amarilla?

En este análisis formula los graves problemas que tiene Colombia y que nadie se ha esforzado por resolver; y hasta los empeoran.

Pero? ¬Ņqu√©, de la franja roja?, ¬Ņy qu√© de la azul?

Estos profundos y permanentes dolores de la patria, esbozados en este corto libro, están sabiamente analizados en el ensayo: P?a que se acabe la vaina.

En busca de Bolívar

Es al mismo tiempo biograf√≠a y ensayo. William Ospina nos presenta, en un muy exclusivo estilo, su visi√≥n personal de Sim√≥n Bol√≠var,¬†el hombre que convirti√≥ sus sue√Īos en valerosas acciones; el ejecutor de una gesta libertaria, tal vez, sin precedentes; el h√©roe que, al final de su vida, fue el hombre m√°s solo, m√°s vituperado, m√°s enfermo, m√°s desamparado?. Solo la muerte consigui√≥ dar vuelta a la p√°gina y convertirlo en un s√≠mbolo para la historia americana.

Otros ensayos suyos son:¬†Es tarde para el hombre; Esos extra√Īos pr√≥fugos de occidente; Am√©rica mestiza; El dibujo secreto de Am√©rica latina.

En este √ļltimo, hemos le√≠do el, tal vez, m√°s brillante, preciso y agudo an√°lisis de la novela de Garc√≠a M√°rquez:¬†Cien a√Īos de soledad.

4. Su iluminada palabra poética

Esa palabra musical, esas frases sonoras, bellas y profundamente concebidas al mismo tiempo, est√°n por todos los rincones de sus obras.

?En la punta de la flecha

 ya está, invisible, el corazón del pájaro.

En la hoja del remo

ya est√°, invisible, el agua.

En torno del hocico del venado

ya tiemblan, invisibles,

las ondas del estanque.

En mis labios ya est√°n,

invisibles, tus labios?

(El amor de los hijos del √Āguila)

 

Noticia publicada en El Mundo:  https://www.elmundo.com/noticia/William-Ospinanovelistapoeta-y-ensayista-de-altisimos-meritos/377602

 

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