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Noticia

En el a√Īo cero de la historia de Diana Uribe suenan los acordes de "Wild Horses", de los Rolling Stones, en el estadio El Camp√≠n de Bogot√°1. As√≠ como la historia de Occidente se divide en antes y despu√©s de Cristo, la suya se divide en un antes y un despu√©s de ese concierto: ?Para m√≠ ver a Mick Jagger en mi ciudad fue una vaina incre√≠ble. Yo lloraba, gritaba, saltaba, toda mi vida fue pasando ante mis ojos, como en las pel√≠culas. Era recordar la historia, verla en vivo y saber que era parte de ella?.

Eso fue lo que hizo durante 18 a√Īos en su programa¬†Historia del mundo: reconocer la importancia de grandes y peque√Īos acontecimientos. Un espacio que se transmiti√≥ en Caracol radio hasta el pasado mes de octubre. A trav√©s de su voz, muchos colombianos visitamos los rincones m√°s rec√≥nditos del planeta. A trav√©s de su voz, viajamos por el tiempo y cre√≠mos ver ?o por lo menos llegamos a sentir?, acontecimientos hist√≥ricos como la Revoluci√≥n isl√°mica en Ir√°n; caminamos por la antigua Grecia junto a S√©neca o cabalgamos junto a Bol√≠var durante la campa√Īa libertadora.¬†

Diana se convirtió, casi sin quererlo, en la maestra de un país. Por eso, dice con orgullo y con su tono de Sherezada, que lo que ella ha sido toda su vida es pedagoga más que historiadora, filósofa o periodista, tanto que dice que la gente que más la escucha son los maestros: ?Sobre todo los de ciencias sociales. Esos son los barrabravas del programa. Yo trabajo para ellos y es muy gratificante cuando uno se encuentra por allá, en los lugares más lejanos, profes que trabajan con el material que uno hace?.

 

Su voz la ha llevado a conocer muchos de los lugares que ha estudiado, y que le ha dejado una colecci√≥n gigante de vestidos de todas partes del mundo. ?Eso es el complemento perfecto. Ver todo eso que hab√≠a aprendido, ya sobre el terreno era otra cosa, me ayud√≥ a comprobar que no est√°bamos locos, que no estaba tan chiflis?, dice mientras r√≠e ?siempre r√≠e, siempre est√° contenta? y mientras mueve sus manos que, tambi√©n, siempre, acompa√Īan la fuerza de sus palabras.¬†

Estas experiencias le han permitido escribir ocho libros, acaba de publicar¬†Br√ļjula del mundo contempor√°neo. Una gu√≠a para entender el siglo XXI, que lo ve impreso por primera vez mientras hacemos esta entrevista: ?No se alcanzan a imaginar la alegr√≠a de ver tantos a√Īos de trabajo ya puestos en un libro y que haya quedado tan bacano es todav√≠a mejor?.¬†

Ahora acaba de llegar al mundo de los¬†podcast, luego de su salida de Caracol (puede escucharla en¬†www.dianauribe.fm). Aunque dice que es un mundo nuevo por descubrir, seguir√° haciendo lo mismo que ha hecho toda su vida, contar y ense√Īar historia.

Usted lleva buena parte de su vida contando historias, pero ¬Ņrecuerda cu√°l fue la primera historia que la impact√≥ o c√≥mo fue que se ?encarret√≥? con la historia?

Mi pap√° es el gran responsable de mi gusto por la historia. √Čl nos cri√≥, a mi hermano y a m√≠, con un sentido hist√≥rico muy fuerte, digamos como la idea de estar uno presente en la historia. Me acuerdo much√≠simo cuando est√°bamos chiquitos y mi pap√° un d√≠a nos dijo que no nos pod√≠amos dormir porque el hombre iba a llegar a la Luna y que nosotros √≠bamos a recordar ese momento por el resto de nuestras vidas y se lo √≠bamos a contar a nuestros hijos, ¬°entonces, que as√≠ nos estuvi√©ramos cayendo del sue√Īo, ten√≠amos que ver eso! Mi mam√° le dec√≠a: ?Pero es que est√°n profundos?, y √©l le respond√≠a que no importaba y repet√≠a: ?Ustedes tienen que ver eso, ustedes tienen que saber que vieron eso?. Creo que a partir de ah√≠ fue cuando √©l me hizo testigo de la historia. Otro momento clave fue cuando a los 13 a√Īos me regalaron de Navidad una enciclopedia de historia. ¬°Eso para m√≠ fue la maravilla! Con mi hermano la empezamos a leer, √©l comenz√≥ por la Antig√ľedad y yo por el siglo XX, la idea era ver d√≥nde lleg√°bamos a encontrarnos. Despu√©s me obsesion√© en el bachillerato por la guerra civil espa√Īola y me met√≠ cinco a√Īos de guerra civil solita, pues porque eso no era f√°cil compartirlo con alguien.¬†

¬ŅC√≥mo hizo para aprender? ¬ŅDe d√≥nde sacaba los libros?
De las ferias del libro a las que iba. Ah√≠ yo encontraba cualquier cantidad de libros sobre ese tema. Eso me llev√≥ despu√©s a todos los poetas de la √©poca y me aprend√≠ todos los poemas que pude de los autores de la Generaci√≥n del 27. Tambi√©n me aprend√≠ toda la m√ļsica sobre la guerra civil.

Desde muy peque√Īa junt√≥ su gusto por la historia con el gusto por la m√ļsica, ¬Ņcierto?
Yo tengo una relaci√≥n absolutamente visceral con la m√ļsica. Todo lo que a m√≠ me pasa en la vida est√° representado en una canci√≥n, siempre. Por ejemplo, mi infancia en Chicago yo la definir√≠a con el soul. A m√≠ no me tocaron los boleros, a m√≠ me toc√≥ el soul. O tambi√©n me acuerdo cuando pas√≥ todo lo del Apolo 13 ?que pod√≠a quedarse en el aire? y David Bowie sac√≥ ?Space Oddity?. Cuando yo escucho esa canci√≥n me da una sensaci√≥n de malestar al pensar que esas personas se puedan quemar en el espacio, porque en ?Space Oddity? se desconectan y ah√≠ quedan unas guitarras como flotando en el aire, me pareci√≥ muy impresionante.

Otra persona fundamental en su vida es su hermano, √©l es el que la lleva al mundo de los libros, ¬Ņrecuerda cu√°l fue el primer libro que marc√≥ su vida?¬†
S√≠, mi hermano es clave en ese sentido. √Čl es seis a√Īos mayor que yo y me ley√≥ durante mucho tiempo. Me ve√≠a por ah√≠ en la casa y me preguntaba: ?¬ŅQu√© est√° haciendo??, y yo le respond√≠a: ?Nada?. Entonces cog√≠a y me dec√≠a: ?Venga le leo?. Me ley√≥¬†Eros y civilizaci√≥n,¬†T√≥tem y tab√ļ, a √©l no le importaba que yo no entendiera qu√© era lo que me estaba leyendo y a m√≠ tampoco me importaba no entender, porque me parec√≠a muy rico que me leyera, me parec√≠a un parche. Y por otro lado mi pap√° me contaba las pel√≠culas que se ve√≠a con mi mam√°, las pel√≠culas para mayores. Luego pas√© mucho tiempo viendo esas pel√≠culas que √©l me contaba. Digamos que todo esto hizo que yo creciera en un ambiente de mucha retroalimentaci√≥n familiar.

 

¬ŅY en el colegio c√≥mo le fue, c√≥mo era ser la ni√Īa que estaba obsesionada con la guerra civil espa√Īola?¬†
Digamos que había otros dos o tres intelectuales y no éramos más. Pero yo toda la vida he sido roquera y también toda la vida he bailado y he rumbeado mucho. Entonces eso me ha permitido socializar en otros ambientes, tanto que me tiré cuarto de bachillerato por Eric Clapton y por álgebra?

¬ŅPor qu√© por culpa de Eric Clapton?¬†
Porque era todo lo que me importaba en la vida. Yo dorm√≠a con las car√°tulas de sus discos. Escuchaba diez horas diarias de m√ļsica, con otras dos amigas. No hac√≠a m√°s. Adem√°s, en mi casa, mi hermano tambi√©n era muy roquero, entonces todo el tiempo yo me la pasaba en esas, huyendo de los n√ļmeros y buscando m√ļsica.¬†

¬ŅEntonces no era muy buena estudiante?¬†

Yo siempre sent√≠ una pasi√≥n muy grande por lo que me gustaba, que eran las humanidades, y siempre tuve un problema muy grande con las matem√°ticas. No pod√≠a salir de ninguna parte porque las berracas matem√°ticas me ten√≠an atrapada. Hasta que los dioses acad√©micos dividieron el bachillerato entre matem√°ticos y humanistas. Entonces nosotros ten√≠amos siete horas de filosof√≠a a la semana y un b√°sico de matem√°ticas. Eso permiti√≥ que pudiera salir. Despu√©s estudi√© filosof√≠a en la universidad por convicci√≥n. Cuando entr√© y me di cuenta que era la √ļnica carrera que no ten√≠a matem√°ticas dije: ?¬°Ayyy, los dioses acad√©micos acompa√Ī√°ndome de nuevo!?. Porque las matem√°ticas para m√≠ eran muy miedosas, todav√≠a me asustan, pero en esa √©poca me aterrorizaban. ¬ŅSabe d√≥nde vine a entender un poco las matem√°ticas? Cuando me puse a estudiar el islam, porque para poder explicar esta religi√≥n toca entender el papel del √°lgebra en esta civilizaci√≥n.¬†

¬ŅC√≥mo fue ese encuentro con el ambiente acad√©mico de la Universidad de los Andes? Y, ¬Ņpor qu√© decidi√≥ estudiar ah√≠?
En esa √©poca se pod√≠a estudiar en los Andes porque se pagaba por declaraci√≥n de renta. Entrar all√° fue una maravilla, ese ambiente era otra cosa muy distinta, estaba en mi salsa. Aunque siempre segu√≠ obsesionada con la historia, siempre estaba dando lora con la historia mientras todos mis compa√Īeros y profesores hablaban era de filosof√≠a. El problema, otra vez, era que no hab√≠a con quien hablar mucho de historia [risas], pero yo me empe√Ī√© en seguir con mi cuento. Todo cambi√≥ cuando empec√© a ver que las discusiones no ten√≠an que ver con las ideas, sino con el ego, con la pedanter√≠a y dije: ?Aqu√≠ se pierden ideas muy importantes?. Pero sab√≠a que las ideas son fundamentales y sent√≠a que tocaba rescatarlas, algo que tuve la oportunidad de hacer cuando entr√© a ense√Īar en bachillerato.¬†

Parece que esa fue su primera gran escuela para aprender a contar la historia, tal cual como lo hace ahora, ¬Ņo no?
A m√≠ me toc√≥ volver a hacer toda la carrera para poder explic√°rsela a mis alumnos. Los adolescentes son seres existenciales, se est√°n haciendo preguntas sobre la vida, entonces uno llega a plantearles preguntas en el momento que ellos se las est√°n haciendo. Eso tuvo un sentido tan importante, porque junt√≥ todo lo que hab√≠a estudiado con la pedagog√≠a y ah√≠ fue cuando descubr√≠ para qu√© soy buena en la vida. Yo soy, en realidad, una pedagoga. Soy una pedagoga de la historia y lo que yo hago es pedagog√≠a dondequiera que la haga, si la hago por radio, si la hago por podcast, en el aula o en cualquier otro escenario. Entre otras cosas, ¬°¬Ņc√≥mo no voy a apoyar la educaci√≥n p√ļblica?! ¬°A ver! Si yo s√© de primera mano lo importante o lo transformadora que puede ser la educaci√≥n. Pero volviendo al tema, con los pelados aprend√≠ a desarrollar un lenguaje que fuera capaz de comunicar la esencia de las ideas.

¬ŅC√≥mo eran esas primeras clases?, ¬Ņc√≥mo se gan√≥ a los estudiantes?¬†
Por el rock. La primera generación, los de once, todavía escuchaban rock sinfónico, que era el que me gustaba a mí. Los de décimo escuchaban U2, de hecho ellos fueron los que me lo presentaron, escuchaban Depeche Mode y The Clash. Y los de noveno eran los primeros metaleros, entonces ellos ya venían con un sonido muy diferente que era el del metal. A través de eso y de los videos que ellos iban llevando, porque en esa época sale MTV, encontré un puente de comunicación con los adolescentes. Lo malo es que siempre que lograba acercarme a ellos, me metía en problemas con las directivas.

¬ŅPor qu√©? ¬ŅQu√© le dec√≠an?¬†
La √ļltima vez que me dijeron algo fue que era demasiado libre para las estructuras del colegio. Entonces yo dije: ?Bueno, he de suponer que es cierto?, y me fui para las universidades. Eso de considerar que la educaci√≥n es como una guerra, que los estudiantes ten√≠an que temerle a uno para que hubiera aprendizaje no iba conmigo. Yo considero que el aprendizaje es un proceso de seducci√≥n, que uno tiene que emocionar a las personas con el conocimiento.

 

¬ŅC√≥mo le fue con el salto a la universidad?¬†
Pues bien, porque yo estudio mucho, mucho, mucho. Una buena parte de mi vida es estudiar. Mi actividad profesional es estudiar. Mucho tiempo estudi√© con mi esposo, sobre todo en esa parte de la universidad. La primera clase que di fue una sobre contracultura y posmodernidad en el Externado y era un curso libre. El primer semestre que la dict√© fue con cuatro alumnos, pero resultaron siendo los m√°s comunicativas de la universidad porque al siguiente semestre llegaron treinta y de ah√≠ en adelante nunca volvi√≥ a haber un cupo durante los diez a√Īos que la dict√©. Al mismo tiempo daba una clase en la Facultad de comunicaci√≥n sobre el mundo contempor√°neo. Luego, los pelados pidieron en la facultad un curso sobre los pa√≠ses del tercer mundo. Entonces arm√© el programa con todo lo que quer√≠an saber. Lo que pasa es que la historia se pone de moda porque el mundo se desbarata y se vuelve a armar, entonces todo el mundo quiere saber qu√© es lo que est√° pasando. Despu√©s descubr√≠ que yo no ten√≠a tantos alumnos, sino que un mont√≥n de gente iba a la clase de parche. Esto tan bonito ten√≠a su lado malo, y es que las condiciones acad√©micas son muy jodidas. Entonces pens√©: ?No, esto no lo resisto, yo as√≠ no puedo sobrevivir?.¬†

¬ŅEn qu√© sentido?¬†
Porque pagaban muy mal y me aumentaron la carga, con el mismo contrato. Y dije: ?No, así me revientan?. ¡Estaba dictando cinco materias! Ahí empecé a pensar en que alguien tenía que poder pagar por todo lo que yo sabía. Yo tenía que poder vivir de esa vaina, porque con las universidades era imposible, era muy difícil. Y ahí se me apareció la luz y empezó lo de Radionet. La manera como yo entré ahí es muy curiosa. Estaba en una fiesta y me dijeron que hablara de Yugoslavia y yo les dije que no, que yo había ido era a bailar. Entonces me dijeron: ?Háblenos de Yugoslavia y la sacamos a bailar?, eso sí me pareció bien y les eché esa carreta. Lo que nunca me imaginé fue que después me llamaran para echar esa misma carreta en la radio. El cuento es que un día Yamit Amat se puso furioso porque los periodistas no tenían ni idea sobre lo que decían los cables que llegaban de Yugoslavia. Entonces Pilar, la esposa de Yamit, que había estado en la fiesta aquella, le dijo: ?Yo sé quién les puede explicar lo de Yugoslavia?. 

Lo curioso es que su esposo, Ricardo Espinosa, siempre le dijo que usted se iba a volver famosa el día que Yamit Amat la llamara? 
S√≠, era muy raro. No s√© por qu√© no dec√≠a a nadie m√°s, sino que siempre se refer√≠a a √©l. Y f√≠jese que me llam√≥ [risas]. Al final, me contact√≥ para que diera unas conferencias sobre Yugoslavia, sobre la ca√≠da de la Uni√≥n Sovi√©tica y sobre Nelson Mandela, se supon√≠a que eran como seis y eran para CM&. Luego vino el proceso 8000 y Colombia qued√≥ aislada unos a√Īos y despu√©s de todo eso es cuando Yamit abri√≥ Radionet. Ah√≠ lo llamo para pedirle trabajo y me dio una entrevista. Quedamos en que dictara una conferencia sobre el conflicto √°rabe-israel√≠, eso fue un jueves, y a la salida me dijo: ?Usted queda contratada como analista internacional, como personal de planta y a tiempo completo? y yo dije: ?¬°Madre m√≠a!?.

Yo soy, en realidad, una pedagoga. Soy una pedagoga de la historia y lo que yo hago es pedagogía dondequiera que la haga, si la hago por radio, si la hago por podcast, en el aula...

¬ŅAcept√≥ inmediatamente o lo pens√≥?¬†
Yo llam√© a Richi y le dije: ?Mire todo lo que me est√°n diciendo ac√°?, y le pregunt√© que qu√© hac√≠a. √Čl me dijo: ?M√≥ntese, m√≥ntese, m√≥ntese?. Hubo un momento en que yo todav√≠a no hab√≠a salido de la academia y ya estaba en los medios. Eso fue muy duro. Eso me llev√≥ a salir de la academia, porque empezaron los viajes y hab√≠a momentos en que no estaba en todo el semestre.¬†

¬ŅLe dio duro dejar la academia?¬†
S√≠, pero cuando me daba nostalgia me acordaba de las calificadas. Cuando me daba tristeza me acordaba de una pasada de notas de final de semestre y eso s√≠ no lo extra√Īo. Menos a la gente de la facultad llamando a preguntar que si ya hab√≠a pasado las notas. Para conjurar la nostalgia me acordaba de todo eso y bendita cura. Obvio, s√≠ me dej√≥ muy triste dejar el aula, porque la interacci√≥n ah√≠ es una maravilla.¬†

¬ŅQu√© tal fue el desembarco en la radio?¬†
¬°Uy! Eso fue muy impresionante. Aunque yo ya hab√≠a tenido un programa de rock en la radio de la Universidad Nacional, pero esto fue otra cosa. Radionet fue un experimento √ļnico, fue una escuela de periodismo donde todos aprendimos de todos. Yo entr√© el primero de diciembre y salimos al aire el 20 de enero, todo ese tiempo fue en se√Īal de prueba y nos entrenaron a todos a manejar las m√°quinas de edici√≥n, por ejemplo. Todo el mundo ten√≠a que ense√Īarle a todo el mundo, entonces aprendimos de redacci√≥n, locuci√≥n, edici√≥n. Era un proceso de aprendizaje period√≠stico con los m√°s grandes maestros de esa √©poca. Estaban Carlos Alberto Chica, Samuel Salazar, Andr√©s Salcedo, hab√≠a gente muy dura. Entonces me ense√Īaron los mejores del periodismo, yo aprend√≠ periodismo sobre la pr√°ctica. Mi vida me llev√≥ hacia el periodismo, a hacer periodismo e historia que es lo que todav√≠a hago. Y resulta que nos toc√≥ estrenarnos con un pa√≠s muy duro, que estaba muy jodido en esos a√Īos de 1996 y 1997, que fue cuando salimos al aire. Esa es una √©poca muy dura en este pa√≠s, porque todav√≠a la guerra estaba muy acentuada. La cosa es que lo m√≠o siempre ha sido el an√°lisis internacional, siempre. Y desde siempre a m√≠ me ha interesado el mundo y m√°s en esa √©poca porque todo era muy¬†heavy. Pero hacerse un hueco entre toda esa coyuntura nacional no fue f√°cil.

 

?¡Yo no voy a narrar las masacres! para eso hay violentólogos, yo no voy a narrar la misma masacre, para que usted se vuelva a hundir en el fango de la sangre y no saque nada de ahí?.

Foto: 

Pablo Salgado

¬ŅC√≥mo hizo entonces para seguir haciendo su an√°lisis sin dejarse meter en el debate de las noticias nacionales?¬†
Cuando a m√≠ me preguntaban, por ejemplo, de la retroactividad de la extradici√≥n, yo dec√≠a: ?Mis problemas son en Serbia, yo le digo por qu√© no cae Milosevic? [risas]. Tambi√©n fue aprender a posicionarse uno internacionalmente y a no dejarse meter en ninguno de esos enredos. La falta de conocimiento sobre los dem√°s pueblos hace que nosotros no tengamos ning√ļn punto de comparaci√≥n para entendernos, para entender que estas cosas pasan en el mundo, que no solamente nos pasan a nosotros. Por ejemplo, con los procesos de paz es que uno entiende que estos pueden tomar toda una generaci√≥n. El problema es que ahora esa necesidad de inmediatez hace que creamos que todo se tenga que resolver ya. Ya en la historia no se resuelve nada. En los procesos humanos las cosas se resuelven poco a poco. Ese aislamiento, ese solipsismo, ese solo mirarnos nosotros nos aleja de la comprensi√≥n, incluso de nuestra propia cultura. Ah√≠ fue cuando dije: ?Hay que poner ventanas, hay que airear a la gente y ponerla a ver el mundo?, que ese momento a√ļn no era global como lo es ahora. Usted no se puede meter con la idea de que eso solo le pasa a usted y a nadie m√°s. Eso es provincianismo y es ignorancia. Y la experiencia de Radionet lo hac√≠a todo m√°s extremo porque todo era en directo y lo m√°s bacano fue que en esa √©poca yo preparaba todo junto a mi esposo, hasta que muri√≥.¬†

¬ŅC√≥mo fue trabajar con √©l?¬†
¡Pues chévere! Además, él era una persona muy brillante, a la que le interesaban las mismas cosas que a mí, teníamos unos diálogos maravillosos. Recuerdo una vez que mi hijo Santiago llegó del colegio y nos dijo: ?Por favor, no estudien mientras tomo onces, porque no quiero aprender una cosa más hoy? [risas]. Es que ellos llegaban [los hijos] y nosotros estábamos a voz en cuello, aquí en el comedor de la casa: ¡ran, ran, ran! Entonces mis hijos crecieron viendo todo esto. Con Richi trabajábamos a los alaridos en la casa, estudiábamos y estudiábamos y estudiábamos hasta que ya estaba listo y yo me iba a grabar.

Luego se acabó Radionet y le tocó buscar qué hacer? 
A mí la vida me cambia cada tanto. Acababa de coger otra carrera, otra vida y se acabó así: ¡pum! Luego pasé a la Radiodifusora dos meses y de ahí me llamaron de Caracol, eso fue en 2001. 

Allá fue donde hizo su programa Historia del Mundo, con el que se convirtió en un referente de la radio. 
El programa y el formato se lo invent√≥ C√©sar Augusto Londo√Īo. Porque √©l fue el que dijo: ?Esas conferencias que usted le est√° dictando a los periodistas, ¬Ņpor qu√© no las hace programa y las ponemos los fines de semana??. La primera parte de Historia del Mundo la hice con Andr√©s Salcedo. Luego estuve con Gonzalo de Francisco y ya despu√©s pas√© a hacerlo sola.

¬ŅSe acuerda de esos primeros programas?¬†
S√≠, me acuerdo que al principio cada quince minutos hab√≠a bolet√≠n, entonces eso no permit√≠a ning√ļn ritmo. Todo eso lo fue ajustando C√©sar Augusto, que un d√≠a dijo que solo iba a poner un bolet√≠n en la mitad para que no se cortara tanto. Empezamos saliendo a las cinco, luego a las siete de la ma√Īana, luego a las nueve y lo fueron subiendo hasta el horario en que qued√≥.¬†

Y el programa despegó? 
Mucho, eso cada vez se pegaba más gente. Me acuerdo que una vez hice una serie sobre Italia y cuando empecé a hablar sobre el Renacimiento aparecieron una cantidad de pintores que querían hablar conmigo. Cuando hablé sobre el cine italiano, empezaron a llamar un montón de cineastas. Esto hacía que cada vez se fuera llegando más gente y el eco del programa fuera más fuerte. 

¬ŅC√≥mo preparaba los programas? Por ejemplo, ¬Ņc√≥mo escog√≠a el tema del que iba a hablar?¬†
Pues yo escojo el tema porque se me da la gana [risas]. Ese siempre ha sido el criterio, de lo que a mí me parece chusco hablar o de lo que quiero aprender.

 

De todos sus viajes trae vestidos que guarda como un tesoro en su casa. Seg√ļn Diana, una de las mejores formas de comunicarse y de entender las culturas es a trav√©s de sus vestidos.

 

Adem√°s, otra cosa muy interesante de sus programas es que usted les hace una banda sonora.
Es que la m√ļsica y el arte son fundamentales para entendernos. Yo me di cuenta de esto cuando la salsa lleg√≥ a mi vida, que eso fue en la universidad. La salsa lleg√≥ en formato acad√©mico, una vaina berraca. Un d√≠a me llevaron a la casa de un amigo y me empezaron a explicar con plastilina, esto es Celia Cruz, esto es Cuco Valoy, esto es H√©ctor Lavoe y este amigo empez√≥ a ponerme salsa. Me dec√≠a: ?Escuche esto, p√≠llese esto, mire esto?. A m√≠ la m√ļsica me la han presentado y una vez que me la presentan yo me vuelvo loca y no vuelvo a salir de ah√≠. Cuando me presentaron la salsa empec√© a rumbear en forma y dije: ?Bueno, pues ya de aqu√≠ no puedo salir nunca m√°s, esto es demasiado ch√©vere?. Y como yo me memorizo todo lo que escucho me fui aprendiendo, sin darme cuenta, la historia de Cuba. Tanta fiesta lo que hizo fue ense√Īarme la historia de un pueblo que tiene musicalizada toda su historia. Por ejemplo: ?Yo soy el punto cubano, que en la manigua viv√≠a, cuando el mamb√≠ se bat√≠a, con el machete en la mano?. El mamb√≠ es el ej√©rcito de las provincias orientales que empez√≥ la rebeli√≥n. 'El punto cubano' es una canci√≥n de la guerra de independencia y yo la bail√© lo m√°s de bueno y, de paso, aprend√≠. La historia cantada y no contada tambi√©n la aprend√≠ de la contracultura.¬†

Otro de sus grandes temas?
Pero, por supuesto. Es que yo me he dedicado a entender ese fen√≥meno y me pill√© muy r√°pido que, para entender todo lo que estaba pasando en esa √©poca, los sesenta, hab√≠a que escuchar a Bob Dylan. Fue tan r√°pido lo que pas√≥ en ese momento que no hab√≠a tiempo de escribir. Entonces eran los trovadores los que contaron lo que pasaba. Los analistas se demoran a√Īos en entender lo que Bob Dylan cant√≥ en la tercera canci√≥n de¬†The Times They Are A-Changin.¬†

¬ŅUsted no cree que todo este esp√≠ritu del rock ha muerto? ¬ŅQue esa rebeld√≠a de la contracultura entr√≥ en una fase de adormecimiento?¬†
¬°No! ¬°Por supuesto que no! Es que a m√≠ me gusta tanto la contracultura porque ah√≠ se forman una serie de derechos. De ah√≠ surge la ecolog√≠a, de ah√≠ surge el feminismo, de ah√≠ surge el planteamiento del tema de los derechos civiles para las comunidades negras y el poder negro. La contracultura, m√°s all√° de lo pintoresca que pueda ser, es un cuestionamiento profundo de la sociedad y es algo en lo que todav√≠a estamos. El movimiento gay nace de la contracultura, que es el m√°s triste y el m√°s duro de todos porque ellos vienen de los psiqui√°tricos y de las castraciones qu√≠micas, como le hicieron a Alan Turing. Vienen de miles de personas que murieron durante los a√Īos que no se investig√≥ el sida, porque se consideraba que no val√≠a la pena investigarlo, eso fue una limpieza social, detr√°s de este movimiento hay una cantidad de dolor tan grande.¬†

Pero no me puede negar que parece que muchos de estos movimientos se hubiesen apagado. Por ejemplo, el hippismo o el punk. 
Lo que pasa es que el sistema coge las cr√≠ticas, las vuelve moda, les quita los contenidos y las vuelve negocio. Esa es una cosa que permanentemente hacen, reciclan las protestas para volverlas moda. Y a la contracultura le pas√≥ eso, ahora nos acordamos es de las flores en el pelo de los hippies, pero no que eso era la protesta contra la guerra de Vietnam. Lo mismo pas√≥ con el¬†punk, que fue un movimiento de reacci√≥n al desmonte de los Estados benefactores en la Gran Breta√Īa, a la pauperizaci√≥n de la sociedad y al no futuro. Ellos se pon√≠an los ganchos y todo porque era una manera de resultarle tan repugnante a la sociedad como la sociedad les repugnaba a ellos. Era una cr√≠tica muy √°spera. Pero no podemos negar que buena parte de lo que son los debates ya, aqu√≠, ahora, vienen de la contracultura. Entonces no es un¬†revival, es un tema de derechos humanos muy vigente.

Cambiemos de tema, ¬Ņc√≥mo le ha ido con el paso a internet despu√©s de haber estado en la radio por m√°s de 18 a√Īos?

¡Ay! Eso es superinteresante porque el podcast tiene otro tipo de factura distinto al de la radio. Sobre todo porque tiene una factura de posproducción muy exigente. Uno no tiene la oportunidad en la radio de posproducir lo que hace, lo graba y la emisora inmediatamente lo manda. En el podcast eso se escucha, se edita y después se sonoriza. El podcast es una cosa que se tiene que ensamblar porque está compuesta de muchos elementos, por eso el sonido es mucho más claro y la voz es mucho más cercana. 

¬ŅY no le ha dado duro el cambio?¬†
Estoy en una transición, en otro de esos cambios que me pone la vida. Por ahora estoy aprendiendo a hacer el podcast. Además, tuve mucha suerte porque mi nuera es pionera del podcast en Colombia, Laura Rojas Aponte, y mi hijo lleva trabajando mucho tiempo en Magic Markers, su empresa donde hace videos educativos y explicativos para internet. Eso me permite que en el momento que salgo de Caracol ya esté todo listo para poder hacer un podcast. Entonces, ¡tun! Yo quedé ahí con el programa para despedirme y, después de eso, el podcast, que era solo un plan, se vuelve una realidad. Montar eso en dos semanas fue una cosa completamente loca, no se imaginan el trabajo. Sin embargo, mi idea es que eso se combine con la radio, que se pueda retransmitir porque la radio llega a un montón de lugares en Colombia donde todavía no llega el internet. Lo ideal es que sea una fórmula mixta, vamos a ver cómo hago.

Ahora que habla de Colombia, ¬Ņpor qu√© no se ha animado a contar la historia del pa√≠s?
Cuando empec√© a trabajar en Radionet, est√°bamos en plena guerra, es el surgimiento de la parte del paramilitarismo m√°s sanguinario, es el asesinato de Jaime Garz√≥n y, la verdad, esa historia yo no la quiero contar, para eso hay violent√≥logos. La historia de Colombia que yo quiero contar es otra. Lo que quiero hacer es un atlas. ¬ŅPor qu√© un atlas? Porque yo creo, al igual que William Ospina, que el √ļnico acuerdo fundamental que hay entre los colombianos es sobre la belleza de nuestros territorios. Nadie duda que este pa√≠s es el m√°s bonito del mundo.¬†

Y el otro acuerdo fundamental es sobre la Selección Colombia? 
S√≠, la Selecci√≥n es muy importante. Yo quer√≠a que gan√°ramos el Mundial para hacer Invictus 2, pero no se dio [risas]. Volviendo al atlas, resulta que yo lo que he visto en el caso de Irlanda es que cuando los pueblos desarrollan un sentido de propia val√≠a pueden transformar su realidad a partir de apreciarse y de quererse. El problema es que nosotros solo hemos trabajado sobre una referencia de fatalidad colectiva, de que aqu√≠ las cosas no son posibles a nivel colectivo, pero eso es una invenci√≥n, una construcci√≥n. La experiencia con Irlanda, que es donde yo me inspiro para alg√ļn d√≠a contar nuestra historia, es que ellos, treinta a√Īos despu√©s de la hambruna se quedaron con el cuento de que ser irland√©s era ser pobre, perdedor, hablar una lengua en extinci√≥n, estar dominado por los brit√°nicos y estar sometido. Hasta que un grupo de escritores empiezan a recuperar la lengua irlandesa, empiezan a recuperar toda la historia de Irlanda a partir de la cultura celta y empiezan a construir un sentido de val√≠a propia. Eso les va a permitir ser un pueblo capaz de apreciarse a s√≠ mismo. Para m√≠ es muy importante construir un sentido de propia val√≠a en Colombia, esa es la historia que yo quiero contar. No esa historia marcada por la violencia. Quiero contar una historia que empodere.

Yo considero que el aprendizaje es un proceso de seducción; que uno tiene que emocionar a las personas con el conocimiento.

Pero ¬Ņqu√© la ha detenido para empezar esto?
Primero tengo que acabar con el contexto global [risas]. Adem√°s, hay otra cosa. Cuando a m√≠ todo el mundo me preguntaba por qu√© no hablaba de la historia de Colombia, la pregunta en realidad estaba mal formulada. Lo que de verdad escond√≠a era una orden: ¬°por qu√© no cuenta lo que yo quiero que usted diga, c√≥mo yo quiero que usted lo diga y solo diga lo que yo creo! ¬°Porque esa s√≠ es la historia de Colombia y eso es lo que yo quiero que usted cuente con su voz! Pues no. No, no, no lo voy a hacer. ¬°Yo no voy a narrar las masacres! Para eso hay violent√≥logos, yo no voy a narrar la misma puta masacre, para que usted se vuelva a hundir en el fango de la sangre y no saque nada de ah√≠. No hemos sido capaces de desarrollar una lectura que trascienda la sangre y eso no es lo √ļnico que somos. No somos un Estado fallido ni estamos destinados al desastre ni condenados a la fatalidad. Hay que dejar de creer que todo est√° perdido, porque eso tiene un riesgo grand√≠simo, eso es el abono ideal para el fascismo.¬†

Esa lucha contra la desesperanza es muy evidente en su √ļltimo libro¬†Br√ļjula para el mundo contempor√°neo. Este es un libro completamente optimista.¬†
Este es el segundo libro que hago con mi hija, ella escribi√≥ todos los textos, algo que ya hab√≠a hecho en el de¬†Contracultura.¬†Br√ļjula¬†es el resultado de una investigaci√≥n de toda una vida y m√°s de un a√Īo de trabajo. Es un libro que busca ser una especie de ant√≠doto contra la desinformaci√≥n, contra la manipulaci√≥n, utilizando la historia como herramienta para curar eso. Tambi√©n es un libro que ayuda a entender todo lo que por culpa de la inmediatez o por el af√°n no logramos comprender. Para que cuando nos digan¬†brexit¬†o hablen de la crisis de 2008 o hablen de la crisis de los refugiados o del cambio clim√°tico sepamos de d√≥nde viene eso y sepamos que tampoco estamos en la peor de todas las √©pocas, que no estamos condenados a la tragedia o al odio. Cuando sentimos eso es porque no tenemos una comprensi√≥n profunda de lo que est√° pasando y uno se siente tan abrumado. Por eso es un libro optimista, porque no es una visi√≥n apocal√≠ptica, sino anal√≠tica, de ah√≠ que sea una br√ļjula. Y pues eso es lo que he tratado de hacer toda mi vida como pedagoga, ayudar a comprender el mundo, servir como br√ļjula.¬†

 

Noticia publicada en EL TIEMPO:  https://www.eltiempo.com/bocas/diana-uribe-entrevista-revista-bocas-297068

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